Minions: secundarios protagonistas

Una película para comprobar que los personajes secundarios a veces es mejor que permanezcan así

minions_2015

Puntaje: 7.5
Los minions se volvieron omnipresentes después del éxito de Mi villano favorito, tanto que era cuestión de tiempo para que tuvieran su protagónico. Y la última creación de Illumination Entertainment y Universal Pictures es justamente eso: Minions, la película. Una especie de precuela de Mi villano favorito sobre los pequeños secuaces amarillos Kevin, Stuart y Bob y el viaje que emprenden antes de conocer a Gru, su futuro jefe.
Al igual que Los pingüinos de Madagascar, que se estrenó en 2014 (con la diferencia de que esa funciona también como secuela de Madagascar 3), la película de los Minions pone el foco en personajes secundarios de muy buenas animaciones del cine y los convierte en protagonistas. Es un recurso ya utilizado con El Gato con Botas, de 2011, y con una buena cantidad de series y películas previas, como Joey, que seguía al personaje de Friends luego del final de la popular sitcom. Y la mayor parte de los ejemplos comprueban lo mismo: a veces es mejor que los personajes secundarios continúen en su rol de secundarios. Han sido creados de esta forma en primera instancia por una razón, que funcionan como apoyo humorístico y dramático de la película y de un protagonista más complejo -o un como parte de un elenco amplio de protagonistas-. Son el ingrediente especial que hace mejor a la receta, pero no funcionan tan bien por sí solos. Estos personajes necesitan de su protagonista para existir en su plenitud. Minions no es la excepción, aunque no le faltan aspectos positivos.
El argumento es que la comunidad de minions ha existido desde el comienzo de los tiempos, en ese entonces como seres unicelulares que viven debajo del agua, y desde siempre fueron distintos tanto física como personalmente, pero comparten una cosa en común: buscan venerar y seguir a un líder despreciable y malvado, algo que pueden cumplir gracias a su aparente inmortalidad. Por eso uno de sus primeros líderes es el tiranosaurio rex, que muere cuando un minion toma una banana (fruta que les encanta) de debajo de una enorme piedra y provoca su extinción. Esto se repite continuamente a lo largo del tiempo con otros líderes como un cavernícola enorme, el Conde Drácula, un faraón egipcio y hasta Napoleón Bonaparte. Por este último deben refugiarse en una cueva, luego de causar una catástrofe y ser perseguidos por el ejército del pequeño líder francés. Sin embargo, tras un tiempo de juegos y diversión al estilo minions en la cueva, Kevin se da cuenta de que debe ir en busca del ser más despreciable y malvado para poder ser sus secuaces, ya que la comunidad minion está perdiendo su esencia. Con la ayuda de Stuart y Bob, emprende su viaje.
Una de las genialidades de la película es el recurso del tiempo y de la historia en la película. Los minions se encuentran con personajes históricos esenciales, sobre todo para el mundo occidental. La trama principal se encuentra en el año 1968, con Nixon como presidente, cuando los minions llegan a Nueva York tras un largo viaje. Allí descubren la existencia de la villana más cruel del momento, llamada Scarlet Overkill (Sandra Bullock en inglés, Thalía en español), que se encuentra en Orlando en una convención de villanos, y deciden ir a conocerla. Gracias a sus habilidades particulares, Scarlet los lleva a Londres a su castillo, donde vive con su marido inventor Herb (Jon Hamm en inglés, Ricky Martin en español), y los desafía a robar la corona de la Reina.
La película maneja distintas percepciones del bien y el mal al mismo tiempo. En este sentido se parece mucho a la concepción del yin y el yang: en todo lo bueno hay algo malo y en todo lo malo hay algo bueno. En el caso de los minions, a pesar de su esencia malvada de intentar ayudar al ser más despreciable de todos, igualmente contienen cierta ternura y bondad por su modo de ser. En este aspecto son como niños que no entienden lo que sucede a su alrededor o cómo actuar de la forma más madura posible.
Los minions poseen un lenguaje muy personal en Mi villano favorito, y esto se mantiene en su historia propia. De hecho la película comienza con un narrador que explica la esencia de estos seres, y lo acompaña a través de toda la introducción, hasta que Kevin decide tomar las riendas del asunto. El resto de la película se maneja sin narrador, y se entiende perfectamente gracias al bueno uno de recursos visuales. El lenguaje de los minions combina una mezcla de idiomas en donde se puede captar italiano, español e inglés, junto con otros. Palabras como “banana” que son iguales en todos los idiomas, son las más reconocibles. En este sentido se asemeja mucho a caricaturas como Tom y Jerry, donde no hay voces.
El aspecto más fuerte de la película es por supuesto el humor. Cada minion tiene una personalidad que lo hace único, como Bob que es muy tierno y bueno, Kevin que es líder (aun siendo un minion) y muy inteligente, y Stuart que es relajado y cool. Es con la combinacion de sus personalidades, y con su forma de hablar y ver el mundo (es todo un gran parque de diversiones, incluso un cuarto de torturas parece serlo), que uno puede reírse durante toda la película. Sin embargo, las expectativas de la audiencia eran demasiado altas para esta película, lo que puede causar cierta decepción.
A pesar de que Minions no es ninguna obra maestra, es una película muy entretenida que logra sacar y en la que se pasa un buen rato. Tiene sus rasgos originales como el de incluir a los minions en el mundo real y una historia simpática y alegre que puede disfrutarse siendo niño o adulto, y que encuentra la genialidad en el doble guiño en los chistes. Sumamente recomendable pero hay que saber no tener las expectativas tan altas cuando se trata de una película que protagoniza personajes secundarios.
Josefina Brum (@josbrum)

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