RetroMoog: “Tres colores: Blanco”

Estrenamos un segmento de críticas y comentarios de obras de arte no necesariamente nuevas con Blanc, la segunda película en la trilogía de Tres Colores de Krzysztof Kieslowski
blanc
Hay películas a las que hay que entrar con cierto conocimiento previo, y Blanc es una de ellas. Sobre todo porque, a diferencia de otras obras rupturistas de los noventa y de otra trilogía en la que actúa Julie Delpy (la chica francesa de las Antes del amanecer y etc.), le falta marketing.
El director polaco Krzysztof Kieslowski ya había filmado en los 80 su aplaudido Decálogo, diez episodios de una hora basados en cada uno de los Diez Mandamientos, cuando a principios de los 90 diseñó tres películas basadas ahora en los ideales de la Revolución Francesa: igualdad, fraternidad y libertad. Pero, tipo visionario como era, decidió además darle a su trilogía un diferencial cromático y caracterizar a cada uno de los filmes con un color. El drama Bleu (azul) se estrenó primero, seguido por la comedia dramática Blanc (blanco) y por último Rouge (rojo), definida en aquel entonces como un anti-romance por el histórico crítico de cine Roger Ebert. Cada una de ellas inundada por el simbolismo de su color y por imágenes y mensajes que se repiten en las tres, en todos los casos provistas de una puesta en escena magnífica.
Blanc es la menos interesante de la trilogía, y en la que el uso del color impacta menos, quizá porque es más sencillo encontrar cosas blancas -como un paisaje nevado o un vestido de novia, ambos presentes- que los impactantes rojos y los depresivos azules de sus hermanas. Pero Kieslowski se las ingenia para sorprender de todas maneras, en particular con un flashazo en el clímax figurativo y literal de los personajes.
Julie Delpy interpreta en este caso a un personaje secundario, Dominique, que decide abandonar a su esposo polaco Karol Karol (Zbigniew Zamachowski) porque este ha sido incapaz de consumar el matrimonio. Desde ese momento, en que pregunta en el juicio del divorcio dónde está la igualdad para él, el humillado Karol empieza a diseñar su venganza, una trama que según se dice simboliza la lucha de Polonia por estar a la misma altura de sus vecinos europeos. Y así como Delpy emana su carisma particular, Zamachowski consigue una enorme empatía con su interpretación.
No es una comedia convencional, así como Bleu no es un drama típico -la protagonista se niega a llorar, a pesar de haber perdido a su marido y su hijo en un accidente de tránsito- ni Rouge un verdadero romance, sino que Kieslowski, su equipo y sus actores juegan con el género en el que se meten para subvertirlo. Si acaso existe la definición, Blanc es una comedia triste. No una comedia dramática a la Alexander Payne, no mezcla a la perfección los ingredientes de cada género, sino que es más una comedia irónica y de tintes políticos escondida detrás de un drama; volviendo al gran Roger Ebert, es una anti-comedia. Arranca sonrisas más que carcajadas, y el final de hecho no es lo que se dice alegre. Quizá sea por eso, que de a ratos se siente como una dificultad en mantener el tono, lo que la convierte en la peor de la trilogía. Aunque al ser una trilogía de la profundidad de Tres colores, ser “la peor” no tiene mucho de malo.
Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *