Buenos Muchachos: “La idea era si ‘Nidal’ era blanco, ir hacia el negro”

Pedro Dalton, vocalista, y José Nozar, baterista, conversaron con MOOG sobre el octavo álbum sin título de la banda

Entrevista por Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

Fotos por Agustina Rodríguez

Algo que ya había notado en el Nidal, y que acá veo más, es que Buenos Muchachos es una banda que dialoga con su pasado. En Nidal estaba “Uno con uno, mismo”, ahora “Viaje lejos” en vez del “Viaje cerca” de Nidal, también “Mi rincón (parte 2)”, secuela de un tema clave del Se pule la colmena.

Pedro Dalton: Incluso tipo los nombres de los discos aparecen en el disco siguiente. Se vino dando creo que hasta el Se pule, no había ninguna referencia al Uno con uno. Pero en Nidal sí. Son juegos. Cuando escribís las letras, de repente digo: Amanecer búho… bueno, “veo el búho amanecer”. Es ir para atrás.

“Viaje cerca” era prácticamente una canción de amor, y “Viaje lejos” no va por el mismo lado.

PD: “Viaje cerca” en realidad es una descripción campestre de un viaje en un Volkswagen a una estancia de Flores, que demoramos como siete horas en el escarabajo, y son visiones de un niño a través de la ventana. Y “Viaje lejos” es lo contrario: un viaje para adentro. Está bien cerquita. Incluso es la canción más irónica del disco.

¿Y en “Mi rincón (parte 2)”?

PD: En cuanto a la letra, sin pensar que era en piano, fui pensando “ah, mirá, como en ‘Mi rincón'”, y después me acordé de que “Mi rincón” es en piano. Por eso es la parte dos. Ese rincón que hoy en día es diferente del otro. En el caso de “Partes del campo” [otra canción con partes 1 y 2, en Dendritas contra el bicho feo y Amanecer búho] era continuar describiendo esas sensaciones campestres. En “Mi rincón” es cómo está el rincón ahora.

Antes de escucharlo, varias personas me habían descrito este disco como “tranquilo”. Comparándolo con el Nidal, que para mí es la versión de un disco feliz que pueden hacer los Buenos Muchachos…

[Los dos se ríen]

PD: Fue lo mismo que dijo un amigo mío. “Así como Nick Cave hizo el Dig, Lazaruz, Dig!!!, que es el disco alegre de Cave, este es el disco alegre de Buenos Muchachos”.

En este vuelven temas anteriores de la discografía de la banda: el dolor, como en “Crucifijo de orillo” y sus versos de “duele la vida al nacer”, o referencias a la muerte, pero desde otro punto de vista sonoro…

PD: Sonoro y de luminosidad. Yo creo que es un disco luminoso. Toda esa temática está tomada con calma. No quiero decir “madurez”, pero sí me parece que está tratado sin tanta emoción.

José Nozar: Una visión más adulta.

Adulto no es maduro necesariamente.

JN: Por eso la corrección. Nosotros no somos capaces de percibir de ese modo la obra, es imposible. Capaz que otros músicos pueden. Nosotros no podemos discernir si el disco es más tranquilo, menos tranquilo. No es un lenguaje que nosotros utilicemos. Para mí hay muchas partes del disco que no son para nada tranquilas, son inquietantes. Hay gente que le resulta tranquilo porque está en midtempo… Es lo bueno, la subjetividad. Cada uno que lo escucha tendrá su percepción. Vos decís eso de Nidal, y para mí es una obra súper cerrada en sí misma.

PD: En Nidal, hablo de amigos que entienden nuestra música, algunos dicen que es nuestro disco alegre y otros nos dijeron que era de una oscuridad terrible. Andá a saber cómo lo escuchaste. Capaz que estabas en un mal momento y te hizo mierda, capaz que otro estaba re contento, deseando que salga nuestro disco, y dijo “pah, qué divino que está”. Pero sí para mí el Nidal tiene un montón de letras y frases súper para arriba. Incluso pasa que las letras suben y la música no.

JN: Por eso, es medio dual. No creo que este sea más sombrío, me parece que las letras son menos específicas. Capaz que Nidal tenía una lectura más sencilla, y en este las letras tienen varias aristas.

PD: Para mí es más reflexivo. Todo tomado con calma.

Yo tampoco estoy tan de acuerdo con esa idea de tranquilidad. Creo que no tiene la intensidad de temas como “Sin más” o “La isla era un camalote”, pero no lo veo tranquilo.

PD: No, no.

JN: No era la búsqueda llegar a esas explosiones emocionales sino pasar por otros lugares. Esos otros lugares tuvieron mucho que ver con el clima sonoro del disco, que es despojarlo un poco de guitarras, que cuando las guitarras estén presentes cumplan otro rol. Es súper sencillo hacer otro “Sin más” para nosotros. No tenemos ganas en este momento.

