MusicUp: “Están buenos los contrastes cuando vas a ver un espectáculo”

Hablamos con Gonzalo Deniz y Julia Wels sobre el festival MusicUp de este viernes 20 en el Teatro Alianza
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MusicUp es la práctica que cierra el curso de Producción Artística de la Alianza, con el objetivo de conectar de forma inédita a artistas reconocidos, esta vez, Franny Glass y los hermanos Maxi y Pablo Porciúncula. Conversamos con Gonzalo Deniz (Franny Glass) y la joven Julia Wels, encargada de abrir el show y parte de su producción.
Este proyecto de un artista de más de diez años de trayectoria y otra que da sus primeros pasos fue la excusa perfecta para debatir sobre educación, internet, Eduardo Mateo y otras yerbas.
En el comunicado de prensa del MusicUp dicen que la idea de este show es crear encuentros inéditos entre músicos. ¿Nunca habían coincidido con los Porciúncula en una grilla?
GONZALO DENIZ: No, estoy casi seguro que no.
Sus estilos son tan diferentes que tal vez nunca se hubiera dado.
G: Sí, es probable. Uno nunca sabe, más en Montevideo, que es todo bastante chico y los cruces son inevitables… Tengo la sensación de que, a la hora de hacer un concierto compartido, uno siempre tiene sus amigos con los que generalmente funciona todo. Está bueno salir del lugar en el cual uno más se mueve más cómodamente, y también para el público. A veces se piensa que está bueno que sea de estilos similares lo que se va a ver, y en realidad están buenos los contrastes cuando vas a ver un espectáculo.
¿Se buscó especialmente que fueran diferentes estilos?
JULIA WELS: Maxi y Pablo [Porciúncula] vienen de una rama muy diferente, pero tienen algo en común cuando hacen sus proyectos acústicos. Vimos ahí alguna conexión, que el público de ambos se puede mezclar bien y no va a ser “pah, no me gusta nada el otro”. No era una banda de hard rock y una murga.
G: Claro, y el formato también nos une.
J: Ellos [los hermanos Porciúncula] están recién empezando a tocar en dueto. Y ese proyecto de ellos dos solos es más acústico y más pop, sin perder la voz de ambos más murguera. Igual, creo que lo que buscamos era que aunque hubieran participado de una grilla juntos, nunca lo juntaron a Gonzalo Deniz con los hermanos Porciúncula, y más cuando ellos recién empiezan. Sí, son totalmente diferentes, pero tienen algunos puntos en común que nos parecían atractivos.
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¿Cómo va a ser el formato?
J: El cronograma es que Augusto Vázquez va a presentar, conducir el show; abro yo, después vienen Maxi y Pablo y después Gonzalo. No planificamos nada en conjunto.
¿Cómo es tu doble rol en este show? Sos productora y telonera.
J: Sí, igual que Augusto, que conduce. Desde la Alianza surgió la idea, porque yo hacía música, de que los alumnos se incluyeran en la grilla. Les pareció que era interesante.
¿Cómo fue el proceso de producción del MusicUp?
J: Lo venimos desarrollando hace dos meses y medio, porque para muchos era la primera instancia de producción, había pila de cosas que teníamos que aprender en el camino y sabíamos que nos podíamos retrasar o que teníamos que parar en el proceso para tener bien las herramientas que estábamos dando en el curso. Queríamos ponerlas en práctica ahora y eso podía ser más lento que lo normal. En realidad fue fluyendo, somos varios y algunos ya hicieron producciones, sobre todo en teatro. Tenemos productores que ya tienen experiencia y transpusieron sus experiencias a la música, y ayudaron un montón, y los profesores ayudaron un montón.
La idea del show, ¿surge de la clase o de los profesores?
J: Fue conjunta, ellos vinieron diciendo que quizás un buen proyecto final era hacer un espectáculo. Primero fue como una ayuda a la Feria de la música, donde estaban Diego Drexler y Adrián Castelló, los dos profesores de la materia Producción de espectáculos. Al final la Feria de la música no surgió y nos quedamos sin proyecto, sin práctica, y salió de ellos la idea de hacerlo en la Alianza mismo. La Alianza súper apoyó, y nosotros copadísimos: antes íbamos a apoyar un evento que ya estaba armado y ahora vamos a hacer todo un evento, una experiencia más completa.
Es un proyecto que está directamente ligado a la educación. ¿Creen que a la educación formal le falta difusión de música uruguaya?
