AFC quema la pista literal y figurativamente en su Murgang

Los raperos maragatos presentan Murgang el 7 de setiembre en La Trastienda, momento ideal para ver cómo ponen en escena sus nuevos intereses más pop

Por Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

El disco cierra con un mensaje de su “abogado”. Si alguna expresión de “Hurakán” Martínez o Felipe Craciel le pareció “inconveniente”, dice, llámelo. Aunque resultará en que AFC se quede con todas sus propiedades.

Murgang, tercer álbum de los raperos maragatos luego de Grandes valores del hardcore en 2013 y A.N.T.R.O. en 2015, es su obra más pop a pesar de esa advertencia. Sucede que el dúo es experto en el rap de competencia y en escupir rimas violentas, intransigentes, idiosincráticas y sexuales. Si los tirás en paracaídas a lo Fortnite en medio de la guerra Costa Este-Costa Oeste saldrían indemnes, y ese factor no afloja aunque asomen la cabeza de la oscuridad de “Indajaus” o “Infiunouguaramsein”, por nombrar dos destaques del A.N.T.R.O. O sea: la tapa del Murgang tiene a un murguista en full make-up prendido fuego cual monje vietnamita. No hay nada que temer.

Al igual que sus dos antecesores, es un disco demasiado largo, con 16 temas. Pero, ¿qué sacás para recortarlo? En Murgang AFC y su productor Sebastián Peralta pasean por el punk rock enfuchado a 440 de “Dewan”, el trap denso y oscuro de “Pony” y “K.R.K.”, la discoteca en el hit en potencia “Fuego en la disco” y en “Juana$” (que también tiene una de las mejores rimas de Murgang: “Mi cara/Es para un meme/Después de escuchar tus giladas”). Hasta se suben a un piano escapado de mediados del siglo pasado en “Ansiedad Martínez”. Está estructurado de tal manera que no queda incoherente ni tampoco repetitivo: cuando te está por reventar la cabeza, pegan un giro pop; cuando se están poniendo blandos, pisan el acelerador. Se ponen honestos y emocionales en “Requiem”, liderado por Martínez; se comparan con los Stones en “Rollin”. Este último es un arranque rockero de sonido grandilocuente, para agarrar a los distraídos que pretendan -y crean que pueden- escuchar Murgang mientras trabajan.

Qué fiesta se haría Rick Rubin produciendo las guitarras monstruosas de Los Warriors, la banda soporte de AFC. Pero Sebastián Peralta no se queda muy atrás. El sonido headbanger de “Xap4life” te parte al medio, “re hardcore para el oligarca”, como rapea el dúo. Cuando se meten en el trap, el género de moda en el hip hop, donde diferenciarse es difícil, los beats le encuentran la vuelta para darle el ADN AFC al muro de baterías programadas 808s y sintetizadores prístinos. Para comprenderlo, pegarle una escuchada a la cambiante “Pony” y su historia de un decadente “after del after” donde la voz de Donfelipe también es procesada con autotune para “volarte la cabeza a lo Call of Duty“.

Hay pocos invitados, pero todos suman. Luciano Supervielle rapea en francés en “Técnica obscena”, el MAC Team se mete en la competencia con Hurakán y Donfelipe en “ABC”, David Stabilito de Santé Les Amis pone voz al estribillo más pop del disco en la pegadiza “Ready or Not”.

¿Qué sacar, entonces? Tal vez el disco largo sea lo que necesite AFC para mostrar todas sus facetas y exprimir cada rima de su sistema. Vaya si no están inspirados en ese rubro. “Fuego en la disco” parece nada más que un tema bailable, hasta que te das cuenta de que tienen ganas de incendiar literalmente el boliche. Ellos mismos están encantados de explicar todas las proezas de que son capaces si les dan una base, en la veloz y recargada “Un track”: “Guacho, pasame el coñac/Y lo mezclamos con vocablos colocados re de crack/Te la damos de pesado como Bruce o como Chuck”.

Además, la extensión se ajusta bastante a lo que exige un medio como Spotify, donde a más canciones, más posibilidades de que te escuchen y generes algún rédito. Si se apretaran las tuercas, quizá habría que expulsar a “Ansiedad Martínez”, que suena distinto de todo el resto del tracklist. Pero el mundo se perdería a un Hurakán Martínez divirtiéndose -y, de paso, abriéndose- como nunca.

Como rapea Donfelipe en “Dewan”, le cambiaron el nombre a su ciudad, que en su vocabulario ya no es San José sino La Zanja, y pueden con facilidad hacer lo mismo con la tuya. No los contradigas.

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