Thor: Ragnarok es una comedia con superhéroes

Marvel no se anima a romper su propia fórmula, pero eso no está tan mal si le dan cierta libertad a los realizadores
Por Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)
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Puntaje: 8
El disfrute de Thor: Ragnarok depende de qué busques en una película de superhéroes. Si buscás complejidad, primero que nada quizá estés en el género equivocado; en un filme sobre el Dios del Trueno de la mitología nórdica estás muy equivocado. Para eso tenés Civil War. Si querés oscuridad, tenés la trilogía del Caballero de la Noche de Christopher Nolan y la adaptación de Watchmen de Zack Snyder. Ahora, si lo que querés es divertirte, Thor: Ragnarok es un golazo.
El Universo Cinematográfico de Marvel tiene sus pros y sus contras. La mayor contra es que hay un límite de variedades posibles a la película de superhéroes y al estrenar tres por año se notan demasiado las similitudes. Lo que han hecho bien los subsidiarios de Disney es ceder y darle más espacio y libertad a los realizadores que contratan. Después de que el gran Edgar Wright se fuera de Ant Man y la hoy directora de La Mujer Maravilla Patty Jenkins se bajara de Thor: el mundo oscuro, lo que a su vez terminó alejando a Natalie Portman de Marvel, ha tenido éxito permitirle a los autores que metan un poco de mano en la fórmula dorada. Tampoco la pavada, que estas siguen siendo películas industriales, pero sí lo suficiente como para que sean obras distinguibles unas de otras. Ahí está la clave de por qué funciona Ragnarok donde no lo hizo tanto El mundo oscuro: el director neozelandés Taika Waititi toma la ridiculez inherente a la saga de Thor y la lleva al límite, hasta que ya no es una película de acción y fantasía con chistes, como lo son todas las de Marvel, sino una comedia a full con un despelote de presupuesto y un elenco glorioso.
La trama no importa mucho, es lo que menos funciona. En una línea, Cate Blanchett interpreta a la Diosa de la Muerte que regresa al reino de Asgard, le destruye el martillo Mjolnir a Thor y lo destierra a un planeta donde es forzado a luchar como un gladiador. Blanchett está bastante desperdiciada; es una lástima, porque mientras está en pantalla es todo lo magnética que se espera de ella. Al resto del elenco, Waititi le exprime todo el jugo que puede: Chris Hemsworth está mejor que nunca en el rol protagónico, el Hulk de Mark Ruffalo funciona todavía más que en la primera de Avengers, Tom Hiddleston se sigue divirtiendo un montón como Loki, y las tres novedades la sacan del estadio. Son Jeff Goldblum como el Gran Maestro dictatorial de este mundo al que Thor cae, el propio Waititi como un guerrero alien hecho de piedras (conserva su acento neozelandés, lo que por algún motivo lo hace más gracioso) y Tessa Thompson como la borracha que primero lo captura y que guarda algún que otro secreto. Hay el triple de química romántica entre Thompson y Hemsworth que la que el rubio tenía con Natalie Portman, y eso que ni un beso se dan.
Waititi es un director de comedias (el falso documental de vampiros Lo que hacemos en las sombras, la excelente The Hunt For The Wilderpeople  del año pasado) y eso se nota. Por suerte. Las batallas flaquean un poco y Blanchett cae en la enésima villana olvidable de Marvel, pero en Ragnarok  no parás de reírte. Si eso no es una buena comedia, ¿qué es?

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