G: Sí, puede ser. Yo no sé cómo es ahora con los bachilleratos artísticos, sus programas. Es verdad que hay una labor más bien de los docentes particulares. Yo doy clases de guitarra y a veces te tenés que enfrentar a que, obviamente, los niños quieren aprender a tocar las canciones de las películas de Disney. Yo creo que empieza con los padres y, cuando te toca un docente, es una lotería. Es alguien que seguramente esté formado, también impone mucho de lo que a él le interesa que aprendan. No sé cómo es a nivel de programas, pero es sabido que en Uruguay hay cosas súper interesantes que son necesarias aprender, sobre todo cuando uno está interesado en el arte. A veces depende más de los amigos, o de los hermanos mayores, o de los tíos… Estoy hablando con desconocimiento, porque no sé si con el bachillerato artístico se fomenta eso…
J: (interrumpe) Yo hice bachillerato artístico y tengo un roce con esa parte. Para mí, que me encanta la música, todos tendrían que saber quién fue Eduardo Mateo. Que sea un ícono, como a cualquier uruguayo le preguntás quién es Rada y todo el mundo sabe. Eduardo Mateo hay gente que sabe quién es, pero que lo hayan escuchado, muy pocos, contados. Y más allá de Eduardo Mateo, miles que pasaron por la música y dejaron su huella en Uruguay. Y mismo contemporáneos que hacen a la cultura de hoy, pero todos los jóvenes, si hacés un research de qué cantan, qué tocan, qué componen… mismo yo me meto en esa generación, a mí me costó un montón pasar a la música en español. Yo cantaba todo en inglés hasta que dije “no, no puede ser, vivo en Uruguay”. Y yo porque me gusta la música, otra persona puede vivir toda la vida escuchando música en inglés. No es despectivo, es algo de contextualizarte donde vivís. La educación tendría que promover eso y lo aparta. Lo mismo de siempre: seguimos siendo la educación científica, matemática se enseña todos los años…
Se piensa que lo uruguayo tiene menos valor.
J: Por ser poco conocido en realidad. Porque quizás, si todos conocemos nuestra cultura, tendríamos un argumento más fuerte para crear nuevos músicos que vengan de Uruguay y no de Estados Unidos, de Inglaterra.
G: Yo comparto con gente de mi generación, que empezó a tocar más o menos lo mismo que yo. Yo a los quince años escuchaba música en inglés, de Estados Unidos y de Inglaterra. Coincidió con el boom del rock uruguayo, con grandes festivales que eran de una música con la que yo no me sentía identificado. Y si bien más chico escuchaba La Vela Puerca, No Te Va Gustar, en un momento me dejó de interesar esa música que era la que predominaba entre mis compañeros de liceo, y había una idea que se instala de que lo de afuera está bueno y lo de Uruguay no, o de que la música que iba para atrás del rock -Zitarrosa, Mateo- era música de los padres. Quizás cuando uno es adolescente no quiere identificarse con la música que escuchan sus padres. Y después de pasar un proceso con cierto interés de contextualizar lo que uno hace -yo soy de Montevideo, tengo que cantar sobre o me sale naturalmente cantar sobre lo que te rodea, no estás en Nueva York, estás en Fernández Crespo y Paysandú- en un principio pensé que no veía eso a mi alrededor y después me di cuenta, de hablar con mis colegas o de leer entrevistas, de que sí existía ese interés que fue como un arco que se dio de cierta manera en los intereses musicales o en cómo uno ve la música que hace. Y quizás es necesario pasar por todo eso, pero también está bueno valorar eso desde un principio, esa formación que yo no tuve. Me imagino que la gente que fue al TUMP sí la tuvo.
J: Igual me parece súper interesante cómo para un artista de tu trayectoria, y yo que recién arranco, y probablemente muchos otros, es un proceso inevitable de pasar al español. No es algo que está. Toda mi infancia escuché Rada, Eduardo Mateo y pila de cosas en español. Mi padre es músico, súper uruguayo, patriota. Pero inevitablemente escuchás Disney, por la televisión y la globalización. Es un proceso del músico ya, pasar al español, que antes no pasaba tanto.
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Gonzalo, hablaste de no querer escuchar la música de tus padres, y debe pasar lo mismo con lo que te muestran en la escuela o liceo.
G: Depende, si tenés una actitud de no dar por sentado las cosas que las autoridades, sean tus padres o tus docentes, te tratan de imponer. Cada uno tiene que hacer lo que quiera, no tiene que haber una manera de hacer música. Yo eso lo viví como una necesidad, si es forzado no tiene sentido, como decir “a ver, vamos a meterle un tambor a esta canción para que suene así como Barrio Sur”. Es interesante cuando se da de manera natural esa necesidad. Yo no compuse música en inglés, pero siempre el proceso creativo pasa por estar tan acostumbrado a escuchar música en inglés que ya cuando componés una melodía, en tu cabeza suena en esa especie de inglés medio falso. Y es verdad que es más difícil tratar de traducir eso, porque te parece que lo empeorás y en inglés se nota menos. Es más parecido a lo que estás acostumbrado a escuchar, entonces es natural que la gente que empieza a componer, empiece en inglés. Me parece que es un proceso que se ve, me parece también interesante cuando se ve en público, cuando las bandas sacan un disco en inglés. Señor Faraón, que tiene un disco que se llama Las últimas en inglés, Vincent Vega empezaron cantando mitad en inglés y mitad en español y en el último disco solamente tienen una canción en inglés, sé que Santé Les Amis también está en ese proceso de españolizar sus letras… y me parece que está súper interesante escucharlo en una discografía y poder ver eso, porque muchas veces hay cosas que suceden antes del primer disco de una banda, y a mí me interesa cuando se ve el desarrollo de una personalidad ya en lo publicado, que yo creo que a mí me pasa también.
Hablábamos de cómo se conoce mundialmente a Rada o Fattoruso, y tal vez no tanto  a músicos como Darnauchans. ¿Sentís que pasa lo mismo en tu generación?
G: Sí, yo creo que siempre pasa. Capaz que me equivoco, porque hay muchas cosas para tener en cuenta. Por un lado pienso que Rada y Fattoruso tienen que ver con la música más autóctona y Darnauchans, si bien es súper uruguayo lo que hace, para un oído extranjero puede sonar a algo más universal. Hay algo de lo exótico que viene del Río de la Plata, de África. También Rada y Fattoruso estuvieron viviendo en Estados Unidos, México, tocaron mucho en Argentina, y Darnauchans se quedó en Uruguay llevando otro tipo de vida, estuvo prohibido, le prohibieron tocar en vivo. Entran un montón de cosas en juego. Y siempre pasa que hay gente que debería tener más reconocimiento, o que se le debería prestar más atención. Siempre se da así y siempre entran muchas cosas en juego. Hay gente que se boicotea todo el tiempo, también. Gente que puede conseguirse toques e irle muy bien, y hay gente a la que le preocupa menos eso y no quiere decir que la música de uno sea mejor que la del otro. Simplemente hay muchas cosas extra musicales que hacen al hecho de que uno sea más o menos visible.
Hay un montón de gente en Montevideo haciendo cosas que quizás no tiene el reconocimiento, eso es así en todos lados y en Uruguay es peor, porque a los que les va bien tampoco les va bárbaro.
Al haber muchas más bandas y al haber internet, si bien este da visibilidad, al ser tanta información es más probable que muchas más cosas queden sin ser escuchadas.
G: Ahora no precisás que te edite un sello, que te lleven a tocar a Buen Día Uruguay o que te presten atención los medios más masivos, porque tenés internet y podés llegar a cualquier persona. Eso, en parte, es cierto. Por otra parte, también hay un tema de burbujas, de que vos ponés tu música en Facebook y le gusta a todos tus amigos, sin salir de una burbuja de “me está yendo bárbaro”. Todavía los canales más tradicionales tienen una influencia sobre lo que la gente escucha, porque en Spotify tenés los discos que se te ocurran e igual la gente está escuchando “Despacito”. Sin hacer un juicio de valor de la musca en sí, siguen teniendo valor. No es blanco ni negro, es verdad que hay muchas más posibilidades que antes, que tenías que esperar a que alguien te dijera sí o no, o decidiera que lo tuyo era válido. Por otro lado no te podés quedar con eso de que le gusta a tu tía y pensar que con eso ya alcanza. No quiero darle una definición a qué es sentirse exitoso o qué es que te vaya bien y que te vaya mal, sino que quiero decir que, si uno quiere que la música llegue a la mayor cantidad de gente posible -que me imagino que es algo que desea que suceda- yo creo que todavía siguen los mismos canales lanzando lo que termina llegando a la mayoría de la gente que consume música.
Viviste todo el proceso del que hablás, desde que tenía que venir un sello a buscarte hasta ahora, que en un día grabás un EP en un cuarto de tu casa. ¿Cómo fue eso en tu carrera?
