Charlas con la industria: Alejandro Lagazeta

Con la Cinemateca Uruguaya al borde de quedarse sin fondos y el cine protestando por que se lo incluya en el presupuesto, con una cantidad creciente de lugares para tocar que cierran en Montevideo y artistas que se quejan de que la situación para la música local se complica, son tiempos agitados para la cultura nacional.
Por eso inauguramos esta sección de entrevistas semanales con personajes de la industria cultural local: para saber en dónde estamos, a dónde vamos y qué se puede hacer para mejorar.
Nuestro primer entrevistado es Alejandro Lagazeta, dueño de la librería La Lupa Libros -ubicada en la Peatonal Bacacay en la Ciudad Vieja-, de la editorial Criatura Editora y responsable de traer el Festival Internacional de Literatura (Filba, cuya segunda edición tiene lugar este viernes y sábado) a Montevideo.
IMG_0625
La situación es complicada en el cine y está complicándose en la música. ¿En la literatura cómo la ves?
En Uruguay es muy difícil hacer casi todo, porque tenemos tres millones de habitantes, somos los mismos de siempre; un gran porcentaje trabaja para el Estado, lo que se produce es poco. A mí me parece que hay que darle su lugar al cine, obtener recursos. Pero hay una discusión ideológica que es si el Estado debe intervenir en la cultura o debe asegurar algunos procesos de acceso al cine, a la literatura y a la música. ¿Yo te tengo que financiar un disco para que el músico lo saque o crear las condiciones objetivas en la sociedad para que la música circule? Si se quiere, las mejores bandas que me han gustado de la post dictadura, que fue una ebullición tremenda, y el apoyo del Estado no ayudaba. Pero también el cine está mucho mejor que hace diez años. Es justo que se plantee quién hace cine y cuál es la urgencia de este país para el cine. Yo por ejemplo soy un tipo perdido. El Estado no debería invertir en mí un peso. Yo nací en La Teja, me crie en Villa Española, terminé la escuela, terminé el liceo, terminé la universidad, trabajé en muchos lados, pude tener la librería, tengo la editorial, tengo este proyecto [el Filba].
Para mí el Estado tiene que invertir fuertemente en las generaciones que vienen: en la escuela, en el liceo, en los planes alimentarios para la gente que está complicada. Y después tiene que estimular a los creadores para darle para adelante, financiar las ideas. Hay mucho desajuste. Hay que enumerar. Qué es lo principal. No puedo discutir nada del cine porque el gobierno le está dando $400 millones nuevos a las fuerzas armadas. 15  millones de dólares. Estás discutiendo un millón de dólares para el cine cuando le das 15 a las FF.AA., que no tienen ninguna prioridad en Uruguay. Cada presupuesto tendría que decir cuánto se reduce cada quinquenio, porque no vamos a competir con nadie. Por otro lado, si planteamos la discusión del cine en prioridades, hay que priorizar el cine, la literatura, la música por sobre las FF.AA., pero no sobre la educación. Hasta que no se llegue al 6% de la educación, es complicado. Por otro lado, ¿quién hace cine? ¿Cuántos son? ¿Da mucho trabajo? ¿Cuántas librerías hay? En discos dan $200.000 de financiamiento y terminás grabando en Argentina. El Estado no puede gastar esa plata en eso. Me encanta lo que hace la banda, pero hacelo en Uruguay y ahí te la llevo. Yo estoy en la línea de que no es pedir por pedir, sino ponerse creativo. Y si no trocar: qué le da al Estado el cine a cambio.
¿Es necesario más cine? Algunos amigos me dicen: “¿Si editás un libro de cine uruguayo, qué título le pondrías? ¿La historia del cine en el país que no puede ser?”.  Si me ponés una discusión literatura o educación, trabajando para los gurises, que se traduzca en un crecimiento real, yo te digo que la literatura espere. Y sobre todo poner el énfasis entre los 0 y los 12 años. El cine puede esperar, la educación no.
¿Invirtiendo en educación generás esas condiciones objetivas de las que hablabas?
