Adiós a Lemmy Kilmister: el hombre de metal

A los 70 años falleció Lemmy Kilmister, bajista y vocalista de Motörhead

lemmy

La muerte de Ian Fraser “Lemmy” Kilmister, bajista y cantante de la legendaria banda británica de hard rock Motörhead, no puede sorprender a nadie. De hecho llama la atención que tras una vida apegada al manual “sexo, drogas y rock and roll” haya alcanzado los 70 años de edad (por poco, porque los cumplió el 24 de diciembre).

La salud de Lemmy venía siendo un problema en los últimos años: la banda tuvo que suspender algunos recitales durante el 2015 porque Kilmister no pudo sostener el ritmo de las giras intensas. Los fanáticos asumían que los años de excesos iban haciendo mella en un veterano que lejos de apaciguarse con los años continuaba tomando alcohol como si tuviera 20. Para ser justos con el músico, hay que reconocerle que en 2013 cambió el whisky por el vodka para mantener a raya su diabetes. Pero realmente parecía inmortal: a los 69 seguía rockeando como en sus mejores momentos y nadie le hubiera dado más de 50. Finalmente, hace algunos días le diagnosticaron un cáncer severo y sumamente agresivo que terminó con su vida en un período corto de tiempo.

Kilmister será recordado como la personificación del heavy metal. Bastaba con verle la cara al tipo: tenía dos enormes verrugas en una de sus mejillas que jamás se preocupó por extirpar, patillas pobladas que se confundían con un frondoso bigote, en general protegía sus ojos con un par de lentes de sol y ostentaba una cabellera larga coronada con sombreros tipo cowboy; lo que redondeaba una apariencia intimidante.

La banda que lideró durante 40 años nació en Inglaterra y convivió con gigantes como Black Sabbath y Iron Maiden, aunque con bastante menos éxito (en lo que a popularidad refiere) que estas dos. En esa escena de mediados de los 70 comenzaba a perfilarse el fenómeno del punk rock, género del que Motörhead abrevaría habitualmente. En general se la encasilla dentro del heavy metal, el speed metal u otras variantes del género, aunque el propio Lemmy se identificaba lisa y llanamente con el rock and roll. De hecho, todos sus recitales comenzaban con la voz cascada del cantante que advertía al oyente: “We are Motörhead, and we play rock and roll” (somos Motörhead y tocamos rock and roll).

Esa postura de no andar complicando el asunto respecto al género se reflejaba claramente en su estilo, al que se suele describir como una “bola de sonido”. El asunto era hacer el mayor ruido posible y sacudir los cimientos del estadio, teatro o boliche en el que estuvieran tocando.

En abril de 2011, Uruguay se dio el lujo de llenar el Teatro de Verano para recibir a la banda por primera y única vez. En aquella oportunidad, repasaron sus mayores éxitos y cerraron una noche memorable con los que fueron dos de sus emblemas: “Ace of Spades” y “Overkill”.

Algunos aspectos que distinguían a Lemmy eran su voz, que parecía ser una carraspera constante, lo que se adaptaba perfectamente al sonido de la banda y sobre todo el sonido de su bajo, el que tocaba a tal volumen y tan distorsionado que solía confundirse con la guitarra. La imagen intimidante del cantante se veía potenciada por cierto coqueteo con el uso de la simbología del nazismo (solía colgarse la cruz de hierro al cuello), aunque el propio Lemmy se encargó de aclarar varias veces que no comulgaba con el nacionalsocialismo. “No es mi culpa que los tipos malos tuvieran las mejores cosas”, le dijo una vez a The Independent.

Además siempre era interesante escucharlo hablar; era un tipo bastante lúcido y con un gran sentido del humor. Repasamos algunas frases que desparramó y que quedarán en el recuerdo:

  • “Si Motörhead se muda a tu vecindario, no crecerá más hierba en tu jardín”.
  • “El verano de 1973 fue fantástico. No me acuerdo de nada, pero nunca lo olvidaré”.
  • Reportero de MetalHammer: “¿Lemmy, cómo llevas las resacas?” – Lemmy: “Chaval, las resacas son para los que dejan de beber…”.

Para aquellos que no están familiarizados con la personalidad del rockero, es altamente recomendable ver el documental Lemmy (2010) dirigido por Greg Olliver y Wes Orshoski, que pinta de cuerpo entero a su protagonista, desde aspectos estrictamente musicales hasta algunos más personales.

“Sabés que nací para perder/Y el juego es para estúpidos/Pero así es como me gusta, nena/No quiero vivir para siempre”, cantaba con furia en “Ace of Spades”. Se nos fue Lemmy, pero ahí están sus discos, más de cuatro décadas de rock and roll puro y duro, sin concesiones.

Rodrigo Justo

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