Dostrescinco se para en contra de la inmediatez

El disco Recordis de Dostrescinco está entre nuestros favoritos del 2017 y por eso incluimos a la banda de hip hop en nuestro especial de Fin de Año Atrasado

Por Gastón González Napoli y Rodrigo Guerra

Si el rock uruguayo más popular lleva años estancado en las mismas luminarias, el hip hop va lanzado en una carrera en la que los punteros se van rebasando y nuevos competidores saltan al ruedo uno atrás del otro. Pero es indiscutible que el 2017, al final de cuentas, el podio del hip hop lo ganó Dostrescinco.

El grupo editó un disco largo, variado, profesional, cargado de instrumentos que le dieron otra calidad a su sonido: Recordis. En él mostraron una evolución en su búsqueda letrística. Además llenaron una Trastienda, metieron un par de shows en la Zavala Muniz, pasaron por el Antel Fest y otros festivales varios. A principios de diciembre pasado, los MC Gabino Suanes y Bruno Cammá, que además es beatmaker, recibieron a MOOG en la misma sala donde un par de años antes lo hicieron para charlar de su disco previo, Nueva temporada.

Como en esa ocasión, la charla no se cerró a la realidad de Dostrescinco sino que abarcó la del hip hop nacional. E incluso el internacional. Es que antes habían dicho que no les gustaba Kendrick Lamar y ahora lo tienen entre las referencias máximas… “Pero eso fue antes del To Pimp a Butterfly“, se ríe Cammá. “Es un enfermo. Es de los mejores raperos de la historia… por no decirte el mejor “.

Lo que sigue es un resumen de la conversación.

***

Fue un año intenso para Dostrescinco.

GABINO SUANES: La verdad que sí. Pintaron cosas lindas. Al lanzamiento de este disco le pudimos dar más proyección. Lo presentamos en La Trastienda, se agotaron las entradas… Hubo un show distinto en la Zavala Muniz, nos las jugamos con dos fechas. Y entre medio varios festivales. El Antel Fest.

BRUNO CAMMÁ: Eso fue una cosa grande que nunca habíamos podido estar. En la Semana de la Cerveza también.

GS: Estamos saliendo más al interior. Estuvimos en Canelones hace poco.

Recordis lo grabaron con banda. ¿Salen por el país también en ese formato?

BC: Los toques grandes los hacemos con banda. Si no, con el soundsystem es la única manera de tocar en lugares más chicos y no mover a trece personas. Está salado. Era la manera que tocábamos antes, pero ahora que estamos con banda queremos tocar así en todos lados [se ríen]. Igual está bueno mantener el soundsystem. Más la esencia del rap. Poder bancarte un show soundsystem nos hace mantenernos en forma.

GS: Hay más presencia del MC.

¿El soundsystem les da más libertad?

GS: No, siempre tenemos bastante guionados los shows. Sea el formato que sea. Es distinto, la banda te da más potencia y eso orgánico de tener a la gente tocando atrás tiene otro encanto.

En una entrevista que hicimos en MOOG hace un tiempo hablaban de lo difícil que era tocar en Montevideo, porque había lugares muy chicos y después saltabas a La Trastienda. Como que faltaba algo intermedio, donde ustedes encajaban. Después hablamos también de cómo iba creciendo el hip hop montevideano. Y en estos años, el hip hop nacional explotó… y ustedes tocaron en La Trastienda.

BC: Pudimos hacerla solos, era un pendiente. El hip hop para nosotros siempre viene creciendo. En dos años cambió. Hay más bandas consolidadas. Hay más público.

GS: Ves más festivales que incluyen bandas de hip hop. Antes no era tan común. Si armaban un festival de varios géneros, difícilmente había una de hip hop. Ahora todos tratan de incluir el género. Eso ya es un cambio. El público general lo está mirando de otra manera.

BC: Se está naturalizando.

