Deadpool 2: Ryan Reynolds te da más

El superhéroe no apto para todo público tiene su secuela y continúa satirizando el género más popular de la década

Por Juan José Torres Negreira

Luego de sorprender al mundo entero burlándose de superhéroes, franquicias y Hollywood en general en 2016, Deadpool 2 llega al cine sin ese factor y con ganas de redoblar la apuesta. Más presupuesto, más personajes, más violencia, más destrucción de la cuarta pared. ¿No será demasiado?

La historia encuentra a Deadpool (Ryan Reynolds, quien también tiene crédito como guionista) en medio de una carrera exitosa como asesino a sueldo; aunque aclara de inmediato que sus objetivos son tipos bastante malos. Por cuestiones que no se revelarán por no entrar en terreno spoileroso, el mercenario termina atado a la suerte de Russell Collins (Julian Dennison, de Hunt For the Wilderpeople), un joven mutante al que debe proteger. Es que Cable (Josh Brolin, que hace de Thanos en Avengers: Infinity War) ha venido del futuro con el solo propósito de hacerlo desaparecer.

Para hablar de Deadpool 2 hay que revisitar su predecesora. Con su presupuesto reducido -58 millones de dólares es poco para un superhéroe- la primera Deadpool tuvo que ser muy inteligente para contener su historia en cuanto a personajes, locaciones y grandes escenas de acción. El humor fue y es la característica clave de este personaje, y ahí no hubo límite en lo que podía o no hacerse. Con Deadpool 2 todo se potencia a la enésima. Hay más acción, más efectos especiales (aunque faltaría pulir algunas cosas), más personajes extraños, más humor autorreferencial y mucha más violencia gratuita. La historia es entonces menos mesurada y pierde algunos puntos. Se le va el de foco sus temas principales, no llegar a desarrollar del todo algunos personajes.

Este es el caso para el equipo que recluta Deadpool en su misión de proteger a Russell, el conocido grupo X-Force de los cómics de Marvel. El verdadero ejemplo de esta falta de desarrollo es Domino (Zazie Beetz, reconocida por su rol en Atlanta de Fx), a quien queda pendiente darle un verdadero rol en el película más allá de dos escenas de acción y algunos chistes que parecen las sobras de los diálogos de otros personajes. Quizá en la inminente película de X-Force (que continuaría la historia de Deadpool 2) pueda lucirse un poco más: Beetz tiene mucho para ofrecer al personaje. También se necesita más de Peter (Rob Delaney), un hombre sin súper poderes que se suma al equipo porque vio el aviso publicitario. Pero ese es otro tema.

El propio Deadpool sigue siendo un máquina de escupir chistes y referencias a diestra y siniestra. Al igual que en su antecesora, también tiene momentos de sorprendente emotividad que profundizan al personaje. No siempre combinan bien con el resto de la explosiva película, pero no dejan de ser importantes para que la franquicia siga teniendo un corazón más allá de su humor grotesco. Otros personajes tienen su tiempo de desarrollo como Cable y Russell, aunque sea en un nivel superficial. Sin embargo, la historia se mueve tan rápido y con tanto chiste detrás de chiste que se pierden de mira de una escena a otra.

Más allá de estas cuestiones, Deadpool 2 tiene todo lo que un fan de la primera va a buscar, además de un par de ases bajo la manga que lo toman a uno por sorpresa. En este sentido, funciona extremadamente como secuela y si su pecado es querer dar demasiado, es algo que se le puede dejar pasar.

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *