Todo tiempo presente será mejor

Riki Musso volvió al ruedo con ¡Formidable!, un disco que se queda corto en cuanto a duración y que se vuelve un regalo que le tenemos que agradecer

Formidable

Puntaje: 9.5

A los cuarteteros de ley, a los de la camada vieja, la salida de Riki Musso se les hizo un trago demasiado amargo, imposible de bajar por la garganta y de asimilar, a pesar de sus explicaciones limpias y claras: ya no estaba cómodo en la banda que lidera su hermano.

Por eso decidió abrirse, y gracias, Riki, por haberlo hecho. Porque el disco que acaba de sacar del horno y que regala generosamente a través de su página web, no puede definirse mejor que con su propio nombre: ¡Formidable! Se merece la catarata de elogios más irracional que alguien pueda decir, porque a cualquiera que haya escuchado hablar alguna vez de aquellos seres oriundos de la ciudad de Tajo, sentirá cómo se le llena el corazón de alegría.

Es la esencia del viejo Cuarteto de Nos y eso no está mal: es lo que él quería hacer, es lo que él quería seguir haciendo cuando decidió dar un paso al costado de una de las bandas más populares de nuestro país y es lo que, definitivamente, mejor le sale.

“Yo no pierdo, yo me dejo ganar / Si me ganan, se hizo mi voluntad / ¿Quién es el que manda entonces?”. Con ese pedazo de línea arranca “Criminal”, el primer corte del disco: retorcido, con estribillo pesado y estruendoso, este tema le abre la puerta a un repertorio que termina siendo demasiado corto y que deja con ganas de más.

“Nuestro aporte” se para en otra vereda, una más infelizmente feliz, que da ganas de sonreír y hacer un baile torpe. Con un aire indie pop se queja de la persecución hippie, y mete mano en el más ácido de los humores que tanto bien le hace al mundo, línea que sigue con “Sánchez, gurú del overlock”, oda al obrero, enmarcada entre coros psicodélicos y un compás de batería cuadrado y trancado del ex Tonto Leo Baroncini.

El paquete que viene después es mi favorito: la escatológica pero dulce “Cabras en el ascensor” (“Como no saben flotar/Piensan que se están cayendo/Como no saben volar/Flotan en el ascensor”), se combina con “La antorcha humana”, indiscutiblemente la mejor canción del disco. El relato de cómo una mujer se incendia por “combustión espontánea” ante sus ojos y las risas de sarcasmo de sus hermanas, acompañado de melodía más que pegadiza, es una joya musical que ayuda a posicionar este álbum entre lo mejor que dará Uruguay en 2014, aunque le queden todavía algunos meses por delante. “La flor de la sandía” y “Chiche Bombón” continúan la línea bailable elegida por Musso, responsable de la ejecución de todos los instrumentos a excepción de la batería.

“6 días de asueto” hace la diferencia en este disco, con un sonido que por momentos hace recodar a los Pixies, una carga musical casi violenta, un estribillo murmurado a volumen alto de rock and roll y una letra cómodamente rebelde. Pero calma, que es solo una meseta sumamente disfrutable en un disco que terminará con otro paquetito para deleitarse, encabezado por “La estrella del baile” -“Y me decía (uh uh)/Imbécil (uh uh)/La casa se reserva el derecho de admisión”, dice parte de la letra de una canción de tristeza irónica, que tiene un coro de esos que no se sacan ni a la fuerza de la cabeza-, seguido por “La casa del sudaca” y terminado a ritmo de samba con “Se acabó lo que se daba”, una crítica social que termina invitando a la gente a poner su propia letra.

Sí, Riki, estuvimos tantos años aguantando el temporal, que este discazo lo recibimos de brazos abiertos. Una vez más, gracias.

Podés escuchar su disco en YouTube o descargarlo gratis de la página web de Musso, en donde también se puede hacer una donación.

Belén Fourment (@miawallace04)

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