Dios salve al Bufón

Una de las bandas clave de los 2000 regresó a los escenarios, nueve años después de la muerte de su vocalista


Foto cortesía de La Trastienda

Por Mariano Revello Ubilla 

Existen bandas únicas… que no se repiten. Quizá por su sonido, quizá por la escena que habitaron, quizá por el carácter complejo y misterioso  de sus integrantes.

En setiembre de 2009, tras el fallecimiento de Osvaldo Garbuyo, el “Ossie”, vocalista hipnótico y pilar fundamental de Bufón, y luego de un emotivo homenaje/despedida llevado a cabo en la Trastienda en noviembre de ese año, el grupo se despidió de los escenarios.

Dejaban tres discos: Nérpola (2003), Amor liviano (2005) y Buenísimo (2008). Serían una de esas criaturas irrepetibles. Pero les apareció una banda tributo y cambió las cosas.

A casi 10 años… más vale tarde que nunca

Llegadas las 21 horas del sábado pasado y con localidades agotadas, el público copaba la Trastienda nuevamente. Esta vez, para presenciar la reunión sorpresiva de una banda que con los años se convirtió en ícono y culto del rock under montevideano.

Sobre el telón pesado del escenario colgaba el estandarte del bufón, que con el gesto socarrón de la portada de Nérpola, parecía venir de otro tiempo a decir que nada puede salir mal. Y así fue.

Aníbal Pereda en bajo, Gabriel Méndez en guitarra, Gastón Méndez y Totey Motor alternando y compartiendo escenario en baterías. Al frente, con la tarea desafiante de la noche, Marcos Dos Santos, vocalista de Nérpola, banda tributo a Bufón. A quien el resto no dejó de agradecer en ningún momento.

No dejo de preguntarme: ¿cómo se habrán sentido esos segundos previos a entrar en escena, a casi diez años sin Bufón y especialmente sin el Ossie? Desde abajo, esos momentos fueron electrizantes.

Las luces se apagaron, la gente se compactó y se preparó, chiflidos, gritos, pequeños grupos ya hacían pogo y anticipaban cantando. “Entro a tu cocina, quiero cocinar, a mi buñuelo le falta un poco, al tuyo un poco más”. “A mi buñuelo” abre el Nérpola, y abrió esta fecha como una patada al pecho. Lo implacable del pogo fue la respuesta natural de quienes nunca escucharon las canciones en vivo y de quienes guardaban el recuerdo tantos años más tarde.

La emoción, las ganas contenidas de tocar esas canciones, once años de trayectoria y de recuerdos, la intensidad sobre el escenario, fueron el hilo conductor de una lista que no podía fallar.

Del funk-jazz venenoso -“O está trucada la balanza”, “Monedas”, “Infeccioso”-, al riff de peso indiscutido -“Manicomio underground”, “El viaje del botija”- sin dejar nunca de bailar -“Está buenísimo”, “California Tour”, “Love”-. Los climas lisérgicos sostuvieron estas historias de amor y desamor, humor e ironía, oscuridad y químicos, realidad social e hipocresía, marginación y locura. Si todo llega un poco más tarde a nuestro país, el rock de los 90 llegó casi al final de la década.

La voz del Sr. Dos Santos se proyectó sobre el público de modo sincero y respetuoso. Habitó lugares comunes sin necesidad alguna de la imitación. Un sentido homenaje, bajo la mirada atenta del público. Al principio cauto y concentrado, se fue metiendo en el toque cada vez más hasta fundirse con el resto de la banda.

Cada nota, cada verso y cada momento dedicado al Ossie, coronado por un emotivo gesto generalizado de los presentes, que dieron la espalda al escenario únicamente para saludar a la mamá de Ossie, que escuchaba desde el balcón de la Trastienda.

Llegó la hora del cierre y nadie se quería ir. Estaba bien claro que faltaba por cantar, corear y poguear. El público se tomó la libertad de adelantarse a la banda: “…no hay nada que pueda prohibir la utopía más bonita de vivir en libertad…”. Así llegó el final, con “Dios salve al bufón”. El pogo explotó por última vez como un ritual bien establecido ante el estandarte del bufón.

Una noche inolvidable para todos, los de arriba del escenario y los de abajo. Muchos saludos y agradecimientos, alguna lágrima que se escapó. La gente abandonó la Trastienda con una pregunta: qué es lo que sigue.

2 comments

  • MIRTHA SENCION  

    GRACIAS POR ESTA BONITA Y CLARA ILUSTRACION. SOY LA MAMA DEL OSSIE Y SIGO AUN MUY EMOCIONADA Y AGRADECIDA A CADA UNA DE LAS PERSONAS QUE VIBRO Y MAS DE UNO LLORO RECORDANDO LA VIEJA BANDA Y A OSSIE Y ME MARAVILLA COMO LAS NUEVAS GENERACIONES SE PRENDEN . OSSIE SIGUE VIVO EN MI Y A TRAVES DE CADA CANCION QUE EL ESCRIBIO TE AMO HIJO

  • ximena  

    la verdad que terrible m emocione hasta las lagrimas y osie siempre va a estar en nuestros corazones la mejor cabeza del rock x lejos y dis salve al bufon

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