Adiós, Sherlock, ojalá vuelvas

Una crítica sin spoilers para el último episodio de la serie británica
sherlock final
Puntaje de “The Final Problem”: 6/10
Puntaje de la temporada: 8/10
El domingo pasado, Sherlock cerró su cuarta temporada y por primera vez desde su estreno en 2010, no dejó ningún cliffhanger, ningún gancho. Sí, hay algún que otro cabo suelto, pero tiene todos los componentes de un final definitivo. Una quinta temporada nunca se confirmó, y con la caída en ratings de estos últimos episodios y el perfil de estrellas que adquirieron Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, parece difícil que eso suceda (aunque Cumberbatch supo decir que su contrato abarcaba un trío de capítulos más, y los creadores Steven Moffat y Mark Gatiss hablaron recientemente de que tienen pensada una quinta). Si “The Final Problem” es entonces el capítulo final de Sherlock, es una despedida agridulce.
Se trata de un episodio tenso, hiperquinético como de costumbre, con actuaciones esperablemente fantásticas de sus dos protagonistas (además de Gatiss como Mycroft y Sian Brooke como la villana), y hasta ostenta una vuelta de tuerca que permite explicar mucho del personaje del detective Sherlock Holmes sin ir hasta el punto de la exageración. A la vez, por querer atar demasiado todo en un moño prolijo cae en cierta cursilería y no puede evitar embarrar un poco de la excelencia de “The Lying Detective”, el episodio del medio en esta temporada.
Esa fue una hora y media de televisión sumamente inventiva, con un villano no solo plausible sino hasta verosímil -encarnado con malignidad perfecta por Toby Jones-, y con un final para quedar de boca abierta. El plan de la villana de “The Final Problem” (cuyo nombre quedará sin decir para evitar spoilers) es un ejemplo radical de un problema del cine y ahora también de la tele post Batman: el caballero de la noche, en que los “malos” tienen calculados detalles que es imposible que manejen. Eso y un recurso muy mentiroso con el espectador terminan por bombardear el trasfondo emotivo del capítulo.
No llega a ser un desastre, como ya ha habido algún comentario en las redes sociales (tipo “esto me hace preguntarme si la serie fue buena en algún momento”; lo que pueda ser hoy no disminuye lo que fue antes) y quedan muchas ganas de que haya al menos un especial más para apretar tuercas y sobre todo para lo que menos se vio este año, que fue la investigación y resolución de casos criminales. Sherlock Holmes es después de todo un detective, y cuando Sherlock mejor funciona como serie es cuando se ocupa de un problema único y mantiene todo su encare tan creativo y particular para mostrar el proceso mental de deducciones que lleva a cabo su protagonista.
Ah, al menos siempre tendremos “The Lying Detective”.
Por Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

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