Creed: honrar el legado de Rocky

En el mundo de las secuelas, spin offs y remakes innecesarios, llega la historia que nadie pidió del hijo perdido de Apollo Creed, quien fue rival de Rocky Balboa en la primera y segunda películas de la saga, compañero en la tercera y mártir en la cuarta. Y aunque nadie lo pedía, Creed es una de las mejores entregas de la franquicia Balboa, donde Rocky da un paso al costado y le deja el ring al nuevo héroe del boxeo cinematográfico: Adonis Creed
creed
Puntaje: 8
Desde la primera escena de Creed se puede ver que no se trata de una película de boxeo vacía. La historia detras del legado Creed que carga Adonis (Michael B. Jordan, más sobre él después) es más compleja e interesante de lo que uno esperaría. Una secuela de Rocky podría fácilmente resguardarse en presentar a Sylvester Stallone desde el minuto uno y girar en torno a este personaje tan querido y reconocido durante todo el filme, pero Creed entiende que el legado no se honra de esa manera, sino con la construcción de la propia identidad aprovechando y respetando la base heredada.
Es así que la presencia de Balboa se hace esperar en la película mientras se presenta a Adonis Johnson (utiliza en principio su apellido materno), un joven lleno de enojo y ambición que aún no descubre quién quiere ser ni cómo llegar a serlo. Su camino entre estas preguntas lo lleva a buscar a este viejo amigo de su padre, quien quizá pueda ayudarlo a encontrar la forma de responderse.
Es innegable que Creed se siente familiar en varias partes; después de todo lleva el ADN Rocky, pero las historias de luchadores han sido contadas hasta el cansancio y a esta altura todo depende de la ejecución. Aquí es donde hay que comenzar a dar crédito a Ryan Coogler quien es director y -junto con Aaron Covington- guionista de la cinta. Sin el trabajo de Coogler, quien presentó la historia a Stallone y logró convencerlo de volver al ring, podría haber sido una secuela poco inspirada, mientras que Creed no solo tiene una historia que se siente nueva sino que visualmente también demuestra una identidad muy propia.
Michael B. Jordan es realmente un talento a seguir. El joven actor afroamericano ha dado qué hablar desde Chronicle: poder sin límites y Fruitvale Station (también de Coogler). Su carisma y compromiso con este proyecto es tal que hasta se puede olvidar su rol de Johnny Storm en el desastre que fue la última Los Cuatro Fantásticos. Pero la gran y grata sorpresa de la película es sin duda el nuevo giro sobre Rocky Balboa y la profunda interpretación de Sylvester Stallone. Ya se podía ver en la anterior entrega de la saga del Semental Italiano que el personaje era capaz de mucho más que solo pegar unas buenas trompadas, pero tuvo que llegar Creed para que Sly llegara al punto máximo de simpatía y emoción del que Balboa es capaz.
Y aun diciendo todo esto, Creed no es un 10 todavía. Es el hijo de Rocky que demuestra potencial, que demuestra que quizá pueda ser tan bueno como papá, pero todavía le falta separarse un poco más, demostrar que no solo es una secuela de Rocky sino un filme de Adonis Creed. El primer round es un victoria clara: hay que esperar a que esta franquicia siga evolucionando y no bese la lona antes de tiempo.
Creed se estrenará el 4 de febrero en Uruguay. Su gran recepción en la taquilla estadounidense ya ha asegurado una secuela mientras que Ryan Coogler probablemente no vuelva a la silla de director, ya que se encuentra ocupado en dirigir Pantera Negra, la primera película con un superhéroe negro como protagonista para los estudios Marvel. Mientras tanto, Sylvester Stallone es favorito para llevarse a casa el óscar a Mejor actor de reparto, aunque esta fue la única nominación que recibió Creed.
Juan José Torres Negreira (@soytujotita)

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