El viaje de Ernesto

Con su último disco, El Éxodo, Eté y Los Problems confirman que son una de las mejores bandas de rock nacional

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Puntaje: 9

“Junté mis cosas/Que ya eran pocas/Guardé la ropa/Quemé…/La mayoría/Quería/Cambiar de vida”, así comienza “El incendio”, primer tema de El Éxodo, de Eté y Los Problems. Es un disco de viajes, de desarraigo, de traslados. Tabárez dijo a El Observador: “Yo me separé antes  de hacer este disco. Y también era eso. Abandonar diez años de mi vida y ver quién iba a ser ahora”. Esas ganas de ir a otro lado a descubrirse se ven plasmadas en los once temas que componen El Éxodo.

Los temas reafirman la increíble capacidad lírica de Ernesto Tabárez. Con sus letras invita a explorar sus historias y sumirse en una melancolía que a veces toma formas más intensas de guitarras sucias con un tinte blusero y batería acelerada como en “Ruta 8”, y a veces se transforma en baladas rockeras más suaves como “Objetos Perdidos” o “La Portera”.

Los puntos más altos de un disco -que de por sí tiene un gran nivel- son “Jordan” y “Objetos perdidos”. El primero habla del enamoramiento, de una mujer casi inalcanzable. “Sos como Jordan/Flotando/Sobre las manos del resto/Y en las alturas estás tan sola”. Esta idea es acompañada por una melodía alegre pero que contrasta con la voz rasgada de Tabárez, lo que le imprime ese aire melancólico que tiene todo el disco. En “Objetos Perdidos” ya no existe esa distancia de la mujer sino que se acerca y él la recibe “Pasá, pasá hoy podés/Dormir acá”.

La lista de invitados de El Éxodo intimida: nombres como Sebastián Teysera, Garo Arakelian y Laura Gutman hacen su aparición en el camino que recorre Eté y en el que se cruzan varios personajes hasta llegar al término de la peregrinación con “Número desconocido”.

El Éxodo es todo eso que muchas veces le falta a las bandas: buenas letras que describen de forma cinematográfica escenas o momentos y que van de la mano con excelentes ritmos y armonías, y que combinados forman una obra que tiene un tema, que no es simplemente un conjunto de canciones, sino que tiene como propósito transmitir una sensación. Para Eté este no es un acierto aislado, ya había tenido como antecedente el excelso Vil (2012), en el que el denominador común era lo ominoso y la maldad.

Alejandra Pintos (@alepint)

One comment

  • Marco Quiñones montoro  

    Excelente trabajo, lo mejor que he escuchado en mucho tiempo.
    Salud !!!1

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