PD: También la mezcla entre esa distorsión al palo del “Topo” junto con la distorsión al palo de Marcelo generan algo caótico, súper inquietante. Acá no hay eso.

Hay algunas cosas igual. “Turto”, por ejemplo, con ese interludio entre guitarra y viento.

JN: Un solo del “Topo”, doblado con un saxofón.

Eso tiene algo inquietante. Es raro para el “Topo”.

JN: Esa sí era la búsqueda.

PD: Es algo nuevo que hizo el “Topo”.

JN: Tal vez lo inquietante no está obvio y en tu cara, sino que está sugerido. En “Viaje lejos” seguro, en “Turto” seguro. En algunas partes de otros temas.

PD: En “Turto” creo que lo que te inquieta de ese punteo, más allá del sonido del saxo, que es bastante anormal, que te das cuenta de que no es una guitarra que le pusieron un pedal sino que es otro instrumento; a mí me pasaba cuando lo escuchaba que los silencios me ponen nervioso. “Qué mierda va a venir ahora”, y viene algo diferente de lo anterior, y hacen otra vez silencio, “y ahora qué mierda va a venir, hijo de puta”, y… Te deja descansar para que vayas viendo lo que están haciendo, nunca sabés qué va a hacer.

JN: Técnicamente desarrolla un montón de cosas diferentes en el solo. Métricamente es súper interesante. Algunas síncopas, algunos bends en lugares raros. Es bien bueno lo que hizo el “Topo”.

“Original” es una palabra muy difícil de usar, pero distinto es.

PD: Para nosotros fue diferente.

Pedro Dalton

Decían recién que es un disco menos guitarrero, que es algo notorio. ¿Cómo llegaron a esa decisión? Porque en conjunto son de los mejores guitarristas del país.

JN: Llegamos por lo siguiente. Nosotros nos propusimos en Nidal tener un sonido súper reverberado, y para tenerlo tuvimos que estar basados en las guitarras. Pasamos todo por pedales de reverberación. Hasta los platos de la batería. Esa cosa de Nidal, que es como algo que da vuelta-

PD: Parece una sola canción.

JN: Ahí está. Mi idea particular en el Nidal fue sacar las baterías del medio e incorporar otros elementos. Dejar aire. Pedro hizo lo mismo: en “Viaje cerca” está bien presente, cuándo canta, cuándo las guitarras están haciendo cosas, los respiros que hay. En esos huecos que Pedro generó, y que generamos con la batería, y que el bajo también dejó, incorporamos a las guitarras y su reverberación. Para este disco dijimos: “¿Por qué no hacemos lo opuesto?”. Nos basamos en lo rítmico, baterías y bajos, y la voz de Pedro, que está cantando no solo diferente sino mejor. Todos le buscamos una vuelta a nuestro instrumento, un desafío no solo técnico sino desde el punto de vista creativo. Las intervenciones de las guitarras son intervenciones filosas. Las sacamos del medio porque, como vos, creemos que Marcelo y el “Topo” son brillantes guitarristas, pero creemos que Buenos Muchachos es una brillante banda. Nos damos oportunidad a hacer diferentes cosas porque tenemos fe en el resto de los músicos.

PD: En el Dendritas lo que nos pasó fue que las guitarras fueron trastocadas, quitadas, ecualizadas, les pusieron efectos que no eran para la banda en ese momento. Al quitar las guitarras del Dendritas el disco sufrió un montón. En este caso, las guitarras nunca dejan de estar. Hay menos, sí, pero puta, cómo están tocadas; puta, cómo intervienen. Es casi como si estuvieran cantando ellos y yo haciendo las guitarras.

Eso hace que cuando están, las notás mucho más.

JN: Y por otro lado la concepción de un mundo sonoro diferente también tenía que partir de eso. Porque si tenés dos guitarras al mango, el universo rítmico al que accedés está relativamente acotado para que todos los instrumentos estén dialogando entre sí. Al quitar las guitarras, vos das aire como para poder hacer otra cosa.

No solo que los instrumentos rítmicos están más al frente, sino que hacen juegos que no asocio con los Buenos Muchachos en principio, como el comienzo de “La miseria de tu plan”.

JN: Una mezcla entre un góspel y… Nos estábamos basando mucho en Dónde estás hermano de los Coen, es una canción con cierta rebeldía, que muestra descontento en la letra. Esa cosa del picapedrero que tiene un momento para decir lo que piensa frente a sus amos, a sus carceleros.

PD: Estábamos medio basados en los esclavos, los lamentos.

