“Tenemos un mercado de arte tan grande como cualquier parte del mundo”

Este jueves a las 18 se presenta la edición 2018 de Book Art & Design, libro de difusión de artistas plásticos nacionales

Por Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

Sebastián Manuele es argentino. Tiene pegado el “ta” oriental y vive hace 20 años en José Ignacio, pero es argentino. Más bien, es porteño. Y según él, eso es fundamental para que le vaya bien en lo suyo: la representación y difusión de artistas plásticos uruguayos. Tiene la exclusividad de unos 120 de todo el país, que expone en su galería en el balneario esteño, Los Caracoles, y además se encarga de la curaduría, edición y distribución de Book Art & Design, un libro que opera como una vidriera en papel para los artistas. Este jueves en el Ministerio de Relaciones Exteriores se presenta la última edición del libro y MOOG estuvo charlando con él.

“Toda la vida quise venir a vivir a Uruguay como todos los argentinos. Y no me equivoqué, vivo en un paraíso, realmente”, cuenta. “Viviendo empezás a conocer otras cosas, no es lo mismo venir quince o 30 días de vacaciones”. Descubrió en la zona aledaña a Punta del Este un montón de gente que “hacía muchas cosas con la mano y de un nivel muy bueno. Con mucho buen gusto y buen diseño”. Sin embargo, encontró que los productos no estaban bien presentados -“con todo respeto, si hacés cosas de ese valor, tirar una mantita en cualquier lado y ponerlo no es lo mismo”-, así que pidió un salón en desuso que la intendencia fernandina tenía en José Ignacio y armó un living.

“Todo decorado con productos que se hacían en la zona. Sillas, adornos, luces. Los platos de madera. Cuando entró la gente no podía creer. Era todo a la venta y parecía el living de una casa, con un gusto de aquellos”, recuerda. “Empezaron a venir turistas europeos que se quedaban encantados”. Eso se convirtió en Los Caracoles, donde trabaja con Miguel Zerebny como socio.

Dice Manuele:

-Fue creciendo año tras año. No quería que fuera una galería que mete miedo cuando entrás, que hay diez metros de pared y un cuadro de 20×20, y no entra nadie. No quería eso. Tampoco quería llevar a una feria. Marcamos una tendencia, me critican que es un supermercado, que no me preocupa, pero sí tengo un estilo. Todos los artistas son uruguayos, más de 80, que tengo hace 20 años. Todos responden a un criterio. Entonces se empezó a reconocer la marca, el lugar donde estaba. Igual yo no tengo ninguna nota de ningún medio nacional. Nunca. Pero te muestro revistas de París a Miami… Acá, jamás.

-Siempre pasa eso…

-Son las cosas que iba criticando cuando iba al Ministerio de Cultura o al de Turismo, principalmente. Que vivimos en un país extraordinariamente culto, con un nivel muy alto. No lo quieren ver porque no lo quieren ver, pero es el único balneario del mundo que abre galerías. No abre boliches. ¿Dónde más vas a tomar sol para después ir a una galería? Tenemos un turismo cultural sumamente importante. No hay un cuadro menor de 500 dólares para decir el precio más bajo. Eso equivale a la calidad del artista. Pero tenemos esos problemas de salida, que somos sudamericanos, sudaca sudaca, y para salir nos cuesta muchísimo.

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Manuele dice que Los Caracoles fue pionera en José Ignacio en “un comercio diferente de lo que había, que era gastronomía principalmente”. Como al pasar agrega que su clientela es “especial”, en el sentido de que va mucha “gente conocida”. Sonríe cuando se le pregunta como quién.

“Una de las que siempre compra es Shakira. Viene a la galería, toma café, y siempre compra. Después Mick Jagger, con esa historia me meo. Muero por Mick Jagger. El presidente de Walt Disney, los reyes de Malasia, los hijos de Carolina de Mónaco…”.

Esta clientela lo enorgullece, pero no tanto por cholulo sino porque opina que si vienen personas “capaces de ver y saber lo que es el arte” le da un espaldarazo a la calidad que él ve en las obras que expone. “Yo les cuento a los uruguayos que vienen: ‘Este ganó la Bienal de Venecia, este tiene una galería en Italia’, no lo pueden creer”.

