Por qué hay que ver: The Loved Ones

Un golpe breve y potente de terror psicológico para ver en Halloween
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Puntaje: 8.5/10
Como un licuado de David Lynch, Edgar Wright, Fede Álvarez y Stephen King, la película australiana The Loved Ones se nutre de juegos visuales más propios de la comedia y se anima a bañarse de sangre sin llegar al torture porn de “El juego del miedo” para lograr una experiencia horriblemente estresante, violentamente sorprendente y hasta de a ratos enfermizamente graciosa.
Marketineada como una cruza entre La masacre de Texas y 16 velas, The Loved Ones se mete en el terreno de Carrie para intentar la peor noche de baile de graduación imaginable. El fachero depresivo de Brent declina de forma simpática la invitación para acompañar a la extraña Lola Stone, pero no importa con cuánto tacto lo haya hecho porque la chica tiene un problema con el rechazo. Apenas arrancado el filme, que dura apenas menos de una hora y media, Brent ya está secuestrado en el circo del terror que es la casa de los Stone. The Loved Ones no pierde el tiempo: introduce a los personajes a vuelo de pájaro, los tira al medio de la tormenta y se pone a ver cómo la locura escala sin cesar, con más de un giro que lleva todo más allá cuando ya parece que la cosa no puede empeorar.
Robin McLeavy, que lamentablemente ha hecho poco y nada desde el estreno del filme en 2009, interpreta con malicia desenfrenada a Lola, una villana para recordar -y un excelente y simple disfraz para Halloween: con un vestido fucsia, una coronita de cartón y un taladro basta-, pero no está sola. John Brumpton hace un trabajo magnífico como el padre del engendro, y expresa solo con sus gestos faciales toda la gama de complejidades que siente el personaje mientras cumple los deseos de Lola. Cuando mejor se complementan los talentos de ambos es en una escena que recuerda a otra película basada en la obra de Stephen King, Misery, en la que los segundos no pasan lo suficientemente rápido y se vuelve tan difícil mirar la pantalla como sacar los ojos de ella.
Además hay una trama más típicamente de película adolescente con el mejor amigo de Brent y una chica dark de pocas palabras, una línea argumental que se siente bastante desconectada de la historia principal; y eso es lo que en última instancia impide a The Loved Ones ser realmente espectacular. Por todos los aciertos de su guion, le faltan unos quince minutos para combinar tramas y dejar asentar las consecuencias de su clímax. Las fallas que puede tener por ese lado, sin embargo, su director-guionista Sean Byrne -que tuvo su debut con este proyecto- compensa con una dirección que de a ratos bordea el surrealismo de videoclip, cargado de hard rock y energía.
Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

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