Amor libre: Los hombres de este país son infames

Roberto de las Carreras vuelve a librerías uruguayas con la reedición de una obra feminista y crítica de la violenta masculinidad tradicional, publicada por primera vez hace 116 años

Por Gastón González Napoli

De entre la Generación del 900 -la de Quiroga, Herrera y Reissig, Delmira, Roxlo, Rodó, los Vaz Ferreira-, Roberto de las Carreras ha de ser de los autores menos leídos un siglo y pico más tarde. Su figura de dandy excéntrico sí permanece, símbolo de una Montevideo que ya no existe. De intelectuales charlando en cafés y el Consistorio del Gay Saber. De poetas anarquistas de la alta sociedad y escritores encerrados por demencia.

La necesidad de recuperar al escritor es uno de los tres motivos por los que resulta tan importante la reedición de Amor libre: Interviews voluptuosos con Roberto de las Carreras. Al ser Criatura Editora quien maneja los hilos, el libro viene en una edición de sencillez linda característica; enmarcado por ilustraciones de minimalismo sensual a cargo de Carolina Ocampo. Es de por sí difícil que un autor no sea olvidado 100 años luego de desaparecer de la vida pública. Más en un país como Uruguay. Criatura continúa un trabajo de cuidado del panteón literario nacional que incluye reediciones de Gustavo Escanlar, de Mario Levrero o de Felisberto Hernández.

El segundo motivo es la trascendencia inaudita que Amor libre tiene en el Uruguay del 2018. La historia es la siguiente. Roberto de las Carreras regresó de Buenos Aires para encontrarse a su mujer, Berta Bandinelli, con otro hombre. Fue un escándalo en una alta alcurnia forever chusma. Pero en una época en la que se aceptaba sin miramientos que el marido sacara un revólver y asesinara a esposa y amante, de las Carreras eligió la vía literaria. En el diario anarquista La Rebelión publicó un primer interview voluptuoso, una auto-entrevista en la que explicaba los motivos feministas detrás de su no-violencia. Causó tanto revuelo que escribió otras dos interviews y publicó las tres como Amor libre.

El Uruguay pre-batllista no tenía todavía una ley de divorcio y faltaban 25 años para el voto femenino. Pero con alegría insolente, traviesa, Roberto de las Carreras pulveriza las convenciones. Algunos de los conceptos son propios de la época; otros son fruto del dandismo de aristócrata disidente del autor. Como la maravillosa frase: “Como elegante no puedo perdonarle que se haya acostado con un uruguayo”. Y otros pasajes, los más cáusticos, podrían haberse escrito hoy.

Destrucción burlona de la figura del marido (“es un atavismo”) y los celos (“en nada se revela el hombre tan irreconciliablemente primitivo”). Denuncia de la visión de pureza maternal que pende sobre la mujer: “Se le exige que ame. Amar es su deber férreo, su disciplina estricta”. Defensa del placer femenino, donde de las Carreras se pinta a sí mismo como un maestro de las artes amatorias, que mantuvo “encendida” a su Berta durante cuatro años y viajó a Buenos Aires para darle un respiro de tanto fuego. Y, más sorprendentemente, Amor libre es una proclama, filtrada por los ojos de un poeta incorregible: “La Tierra, nuestra madre, se estremece de júbilo al acercarse tu redención. No temas, hija de Venus. Los Dioses han renacido. Están presentes y te amparan”.

En 2018 todavía hay quienes miran con sorpresa a un hombre que se autodefina feminista. Roberto de las Carreras lo hizo en 1902.

El tercer y último motivo es la mano del autor. Amor libre se lee en un rato. No solo por su brevedad, aunque ayuda, sino porque de las Carreras engancha a base de estilo. Arrogancia tan rococó como risueña, sensualidad y erotismo… además de humor vigente. “Tu amor libre, querido, no dará resultado”, le dice Berta a Roberto. “¡Los hombres de este país son infames!”.

“La libertad de la mujer es nuestra agonía. ¿Tendremos el heroísmo de proclamarla hasta el fin? Pesan sobre nuestras pocas fuerzas veinte siglos de abominación cristiana empeñados en realizar en la mujer con el empuje de una aplastadora disciplina el ideal de Amor. Ella debe encarnarlo y el hombre, instintivamente, por una lógica armonía, lo exige con ansia de la mujer”, escribe de las Carreras. Y su relevancia es permanente. Hoy, que hay grupos de hombres que defienden “derechos masculinos” y se creen las víctimas de todo esto. Cuando el humor galante de Amor libre se disipa, queda flotando una tristeza polvorienta.

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