Se queja de que dentro del país no exista ese mismo interés. Que “si viene algo de afuera, van todos”, mientras que solo se mueven en la oferta nacional si expone algún amigo. Pero reconoce que el problema viene desde más arriba. “Hace 20 años que vengo peleando con el gobierno. Me lo dicen claramente. Jamás hicieron un folleto donde diga que tenemos un mercado de arte tan grande como cualquier parte del mundo”. Dice que en las embajadas uruguayas por el mundo no exponen artistas nacionales vivos: “Hay plata para traer, no para llevar”, afirma en referencia a las exposiciones de artistas extranjeros.

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Hay cosas que son fantásticas. Fotografía, instalaciones, diseño. Pero promoción no hay. Con todo el respeto: toda la promoción que hay es para el carnaval. No lo entiendo. ¿Con quién quieren competir en carnaval, con Brasil?

No es un país industrial, por eso hay tanta creatividad. Hay disciplinas como los guasqueros que ya casi no quedan. Acá eran extraordinarios. Hay un cuchillero en Maldonado que ganó más de 35 premios de Estados Unidos y de Europa a los mejores cuchillos. ¡Y nadie lo sabe!

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En esta “guerra permanente con el Estado”, también tiene sus victorias. La más reciente es una galería establecida en el Aeropuerto de Carrasco. “¿Quién iba a decir que cualquier turista lo primero que iba a ver al llegar al aeropuerto era nuestra galería? Con eso de que tiene que estar en el piso de arriba y no donde llegan exactamente; esas cosas burocráticas, pero está”.

Al hablar de los artistas uruguayos, Manuele muestra un orgullo tal que no parece extranjero. “Acá se puede hacer todo ese tipo de cosa, pero no necesariamente, como en otros lugares, con lo mediocre. Acá hay calidad. A mí me ayuda a jetonear como buen porteño. ¿Querés que te lea el currículum de cada uno? Tengo para rato”. Es que Manuele se describe como “bien sudaca”.

De todas formas…

-¿Influyó que vos seas argentino?

-[Se ríe] Es toda una filosofía. Se vive tan bien en Uruguay, no hay problemas, más allá de los que todo el mundo se queja por quejarse, porque no hay problemas, comida nunca falta para nadie, entonces, ¿para qué te vas a preocupar? Si está todo bien.

-Y más en José Ignacio.

-Claro… Qué fue lo que analicé: que al uruguayo le gusta ser indio, no cacique. No tener la responsabilidad de hacer más esfuerzo del que tenés que hacer. Entonces venimos de afuera con esos agujeros abiertos que hay para entrar y entramos. Está todo bárbaro. Pesa la rivalidad que hay de los uruguayos con los argentinos, hay uruguayos que se enojan, “este argentino de mierda”, pero bueno, ta.

La galería en el Aeropuerto de Carrasco

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Book Art & Design comenzó “de casualidad”, porque habían celebrado una exposición y Manuele quería documentarla, cosa que también critica en Uruguay: que “no se registra nada”. El libro quedó con una calidad tal que al año siguiente los propios artistas le instaron a continuar el proyecto, y así se convirtió en algo anual (acá trabaja con otro socio, Sergio Martínez). Book Art & Design no promueve Los Caracoles sino a los artistas, que cuentan con un página de contacto sin intermediarios. Si se llama, se habla con ellos. Hoy en día el Ministerio de Relaciones Exteriores lo distribuye a distintas embajadas seleccionadas.

Esto aumentó la proyección internacional, si bien Manuele dice que la condición sudaca muchas veces juega en contra. Recuerda que una vez a Los Caracoles: “Vinieron unos alemanes y preguntaron si ‘esto se hace acá’. Estás tan bien plantado, con tu galería, que te enoja. ‘Sí, ya no hacemos más boleadoras, estamos más contemporáneos’. Mi socio me mata, es que me calienta. No jodas”.

La presentación del libro 2018, en la que también se expondrán obras, es en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en Cuareim y 18 de Julio, a las 18 horas.

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