GS: Y las bandas están llegando a un nivel musical que están a la altura de cualquier banda de cualquier género.

Pasando a Recordis. Hay un cambio de Nueva temporada hacia acá. Más reflexivo.

BC: Fue una necesidad. Lo que estábamos escuchando que más nos gustaba era de MCs adultos que hablaban de lo que les pasaba a ellos mismos y a los demás, porque al fin y al cabo somos todos parecidos. Teníamos la necesidad de dejar de lado el rap de competición.

GS: La idea era mirarnos un poco más a nosotros y reflejar eso en las letras. Dejar un poco de lado el ego. Ese tipo de rap que ya transitamos en materiales anteriores. Conectarlo con nosotros y que te deje algo más.

BC: Algo más que entretenimiento. No es que antes fuera solo eso, pero tenía un papel un poco más importante.

La onda que está pegando más internacionalmente es el trap. Ustedes van por otro camino. ¿Se pararon en contraposición a eso?

GS: Fue natural. No estamos limitados a nunca hacer un estilo específico. Con base en lo que estamos escuchando, tratamos de llevar nuestros gustos a lo que hacemos. Había otros lugares por los que pasar. No fue “no vamos a hacer trap porque es una mierda”.

BC: Aparte en la carpeta en que íbamos tirando los beats había alguna cosa así, pero a nadie se le pasó por la cabeza agarrarla. No es que no nos guste. Estábamos más copados con otra cosa.

Capaz que para diferenciarse.

BC: Sí, cuando estaba por salir el disco dije “pah, estamos haciendo algo que no tiene nada que ver con nada. ¿Estamos en una nube de pedos?”. Cuando salió inmediatamente dije…

GS: …menos mal [se ríen]. Salió lo que tenía que salir. Estamos re conformes.

Es el primer disco que tocan todo con banda en vivo, ¿no?

BC: Casi todo. Hay algunos temas que no tienen instrumentos. Y los que no tienen, es porque nos gustaron más las secuencias. Pero la idea es que sea todo tocable. Quedó un 80% capaz. Veníamos de tocar en vivo el Nueva temporada con banda, nos copó cómo sonaba y dijimos “vamos a grabar para que la banda se goce más tocándolo”.

Tiene una mirada más personal. ¿Aportaron todos a las letras?

GS: Parte de una carpeta de beats instrumentales, una de Sebastián [Peralta, el productor] y una de Bruno. Teníamos acceso todos los MCs y con base en eso se iban presentando ideas. Casi que desde el vamos se planteó el concepto de Recordis. No con el nombre, eso salió casi a lo último.

BC: Musicalmente no había una línea. Había de todo en la carpeta. Y siempre pasa que grabás una y después le hacés un remix porque no te convence.

GS: Fue bastante rápido. Creo que es el disco que manejamos los tiempos lo más profesional posible. Es todo dentro de un período, no fue un cambalache de cosas viejas.

BC: Tratamos de hacerlo un par de años después de Nueva temporada. Si hubiéramos tenido más tiempo no creo que hubiera sido mejor.

GS: Incluso quedaron temas afuera aunque es un disco largo. No es que todo lo que se compuso fue de cabeza. Hubo maquetas bastante avanzadas que quedaron descartadas.

Las primeras dos canciones del tracklist quizá tienen un sonido más cercano al Nueva temporada. A partir de “Close To The Edge” arranca bien Recordis.

GS: Buena observación. Quizá los dos temas anteriores son el Dostrescinco de antes.

BC: Pero “Lo que la gente espera” [el segundo tema del disco] para mí está recontra adentro.

GS: Es tremendo pilar del disco. Pero en cuanto a la profundidad y la reflexión, está un poco más cerca de lo anterior. Es desde otro lugar.

Es casi como una terapia musical al disco.

GS: Es un poco terapia, es un proceso. Yo siento que crezco cada vez que pongo cosas nuevas en las letras. Es terapia para uno y para el que lo recibe. En el buen sentido: de recibir cosas nuevas y replantearte cosas.

BC: Que queden registradas. Como si fueras al psicólogo y anotaras las cosas. Te ayuda a pasar página.

Eso del tema “Música es el verbo”: “Los miedos se convierten en poder”.

GS: Sí. Es transformar las cosas en algo mejor, algo positivo. Para vos y los demás.

¿Los invitados funcionaron como sesionistas o aportaron creativamente?

GS: Depende. A Gonzalo Brown le dimos el estribillo libre para que haga lo que quiera.

BC: Con Socio había sido así en “Es hoy”. A veces necesitás que alguien te dé una mano con la canción. O le tenés fe para que termine de redondearla, que fue el caso de Gonzalo. En el caso de Alfonsina y Julieta Rada ya lo teníamos escrito y las invitamos a interpretarlo.

Una mirada externa.

GS: Otro aporte al concepto de la canción.

BC: La música se hace de a muchos. Lo lindo es eso, me parece. Cuando elegís la persona adecuada termina siendo “menos mal que te llamamos”.

¿Cómo analizan la evolución del grupo desde Voluntad hasta ahora?

GS: No hemos parado de crecer. Aprendimos a trabajar en equipo. Se formó un equipo. De gestión, de llevar adelante la banda. Que funcione. Podés sacar un discazo, pero si no tenés gente atrás que esté haciendo que eso funcione… Queda ahí. Ahora tenemos gente trabajando en prensa, en producción, encargados de gestionar los acuerdos de los shows. Es un cambio importante. Y también en lo creativo y artístico.

BS: Estamos más convencidos de que muchas cosas que pensábamos estaban bien. Veníamos haciendo las cosas bien. Vamos a seguirle dando.

GS: Hay tranquilidad de que es por acá. Qué bueno que le metimos todo el huevo a este camino, porque las cosas se están dando como queríamos. Estamos re disfrutando de esta etapa.

Yendo al género en sí. Hay como una cultura siempre con el hip hop y acá se ha formado igual. Vos, Bruno, estás con Groove Retórica con Joaquín Martínez de AFC.

BC: Sí y trabajé en el disco anterior de Santi Mostaffá. Ahora estamos con el nuevo, que se lo estoy produciendo yo casi que enteramente. La música la estoy haciendo yo también. Gabino grabó bastantes cosas con la gente de Underclan. Estamos todos en el mismo barco.

GS: Es algo lindo del género. El compartir. Pasa en otros géneros, pero en el rap hay otra densidad. La banda nos tiene bastante ocupados, pasa que somos tremendos inconformistas, siempre buscando hacer otras cosas.

BC: Por suerte están pintando esas cosas. Las Crème Sessions de Pure Class Music también. Ir, compartir, si no conocías a alguno lo conocías ahí. Sale un producto que unifica a toda la cultura.

Es que el hip hop no es solo música. En Uruguay creo que lo único que no se ha desarrollado tanto es el breakdance.

GS: Mirá que los breakers de acá viajan a competir al exterior, quizá más que las bandas. Hay muchas competencias en Latinoamérica.

BC: Y hay muchos talleres en los barrios. Son re laburantes. Y están mucho más comprometidos con la cultura hip hop. Los que más la llevan a los barrios.

GS: El breaker va muy ligado a la educación, al trabajo social, al compromiso. Compartir el arte y la disciplina con la sociedad.

Impresiona eso del hip hop uruguayo. Cómo está vinculado con lo social.

GS: Está buenísimo. En las escuelas, en las cárceles. Cosas muy interesantes a nivel social. Intentando generar un cambio a través de la cultura.

Antes nos habían dicho que no les gustaba Kendrick Lamar. Pero ahora han dicho que es de las influencias más fuertes del disco.

BC: ¡Yo puede ser que te haya dicho eso! Pero fue antes del To Pimp a Butterfly [se ríen]. Es un enfermo. Está mal de la cabeza. Para este disco último, todo lo que vi de las presentaciones en vivo con banda… Está salado. Muy avanzado. A nivel de rap es increíble, es de los mejores raperos que hay en la historia. Por no decirte el mejor.

GS: Y porque todavía está ahí. Es una referencia para cualquiera que entienda del tema. Puede gustarte o no; que lo llevó a otro nivel, lo llevó a otro nivel.

BC: A veces es… ¿Cómo puedo decirlo?

GS: Es demasiado.

BC: ¡Claro! Es tan denso, la cantidad de letra, que no puedo poner el disco en casa para relajarme. Pero para apreciarlo, es un disparate. Lo mejor es que con buenos mensajes. Han aparecido raperos recontra metidos en el mainstream yanqui con buenas letras. Es medio sorprendente que haya espacio para ellos. Kendrick, Macklemore, Chance The Rapper, Logic.

GS: No es que llegaron ahí hablando boludeces. Tienen ese lugar que es ultra privilegiado y lo aprovechan.

Hace poco en MOOG reseñamos Slam FM, un libro que recopila poesía slam de un certamen en el programa de radio Todo Pasa. Es decir recitada en vivo y en una confrontación entre dos poetas. Muy similar a las batallas de rap. Ustedes en Recordis tienen el tema “Poeta sin diploma” y surge la pregunta: ¿sienten que le falta un respaldo intelectual a los raperos en Uruguay? En Estados Unidos sí lo han logrado.

GS: Acá la gente todavía está conociendo el valor poético del rap. Pila de gente que no es del género, y no solo a nosotros, dice “pah, me encantan las letras”. Ven otro cuidado en la lírica con respecto a otros géneros. Un trabajo mayor.

BC: Trasladarlo al papel [por el libro de Slam] es algo que venimos pensando. Que la letra se banque por sí misma. Cuando le ponés la música, pueden pasar cosas que son relleno, o que son más bien musicales, y que si lo leyeras dirías “esto es un bolazo”. En Recordis tratamos que vos la leas y la entiendas y tenga un sentido y un valor.

GS: Tratamos de incorporar siempre algún a capela en vivo. Venís rapeando sobre música y ahora silencio: escuchá la letra.

BC: Creo que en este país igual hay tremenda tradición de escribir bien. Si te fijás lo que son las letras de los tangos viejos, es un despelote. Nosotros tenemos que mamar de eso. Nos estamos avivando ahora. Y con la murga también. O la milonga. Escuchás a Zitarrosa y no puede ser. No vamos a ser nosotros los que avivemos a la gente.

GS: No, no, creo que hay gente dándose cuenta de que en el rap también hay eso.

Eso mismo.

GS: Están pudiendo ver la riqueza poética en este género. Que quizá había gente que creía que estaba solo en la milonga. Nosotros estamos apuntando a conservar la identidad de la música uruguaya. A potenciarla. Somos uruguayos y hacemos música. Nos gusta el rap y hacemos rap, pero es re importante el conservar lo nuestro. Lo que nos pertenece, lo que nos hace de este lugar. Tratamos de transmitirlo en las letras.

BC: Ya se vendrán cosas más por ahí.

GS: Mirar para atrás. Nutrirse no solo de las cosas de afuera sino de las cosas que se crearon acá. Que hay tremenda escuela.

Pasa en todos los géneros. Arrancás escuchando de afuera y después mirás acá.

BC: Dicen que el tango te agarra de grande.

¿Hubo algún disco que identifiquen como que cambió la escena acá?

BC: No me animo [se ríen].

GS: El nuestro para nosotros sí, y otros discos marcarán en otro sentido. Se va construyendo.

BC: Lo que sí sabemos es que vamos a tratar de no hacer discos para que en dos años no existan más. Es algo de lo que está sufriendo el arte: la inmediatez de todo. No estamos ni ahí.

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