Palmas para Papina: la cantautora presentó su primer disco

Instantes decisivos vio la luz en la Sala Zitarrosa con el respaldo de invitados de primera

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Foto: Cecilia Díaz

Por Pilar Roca

Papina de Palma es dueña de una voz privilegiada y una gran simpatía. Solo esto ya prometía un gran show para la presentación de su álbum debut, Instantes decisivos, pero Papina había prometido también una banda virtuosa e invitados de lujo, que fueron los condimentos perfectos.

El encargado de abrir la noche fue Juanito el Cantor, cantautor argentino y productor del disco. Lo hizo con “El salón de los espejos”, “¡Ay, mi gorrión!”, “El mundo que quisiera” (que dedicó a Santiago Maldonado), “Estrellitas” y “Quiero ser un actor”. Su música y su carisma se llevaron los más cálidos aplausos.

Pocos minutos después salió al escenario la banda: Juan Pablo Chapital en guitarra, Federico Araújo en piano, teclado y acordeón, Federico Blois en batería y Thiago Larbanois en bajo y contrabajo. Enseguida apareció también Papina y dio comienzo a la presentación con “Vuela, vuela” y “432”, la canción más antigua del álbum y la más reciente. Dejó a un lado su guitarra acústica para “Instantes decisivos” y una versión jazzeada de “Fans” (o cómo hacer la más dura crítica sin perder la dulzura).

De vuelta con su guitarra en la mano, invitó a subir al escenario a quien presentó como su maestra y amiga: Samantha Navarro. Cantaron a dúo la divertida “Estufa a gas”, adornada con la guitarra cigar box de Chapital y el ritmo marcado por las palmas del público. Sin embargo, Papina anunció que el ambiente iba a cambiar: “Basta de alegría, voy a tocar una que es un bajón”. El ruido de un acople no lo permitió, pero ni Papina ni su público se vieron desanimados por la situación. Entre canción y canción hubo un continuo diálogo de la cantautora hacia los espectadores, y esta vez supo entretener a una sala entera hasta finalmente poder tocar el tema anunciado, dedicado a su madre, con su voz solamente acompañada por las guitarras y un acordeón.

Otro punto alto de la noche fue “Al mejor postor” con la presencia de Juan Bernardoni, que tradujo la emotiva letra en lengua de señas. Como si fuera poco y ya empezada la canción, se presentó Christian Cary para acompañarla con su voz.

Fotos: Cecilia Díaz

Luego de “La de la luz”, con un mensaje especial de Papina para su mejor amiga Magui Mieres, la banda cedió su lugar para que Juanito volviera al escenario con su guitarra para interpretar a dúo “Si funciona no dejar que leude”, con la que llenaron el ambiente de magia, y “Conejos”, de La nube mágica (otro de los proyectos del argentino) que nuevamente se llevó las palmas de la gente para la percusión.

La cantautora quedó sola y de espaldas al público tocó en el piano “La próxima vez”, cantando sobre un enamoramiento pasado. Una vez retornada la banda, el show siguió con “Con razón”, “Fruto de la pasión” y “Milonga fugaz”, esta última solamente con tres guitarras y los cuatro músicos sentados en semicírculo.

El escenario se llenó cuando subió el cuerpo entero de Coralinas a acompañar con sus voces una canción en clave de murga y, después, “El eco cruzó los ríos”, con arreglos vocales de Carmen Pi que incluyeron una parte de “Hello, Goodbye” de los Beatles.

La versión conmovedora y recién estrenada de Papina de “Si me voy antes que vos” de Jaime Roos estuvo acompañada solamente por guitarra y batería, y luego el escenario volvió a mutar: para interpretar “Supersticioso” no solo se sumó el resto de la banda sino también un cuarteto de saxos. Además de los vientos, el tema incluyó ukelele y tabla de lavar. Papina pidió que los espectadores acompañaran cantando y, por supuesto, no faltó el ritmo de las palmas en la que suponía ser la última canción.

Pero la noche terminó con “Folki”, con la banda completa y la voz de Toto Yulelé a dúo, y la rockera “20 narigones”, para la que el invitado especial fue nuevamente Juanito. Las palmas volvieron a acompañar y pronto se convirtieron en el gran aplauso que abrazó a Papina de Palma en la presentación de su primer disco, seguramente de muchos.

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