G: Mi primer disco lo hice totalmente artesanal: lo grabé solo en un estudio, lo fabriqué yo, lo vendía yo, todo yo. Después me asocié con un sello independiente que es Contrapedal, luego Contrapedal se fue para México y, si bien mis discos se editaron en Argentina y en México, en Uruguay que es donde vivo y me interesa estar instalado, me empezó a hacer falta una infraestructura de trabajo que durante mucho tiempo la hice yo solo. Ahora estoy por sacar un disco que lo va a editar Bizarro, es la primera vez que lo saco con un sello más grande. Contrapedal terminó siendo no un sello sino más una productora o editorial, terminó siendo un trabajo más amplio de lo que es editar discos, y dejó de editar discos. No tenía dinero ni tiempo para hacer este disco con mi plata, y no tengo tiempo ni ganas a esta altura… voy a sacar mi quinto disco y no quería ser yo quien lo llevara a Puro Verso. Y cuando uno está promocionando un concierto, que hace entrevistas o sale tocando en la tele, me pasaba mucho que de repente alguien me escribía y quería conseguir mi disco y no lo conseguía por ningún lado, yo tenía que ver dónde lo podía conseguir. Quiero que por primera vez yo no tenga que poner plata para grabar y que quien lo quiera lo vaya a buscar a una disquería, por más de que va a estar en las plataformas digitales, me interesaba que fuera un disco y yo no tener que hacerme cargo de la distribución y todo eso. Entonces ahora estoy probando por primera vez cómo es hacer las cosas de la manera más normal, que es que te editen el disco. Es la primera vez que voy a ir al Palacio de la Música y voy a comprar tres.
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Julia, desde tu lugar de productora y música, ¿cómo ves esto? La independencia de ahora para sacar un disco, el rol del productor… hay mucha gente que quiere autogestionarse hoy día.
J: En realidad, la producción surge también de que hago música. Esa necesidad de autoproducirse que todo músico necesita, porque al empezar estás solo con lo que puedas conseguir. Cada vez estamos llegando a que el músico haga música y el productor haga la producción del músico, y eso esta buenísimo porque como músico no tenés tantos frentes a los que prestarles atención. Yo respeto mucho el proceso del músico, porque tiene sus tiempos, sus cosas, componer, la exposición… Yo todavía no viví esa parte del músico.
Obviamente te da un plus para producir respecto al que no es músico y no lo sabe.
J: Claro. A mí me gustaría producir otros músicos, y que si decido seguir en la música otra persona me produzca a mí. Autoproducirse tiene sus pros y sus contras, otro ve objetivamente cosas que uno sobre uno mismo no, y esta buenísimo eso, incluso a qué público podés llegar mejor. Eso es tarea más del productor que del mismo músico, porque a veces no tenés claro a quién puede gustarle tu propia música, un producto tuyo. Yo creo que está buenísimo que se esté dando este proceso de separar la producción del música, son roles que por muchos años estuvieron muy juntos, sobre todo en Uruguay, que es muy de autogestionarse. Me parece súper interesante que se esté dando. Lo veo y me gustan ambas partes, aunque no sé si como para hacer lo mismo, autogestionarme. Por otro lado, está buena esta iniciativa que tienen muchos músicos de decir “ahora grabo esta canción en mi casa” y grabarla, porque también aprendés mucho grabando y yo creo que la canción se termina cuando se graba. Es más, sigue, pero al grabarla decís “la sellé”. Está bueno que ellos también hagan eso, un proceso conjunto con otras personas.
Desde tu lugar de productora estás, de alguna manera, dentro de la industria. Volviendo a la educación, ¿sentís que desde tu lugar tenés que educar o ayudar a que se conozca  la música uruguaya?
J: Es difícil la pregunta, tengo 18 años. Por lo menos con quienes conozco de cerca, niños, primos, gente conocida, trato de que la música que escuchan no sea “Despacito”, para usar la misma referencia. Es difícil porque está muy instalado, está en todos lados. Prendés la radio y está “Despacito”, vas a un baile y está “Despacito”. No te digo que quiero que escuchen Rada en un baile, pero escuchás “Despacito” una, y otra, y otra vez, y las canciones después de mil veces ya no te disgustan, de hecho, las cantás. Pero sí, desde el lado de la producción estaría buenísimo dar ese énfasis a difundir la música de acá. Me parece súper interesante.
MusicUp se presenta este viernes 20 de octubre en el Teatro Alianza a las 21 horas. Las entradas están a la venta en Tickantel y en Redpagos de todo el país.
Texto por Pilar Roca
Fotos: E.R.A.

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