La magia musical de Harry Potter

El pasado sábado 17 de junio MOOG asistió al primer concierto que la Orquesta Académica de Buenos Aires ofreció en el Estadio Luna Park para interpretar la banda sonora completa de la película Harry Potter y la Piedra Filosofal

Harry Potter en Concierto

Los potterheads fanáticos de los libros y los que prefieren las películas debatirán sin fin sobre dónde se ha plasmado mejor la historia creada por J.K. Rowling. A veinte años de la edición de la primera novela, publicada el 26 de junio de 1997, de seguro los lectores están viviendo un momento de nostalgia máxima que pondrá la prosa muy por encima de la gran pantalla; sin embargo, incluso los defensores más acérrimos del papel deberán aceptar que la banda sonora de la saga cinematográfica de Harry Potter es excelsa. Y en Buenos Aires, la semana pasada la Orquesta Académica local interpretó la música completa de la primera entrada de la franquicia, La Piedra Filosofal.

En 2016 se anunció que CineConcerts y Warner Bros Consumer Products unirían fuerzas con JK Rowling’s Wizarding World para llevar a cabo los Conciertos de cine Harry Potter, que girarán por más de 35 países alrededor del mundo con centenares de presentaciones hasta el 2018.

La premisa de CineConcerts desde hace años es la de ir presentando bandas sonoras de diferentes películas bajo el ala de una sinfónica, y así ya han interpretado espectáculos musicales de filmes como Gladiador y El Padrino. Según declaraciones de Justin Freer (presidente de CineConcerts): “La serie de películas de Harry Potter es un fenómeno cultural único en la vida, que sigue encantando a millones de fans alrededor del mundo. Con sumo placer estamos presentando por primera vez la oportunidad de experimentar sus premiadas  partituras de música, interpretadas en vivo por una orquesta sinfónica, mientras  la fantástica  película se proyecta simultáneamente en pantalla gigante. Se trata de un evento inolvidable”.

Es que la música compuesta por John Williams hizo furor en premiaciones (incluyendo un óscar) y en aprecio tanto de fans como de los expertos en la materia, desde el estreno de aquella primera película en la saga del mundo mágico.

Con una pantalla de casi veinte metros de ancho, en lo más alto del escenario, y una banda integrada por más de 50 músicos jóvenes de Argentina, la película comenzó pasadas las 21:00 hs., y los vítores no se hicieron esperar. En cada primera aparición de los personajes (no solo los principales, hasta se aplaudió y coreó a algunos de tercera línea como Ollivander y Oliver Wood), la gente explotó en aplausos y gritos. El más elogiado fue sin dudas el finado Alan Rickman en su papel de Severus Snape. Su personaje porta un misticismo y un encanto que es realmente irresistible.

Pieza a pieza, el medio centenar de músicos derrochó virtuosismo en cada interpretación. Desde el inicio con “Prologue”, hasta el final con “Hedwig’s Theme”, en casi una veintena de composiciones, se pudo apreciar el maravilloso arte detrás de la música clásica, sin tener la obligación de remontarse a épocas de Mozart o Tchaikovsky.

Hay que destacar la ambientación escenográfica. Más allá del la pulcritud en cada aspecto estético entre los músicos, sus instrumentos y el director de orquesta, se podían valorar las enormes banderas de las cuatro casas de Hogwarts (Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin) alrededor de las pantallas; así como también muchas escobas voladoras, snitchs doradas y escudos colgando de los techos.

Es difícil destacar algún punto en particular de la noche, dada la excelencia del concierto como un todo. Pero me quedo con la cara de felicidad de los músicos en los interludios de violines en “The Quidditch Match” o la verborragia de los chelos y contrabajos en “The Face of Voldemort”. Aunque la melancolía y nostalgia del harpa en “Fluffy’s Harp” le regaló muchísimos aplausos a la señorita que interpretó dicha pieza.

Un evento único que no muchos tienen la posibilidad de conocer (las entradas no eran para nada económicas y adentro para comprar una bebida había que empeñar un riñón), pero que dejará una huella y un precedente para que a futuro se puedan seguir realizando esta clase de obras de arte, donde cada uno pueda unir su amor por la música, la literatura y el cine, todo en una misma comunión que nos lleva a recordar lo mejor de cuando fuimos unos pequeños soñadores.

Como dijo el mismo Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore: “Ah, ¡la música! Una magia más allá de todo lo que hacemos aquí”.

Alejandro Mariano Núñez

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