Me hizo acordar a un blues tipo Son House.

PD: Exacto. Esas cosas que cantaban mientras estaban picando piedras.

JN: Logramos algunos graves que nunca habíamos logrado y que no sé si se escuchan mucho en la vuelta. Obra de Gastón Ackerman, produjo un disco que elevó nuestras expectativas.

Salvo entre el Amanecer búho y el Uno con uno, que salieron con dos años de diferencia, los discos de los Buenos suelen estar más separados en el tiempo. Acá otra vez dos años. ¿Qué tuvo de distinto este proceso creativo?

PD: Fue el puntapié inicial del disco. “Vamo’ a hacer un disco ya. No importa de qué. Dentro de un año y medio tenemos que tener un disco nuevo”. Por una cuestión de que estábamos todos componiendo y era poner los temas ahí al medio y grabarlos como sea. Este disco arrancó que lo íbamos a grabar en el garage de la sala de ensayo. Después vino Marcelo que dijo “estaría bueno hacerlo en el estudio de Gastón”, yo dije “bo, Marcelo, va a pasar re lo mismo, loco. Vamo’ a demorar tiempo, vamo’ a terminar grabando dentro de cuatro años porque va a tener que estar todo re prolijo, todo re ensayado”. Pero le metimos gamba, hablamos con Bizarro y nos dijeron que sí, aunque teníamos que entregarlo antes del 15 de octubre si queríamos que saliera este año.

JN: Lo queríamos este año y lo logramos.

Y lo entregaron el 14, me imagino.

PD: [Se ríe] No, el mismo 15. O no sé si no fue el 16.

JN: Se trabajó hasta el último día. Nosotros le damos mucha bola al en vivo, ensayamos muchísimo para tener shows diferentes que presentarle a la gente. Lo que nos propusimos ahora es en lugar de ensayar tanto para los shows, que está todo bien, pero ya somos mucho más duchos como artistas, podemos proponer cosas distintas y hacerlas en menor tiempo: por qué mejor no destinamos un montón de tiempo a terminar las composiciones y hacer un disco más rápido.

José Nozar

¿Tuvo algo que ver que haya varios miembros que estén con más de un proyecto y eso les dé más rodaje?

PD: Lo que nos ayudó mucho fue que el año pasado cuando hicimos el show ese de los seis discos, en el cual nos dimos cuenta de que teníamos 87 canciones para hacer quitando el Nidal, dijimos “ta, loco, hay que aprenderlas así damos shows diferentes todo el tiempo”. Fue un desafío alucinante, trabajamos mucho, el show salió excelente. Para nosotros, nos re gustó cómo tocamos, cómo nos sentimos. Y eso nos dejó un margen de 60 canciones para tocar.

JN: Y la confianza que tenemos ahora en la formación actual de la banda, que eso es muy importante también. Confianza de que podemos vencer muchos escollos que se presenten en vivo. Ya no necesitamos la cantidad de ensayos que necesitábamos antes. Era agotador. Dijimos “basta”. Estamos en una banda en la que todos los músicos son dúctiles y pueden tocar. No somos los mejores del mundo, pero tampoco somos los peores. Tenemos 87 canciones, capaz que mañana podemos tocar las 87; de repente no salen tan bien como en La Trastienda porque no ensayamos un mes, pero van a salir. Entonces dediquémonos a componer. En un año y medio esperamos tener otro disco.

¿Les gustaría mantener el ritmo?

JN: Sí, sí. Vamos a hacerlo.

PD: Siempre sin enloquecernos. No forzarnos. Esforzarnos sí.

Recién salió el videoclip de “Antenas rubias”. ¿Qué querían transmitir con él?

JN: Elegimos a Lucía [Garibaldi] porque el video que había hecho con MUX [“Canción nueva”] nos encantaba. La idea que le transmitimos fue que queríamos salir del video con concepto arte, queríamos retomar algunos videos de la banda, “De a dos mejor” es uno, “He never” es otro, que tenían un toque de humor. Quitarle drama. Creo que la música ya tiene la suficiente presencia por sí misma como para agregarle algo. Salir del ostracismo, de la caja cerrada, de la pose. Ella es increíble lo que interpretó de la canción. Nos quedamos sumamente contentos. Fue divertidísimo filmarlo. Es divertidísimo verlo. Creemos que representa muy bien no solo la letra y la música, sino el concepto donde la banda está en este momento.

Justo estuve viendo ayer el de “Sí barre” y nada que ver.

JN: Es como lo opuesto. La idea fue: si Nidal era blanco, ir hacia el negro. Que no quiere decir que no tuviera algunos tonos de gris. Movernos constantemente es lo que nos gusta hacer para estar entretenidos. Mostrarnos como músicos y no como secta.

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