Lo mejor de dos mundos

El 5 de Talleres, la coproducción argentino-uruguaya, es una gran película que tiene como protagonistas al fútbol y a la relación de pareja

El-5-de-talleres

Puntaje: 8.5

El 5 de Talleres combina el cine costumbrista uruguayo con la dinámica y el humor argentino –eso incluye un montón de puteadas pero sin llegar a la grosería a la que muchas veces llegan- y el resultado es excelente. La historia es sencilla: Patón Bonassiolle (Esteban Lamothe, que hace de Pablo González en la telenovela Guapas) es el cinco de Talleres de Escalada, un cuadro de las ligas inferiores porteñas. A los 35 años, y luego de haber sido suspendido gracias a un patadón por ocho fechas –la gran Suárez- se comienza a plantear que puede ser el momento de retirarse. Bonassiolle se ve obligado a reinventarse y para eso tiene el respaldo de su mujer, Alejandra (Julieta Zylberberg, que hizo el papel de Sonia en la serie Farsantes y de la moza en Relatos salvajes).

Bonassiolle es lo que los entendidos del fútbol y el director describen como un cinco “raspador” y “rústico”. Para los que no son expertos –como yo- es un jugador que pone garra, que defiende y ataca. Tal vez no es tan bueno técnicamente pero compensa eso yendo a lo físico, al choque. Todo esto se puede ver en la personalidad de “Patón”, que toda su juventud se dedicó a jugar al fútbol y es lo único que le sale más o menos bien, pero se esfuerza por superarse y encontrar un futuro fuera del deporte.

Los problemas de los personajes son cotidianos pero el logro del director-guionista Adrián “Garza” Biniez (argentino que vive hace años en Uruguay y dirigió Gigante) es hacerlos atractivos y lograr que el público se identifique con ellos. La dupla de Lamothe- Zylberberg rebosa química  no solo porque son pareja en la vida real, sino porque tienen un muy buen guion para interpretar. Son una pareja común pero con particularidades que la hacen real y única. Biniez mantiene la tensión y engancha al espectador con el drama –no excesivo, sino real- y lo entretiene con un humor muy argentino pero con un baño de “indie” que lo salva de convertirse en algo similar a lo que vemos en las telenovelas.

Hay que destacar también el trabajo del director de fotografía Guillermo Nieto (Elefante Blanco), que forma gran equipo con el director para brindar una cinematografía impecable. Sobre todo se puede ver a la hora de filmar los partidos, a los que los dotan de una realismo que no se ve mucho en el cine, donde generalmente quedan plásticos.

Esta segunda película de Biniez muestra una faceta más comercial que satisface y abre la cancha para otro tipo de público que no es el de la laureada Gigante ni el de Control Z –la productora de ese primer filme-. El 5 de Talleres es en la superficie una película de fútbol, pero que también entretiene a quienes no entiende nada del deporte porque es esencialmente una película sobre conflictos humanos y tiene además una cuota cómica que la hace excelente.

Alejandra Pintos (@alepint)

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