No sé. Lo que sé es que yo no soy prioritario. A mí me tenés que facilitar un trámite en la Intendencia, que los trámites de Bomberos no me demoren dos años. Facilitar los cortes de calles para los eventos, impuestos para cuando se hacen inversiones del exterior en cine, pero yo sé que soy de una generación que no va a cambiar las cosas. Lo tienen que cambiar las que vienen. Y la verdad si entrás a pensar hay muchísimos acomodados. Hay gente que duró sus últimos cinco o diez años viviendo de fondos del Estado. Y eso hay que cortarlo. Dárselo a otros, darle la oportunidad a otros. Lo conversaba con Fernando Cabrera: ¿cómo le voy a dar un fondo a Cabrera para que produzca? Me encanta, es uno de los mejores músicos del Uruguay pero él ya tiene un mánager, va a Argentina, tiene posibilidad de conseguir recursos. Esos recursos se los tenés que dar a otra gente. No es la prioridad.
Yo terminé el liceo, éramos como 40 en primero y en sexto éramos diez. De los diez, tres terminamos en ese año, y de esos solo uno fue a la universidad enseguida, que fui yo. Que a los diez años me terminé recibiendo. Para ser director de cine tenés que tener 18 años de educación por lo menos -salvo excepciones-, más otra formación. Lo que tiene que hacer el Estado es ampliar la base de gente que tenga esas posibilidades. Si yo tengo una creciente tasa de gente que está entrando a desempleo en este momento, de empresas que mandan gente a seguro de paro, es una discusión complicada. Tenemos que priorizar.
Si tenés 18 años de educación, valete por vos mismo porque no sos la prioridad del Estado en este momento. Hay que resolver lo de fondo. Después, básicamente, creo que se han destinado algunos recursos a la literatura a través de fondos concursables, a través de diferentes planes. Se ha tenido buena intención, pero muy poco profesionalismo a la hora de seguir la gestión. Tenés casos de gente a la que le dieron US$10.000 para hacer un libro y se termina ilustrando en Argentina e imprimiendo allá. Entonces, ¿qué hizo la sociedad uruguaya? Dio US$10.000 para un cómic diseñado por dos argentinos; no tiene senido como objetivo del Estado. Es un error estratégico. Con pocos recursos se ha repartido mal o no se ha pensado en una estrategia a largo plazo. Me parece que es lo que hay que ver.
Nadie estaría en contra de darle más recursos a la cultura, pero tiene que pensarse mejor el plan; sobre todo para que sea un paneo de los que están trabajando. La Lupa nunca pidió nada, Criatura tampoco. Podés hacer y puede salir, pero yo te diría no quiero esa plata, quiero que me ayudes a exportar a Argentina con Criatura. Si yo exporto, voy a generar más laburo. Resolveme esto, que es político. Dejá de mandar a la Feria Internacional de Libros o a Guadalajara, o a Frankfurt, o a Argentina a -los quiero mucho, los edito, pero bueno- a Levrero, Felisberto Hernández, Idea Vilariño. Promocioná tres, cuatro autores uruguayos actuales. Con fundamento. Metelos en México, que se relacionen. Le pasó a Felipe Polleri. Fue a Guadalajara a través del autor mexicano Mario Bellatin, estuvieron con la editorial Tusquets y ahora a Polleri lo van a editar en México y en EEUU.
Si vamos a vivir de los muertos… ¿De qué te sirve aumentar plata sobre algo que está mal? Tiene un esfuerzo y una voluntad enorme, pero preocupate por los detalles. Si lo hacés mal te tengo que penalizar y el año que viene no podés participar. De alguna forma gestionar mejor. Debe de haber como un millón de dólares que se reparte en libros por una razón o la otra. Hace poco en enero hubo un licitación para el programa Uruguay Crece Contigo, que te da una maletita con cosas cuando tenés un hijo. Era para 50.000 libros, de un mismo título, a mejor postor. Imaginate Criatura versus Random House. 50.000 libros, cuatro años de Criatura. Le vas a vender un libro a cada uruguayo que va a nacer, ¿qué pasa si en vez de 50.000 libros del mismo título, hacés diez de 5.000? Diez libros diferentes. Ponés un buró para que elija y se presenten todas las editoriales. 5.000 es un montón también. Los mismos recursos, lo pensás distinto, lo hacés rendir muchísimo más.
