Entre asados, homenajes y canciones encontradas: Daniel y Estela Magnone

Esta noche, los hermanos Daniel y Estela Magnone presentan en el espacio Felisberto Hernández de la Sala Zitarrosa el espectáculo “Canciones encontradas”: un recital en el que mezclan temas propios y un homenaje a cuatro artistas uruguayos


Foto: Sala Zitarrosa

Por Rodrigo Guerra

A principios de la década de los 80, Daniel Magnone estuvo en el ojo de la tormenta de la música popular uruguaya. En 1981 grabó un disco con MonTRESvideo (que incluía a Fernando Cabrera y a Gustavo “Pacho” Martínez); al año siguiente formó parte del grupo Vale Cuatro, con Jorge Lazaroff, Rubén Olivera y Jorge Di Pólito (del que solamente sobrevivieron grabaciones en vivo); y en 1985 grabó Algunas variantes, su único álbum solista. Sin embargo, Magnone abandonó la música. Se mudó al interior del país, trabajó en un aserradero y se dedicó a su familia.

Fue como dueño de La Barraca, uno de los espacios culturales clave de la época, que Magnone retomó su vínculo con la música hacia fines de los 80. Allí tocaban Jaime Roos, Eduardo Mateo, Cabrera y otros destacados. Finalmente en 2014, gracias a la reedición de Algunas variantes, Magnone decidió volver al escenario y descubrió que la música siempre fue su lugar.

A diferencia de su hermano, Estela Magnone nunca se alejó de las luces. A principios de los 80 formó parte del grupo Travesía (primero junto con Mariana Ingold y Mayra Hugo, y luego con Flavia Ripa en reemplazo de Hugo), que fue el primer trío femenino de la música popular nacional. Entre 1981 y 1984 colaboraron con Roos, Mateo, Lazaroff, “Mandrake” Wolf y Jorge Galemire, y además grabaron Ni un minuto más de dolor, su único disco, lanzado en el ’83.

Le siguió el grupo Las Tres, con Flavia Ripa y Laura Canoura, que en 1989 grabó un disco que fue un éxito.  Luego, en 1994, formó Seda, un cuarteto con Malena Muyala, Shyra Panzardo y Cinthia Gallo. En más de 30 años de trayectoria Estela Magnone ha publicado cinco álbumes solistas, entre ellos Mujer de sal junto a un hombre vuelto carbón (1985), un excelente álbum grabado a dúo con Jaime Roos.

Previo al recital que los hermanos darán en conjunto esta noche en la Sala Zitarrosa, MOOG charló con Daniel y Estela Magnone sobre su relación con cada uno de los cuatro músicos homenajeados en el espectáculo -Eduardo Darnauchans, Mateo, Lazaroff y Galemire-, el regreso de Daniel a la música y el peso de La Barraca como espacio cultural.

¿Cómo surge Canciones encontradas?

DM: Como en la familia tenemos rutinas de asados todos los domingos, la idea surgió de la conversación sobre la chance de hacer algunas canciones y de presentar un espectáculo juntos. Queríamos juntarnos para hacer canciones de los dos, junto con algunas canciones de otros músicos como un homenaje. Para nuestro primer recital, que fue en el Tractatus hace dos años, hicimos un homenaje a Jorge Galemire.

EM: Daniel venía haciendo homenajes a Galemire antes de que nos juntáramos  y así fue como empezó. Como a mí también me gusta su música, nos juntamos a tocar. Hay una canción de él, “Tus abrazos”, que siempre la quise cantar. Ahí empezamos a hacer canciones nuestras y juntarlas con algunas de Galemire que ya teníamos del espectáculo. También nos encanta tocar con Benrardo Aguerre, que es como un hermano porque nos conocemos desde chicos y toqué mucho tiempo con él.

¿De dónde nace la relación musical entre ustedes?

EM: Cuando éramos chicos teníamos un corito con la familia, padres y hermanos. Después tuvimos mucha historia coral, y más adelante compartimos escenarios en la etapa de Travesía y MonTRESvideo porque estábamos todos en la vuelta tocando por lugares. Esa fue una experiencia muy linda; aunque en ese momento no tocábamos juntos, siempre andábamos en el mismo circuito.

DM: Aparte de venir de una familia de músicos, nuestro padre [Dante Magnone] era director de coro, así que participamos muchísimos años en grupos más grandes.

EM: Esas experiencias dieron origen a Travesía y a MonTRESvideo…

DM: También a varios matrimonios [risas].

Además de interpretar temas suyos, en el recital en la sala Felisberto Hernández también van a hacer un homenaje a distintos músicos uruguayos. ¿Qué artistas y qué canciones eligieron?

DM: En los primeros recitales hacíamos tres canciones de Galemire, y ahora hemos agregado a Eduardo Mateo, Eduardo Darnauchans y Jorge Lazaroff. En el recital vamos a tocar “Reina de corazones”, que es co-autoría de Darnauchans y Galemire; “Con este amor”, de Lazaroff; “Final”, de Darnauchans; y “Siestas de mar de fondo”, de Mateo.

EM: Justo hoy se cumplen 28 años de la muerte de Mateo, que falleció el 16 de mayo de 1990.

Sobre eso te iba a preguntar. Hoy escuché el ensayo de “Siestas de mar de fondo”, que compartiste en tu página de Facebook. Esta es la primera vez que escucho el audio completo con su voz acompañándote.

EM: Sí, esa grabación es de cuando me enseñó el tema en mi casa en 1983. Después lo grabé en 1993 en mi disco Vals Prismático,  que recién fue la primera versión grabada porque Mateo no la quería grabar. Decía que era muy comercial…

DM: Justito… [risas]

EM: Para mí es una canción increíble. Después cuando la grabé en Vals Prismático, Jaime Roos hizo los arreglos y el videoclip lo dirigió Guillermo Peluffo.

Estela, ¿cuándo comenzó tu relación musical con Mateo?

EM: En 1982, cuando Jaime grababa el disco Siempre son las cuatro y Mateo andaba en la vuelta. A él le gustó el tema “Quince abriles”, que grabamos con Travesía y después nos invitó a participar de “Canción para Iemanjá”, que salió  en su álbum Cuerpo y Alma. En ese año yo tenía una especie de trancadera creativa de letras y le pedí una canción, y me dio una que se llama “Polaroid”. A partir de ese momento me empezó a pasar letras y me hice unas cuantas canciones.

Además, él siempre andaba en la vuelta del estudio La Batuta [ubicado en el Palacio Salvo, actualmente llamado Vivace] y ahí nos hicimos compinches,  él venía a mi casa y nos enseñaba temas. Después con Travesía nos invitó a hacer los recitales de La Máquina del Tiempo en 1984 e hicimos un ciclo en el Circuito Cultural Municipal, que era un programa del Municipio de la Intendencia de tocar en barrios bien periféricos. Ahí tocaba Travesía, Urbano Moraes, el “Lobo” Núñez y Mateo. Tengo grabaciones de ese circuito, que duró cuatro meses, y son increíbles porque en ese momento Mateo estaba muy inspirado.

Y Daniel, ¿cómo fue tu relación con Mateo?

DM: Ni con Mateo ni con Galemire ni con Darnauchans tuvimos relación de haber tocado juntos. Mi relación va más por el lado de compartir algún escenario, además durante finales de los ochenta yo tuve un boliche que se llamaba La Barraca [actualmente Bluzz Live], donde Mateo fue “el músico de la casa” durante unos meses. Después pensando y recapitulando, en realidad, si bien yo estuve alejado durante mucho tiempo de la música, creo que le aporté mucho porque generé un espacio donde se dio un fenómeno musical recontra fuerte.

 

Sí, el vídeo Los músicos por la tonada, grabado en La Barraca en 1989, tiene a varios de los músicos más importantes del momento. También Jaime Roos grabó ahí Esta Noche, su primer disco en vivo.

DM: En Los músicos por la tonada actúan Eduardo Mateo, Galemire, Fernando Cabrera, Laura Canoura,  Estela Magnone, Begonia Benedetti, Flavia Ripa y Repique.

Vos después tocaste con Jorge Lazaroff en el grupo Vale Cuatro. Hace unos años, la discográfica Ayuí rescató y editó algunas canciones del grupo en vivo, pero nunca grabaron un disco de estudio. ¿Por qué?

DM: La verdad que no sé. Cada uno tenía su actividad musical, el “Choncho” Lazaroff, sobre todo tenía mucha actividad, entonces fue difícil sostener el grupo. Rubén también tenía, Di Pólito no tanta pero por ahí ese es el motivo; tampoco nunca dijimos: “Bueno, vamos a hacer un disco”. La idea era ir al vivo, y así quedó. Por suerte alguien hizo ese registro de nuestro primer recital en la Alianza Francesa [en 1982] y algo hay.

Como solista solamente grabaste el álbum Algunas variantes.

DM: Sí, como solista grabé ese, y antes, en 1981, el único de MonTRESvideo. Grabé Algunas variantes con La Batuta, que sacaron un sello, pero después no funcionó y le dieron el máster a Ayuí. Ahí quedó durante años y cada tanto me encontraba con Rubén Olivera o Mauricio Ubal y me ofrecían reeditar el disco, pero como yo estaba muy peleado con muchas cosas musicales no aceptaba. Después, Mateo [Magnone, uno de sus hijos] empezó a empujar para que lo reeditara y para el 30 aniversario salió.

¿Por qué no quisiste grabar más discos?

DM: Porque por algún lado sentí que musicalmente había llegado hasta a un tope y no había nada que me moviera demasiado. Después la vida arrancó para otros lados; estuve trabajando muchos años en el interior como aserradero y tuve hijos. La reedición del disco en 201 4me empezó a motivar y sentí que la música era nuevamente un lugar cómodo, un lugar donde tenía que estar.  Igual, ahora me siento más cómodo como intérprete que compositor; por ejemplo, en los recitales me siento mucho mejor cantando las canciones de Estela que las mías.

Volviendo al homenaje a músicos uruguayos, ¿cuál fue su relación con Eduardo Darnauchans?

EM: A Darnauchans lo conocía mucho. Es más, toqué en un concierto de él como tecladista en el teatro del Notariado. Después nos encontramos en algunos escenarios y también tengo algunas co-autorías de canciones con él. Es gracioso porque en aquella época me mandaba canciones por correo: me llegaba una cartita con su letra y yo le ponía la música. La última que me dio [falleció en 2007], la dejó en Agadu [Magnone es directora del Museo y Centro de Documentación de la institución]. Todavía lo tengo pendiente para grabar, se llama “Mañana, pasado y ayer” y ya lo toqué varias veces en vivo.

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