Yo te diría: paso 1, revisar el presupuesto. Cosas que no pueden ser. No podés sacarle al cine o no aumentarle y tener $400 millones nuevos para las FF.AA. Por otro lado, el INAU es emergencia, el Sirpa. No es un problema de la literatura, el cine o la música, pero hay que atenderlo. Solucionado que no se vayan recursos de donde no se tienen que ir, lo otro es pensar mejor los sistemas de gestión para que no venga un político a decirte “dimos en cultura tanta plata”, ¿pero a quién se lo diste? ¿Permitiste a los emergentes colaborar un poquito? Redistribuir mejor. Repensar eso. El tercer paso es aplicar el seguimiento. Demostrar que verdaderamente hayas hecho un laburo.
¿A nivel creativo cómo ves la literatura uruguaya?
Argentina está mucho más despegada en cuanto a promoción y estímulo al creador. Tenemos que chupar rueda de ahí y hacer lo que hacen bien y mejor lo que no hacen bien. Creo que en los últimos diez años se le ha dado mucha más bola a todo y creo que viene creciendo. Pero en muchos premios del Estado siempre ganan los mismos. Lo creativo, sin meterme en ningún quilombo, ¿decís en Montevideo o el interior?
¿Hay diferencia?
El interior no existe. Ni librerías hay casi. Somos como Argentina. Creo que los procesos creativos no surgen solo con recursos. Aquella canción de La Tabaré: que nuestra revolución duerme en la Intendencia en un cajón. Bueno, Tabaré trabaja en la Intendencia. Los recursos no necesariamente te aseguran lo cretivo. ¿Tenemos que asegurarnos de que los creativos vivan mejor? Sí, seguro. Pero ahí tenemos que mejorar muchas cosas. Asegurarse de que los creativos cobren sus derechos, que se promuevan sus libros. Llevar libros para difusión al exterior. En vez de promocionar tanto vino y asado, promocionar libros en las embajadas. Podemos hacer muchísimas cosas. Ojo, hay una parte del libro de El escritor comido [de Sergio Bizzio, editado por Criatura] en que dice que el tipo recibe un anticipo de US$100.000 antes de hacer el libro; es señal de que va a ser malo. Se prostituyó hacia lo que la editorial espera. Ahora, que hay que facilitar los espacios para que los creativos pululen, por supuesto. Pero para hacer un toque en la calle no podés demorar dos meses en el trámite de la Intendencia. Para empezar. No puede ser que cierren todos los locales donde tocan música porque no tenés habilitaciones, y te demoran dos años en aprobar. ¿Cómo vas a poner un boliche sin tenerlo aprobado? No te pueden demorar dos años. ¿Quién espera dos años para abrir un boliche? Tenés que facilitar esas cosas.
Después, desde lo profundo y no económico, me parece que Uruguay está en un momento bisagra. Tenés escritores que escriben, que les mueve algo y están produciendo, y otros que quieren ser escritores. Maradona no quería ser jugador, quería jugar a la pelota. Está esto de la especulación. El escritor se vuelve especulador: escribo 80 páginas porque si es muy gordo las editoriales me van a decir que no, entonces toda la literatura uruguaya es flaquita. También pasa que el autor piensa que tiene que pagar el libro.
Yo soy más de la gestión que de la edición, te lo digo desde un punto de vista industrial [Lagazeta no es el editor de Criatura, ese puesto corresponde a Julia Ortiz]. Las tarjetas de crédito cuando hacen descuentos para una tienda y no otra, es legal pero es caníbal. Y el Estado está tratando de llevar todo a la tarjeta, que te cobra unas tasas altísimas. Le estás promoviendo su negocio y le das ventaja. Eso infiere en el precio del libro, porque de cada peso que gano tengo que darles 7% a la tarjeta.
Yo no voy a pedir. Primero porque no me sale. Llega un momento en que si vos hacés un buen proyecto y te rompés el alma, la gente termina decodificando que sos bueno y te va a comprar. Si yo no desarrollo un proyecto que sea atractivo para el lector más allá de la promoción que haga, yo debo cerrar. Es justo que yo cierre. Porque no logré que el lector me crea. Son proyectos que no tienen respaldo social. No es el caso, nos va bastante bien y cada año nos va mejor. Pero si mi interés es conseguir plata del Estado y no es mi interés el lector, el cliente, me equivoqué y acepto las reglas del juego. Ahora, si tengo que cerrar porque la tarjeta de crédito le pone descuento a los shoppings y hace competencia desleal…
Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *