El David Aguilar: De tocar en el metro al Grammy

Con cinco nominaciones a los premios Grammy Latinos, el mexicano El David Aguilar se presenta hoy en el Museo Zorrilla con entrada gratuita y el viernes abre el recital de Mon Laferte en La Trastienda


Foto: Difusión

Por Rodrigo Guerra

La figura de El David Aguilar viene creciendo gracias a sus colaboraciones con Natalia Lafourcade y Jorge Drexler, y a su disco Siguiente, de 2017. La semana pasada este ascenso se terminó de consagrar cuando fue nominado a cinco premios Grammy Latinos: competirá en las categorías Álbum del año, Mejor álbum de cantautor, Mejor artista nuevo y Canción del año por “Embrujo” y “Danza de Gardenias”, compuesta junto con Natalia Lafourcade.

Este viernes el músico mexicano abrirá el recital de Mon Laferte en La Trastienda (a quien acompaña en toda su gira latinoamericana), pero antes de eso, hoy a las 20.00 presentará un recital íntimo a guitarra y voz con entrada gratuita en el Museo Zorrilla. Antes de su llegada a Montevideo, MOOG charló con Aguilar sobre sus comienzos en la música, el proyecto Núcleo Distante (que reúne a 22 compositores latinoamericanos y que además tiene un podcast semanal en Spotify), la búsqueda de una canción universal y las cinco nominaciones a los Grammy Latinos, donde comparte categorías con dos de sus mayores influencias: Jorge Drexler y Chico Buarque.

Entre las cinco nominaciones a los premios Grammy Latinos, estás en la categoría Mejor artista nuevo. Sin embargo, tu primer disco, Ventarrón, fue publicado en 2011.

Sí, porque para la industria soy completamente nuevo, pero en verdad yo estoy tocando desde 2004. Yo nací en Culiacán y me fui a Ciudad de México en el 2001, donde fui a estudiar música luego de terminar el bachillerato. Estuve en un circuito muy cerrado de cantautores, una cosa muy regional de México, y en 2012 empecé a tratar de abrirme un poco gracias al disco El David Aguilar.

Leí que empezaste tocando en metros…

Sí, tocaba en todos lados: en la calle, metros, camiones, bares, cafés, ferias, eventos y bodas.

¿Y qué te aportaron esas experiencias ahora que estás tocando en escenarios mucho más grandes?

Una de las cosas con la que me quedo es que finalmente es lo mismo en todos lados: uno busca conectar, que te escuchen y lograr tocar de la manera más franca para que la gente se sienta identificada con tu canto. Hace unos días estaba haciendo la apertura del concierto de Mon Laferte en el Gran Rex y en un momento pensé: “Esto es como cuando yo he tocado en mi casa”.  A veces hago conciertos de otros músicos en mi casa, donde caben 30 personas, y pensaba que era igual pero a mayor escala, porque veía en las primeras filas a gente escuchando con atención y hasta ligeramente conmovidos. No deja de ser la misma actividad con la que empecé a sentirme identificado desde el principio.

En una entrevista comentabas que estamos frente a un boom del solista que hace canciones desde el neo-folk. ¿Lo sentís de esa manera?

Siento que hay una pronunciación hacia los solistas; todavía hay bandas pero cada vez hay más proyectos solistas. Quizás tiene que ver, si esto es verdad, con que el rock está en una posición extraña en este momento. Todo lo que fue el rock como tal está un poquito desorientado y ahora vino a sustituirlo el reggaetón y el trap.

Creo que también se fue perdiendo la concepción del rock como el principal medio de expresión musical. Por otra parte, últimamente se está generando una unión de géneros cada vez mayor, donde se puede decir que las fronteras se van diluyendo.

Exacto. En Uruguay conozco a Florencia Núñez  y a Franny Glass, que pertenecen a un colectivo que yo formé junto con un amigo, Ulises Hadjis, que es un solista venezolano que radica en Ciudad de México. Con él formamos un colectivo de puros cancionistas, que se llama Núcleo Distante, y en el que participamos 22 proyectos. Vamos a lanzar el primer disco ahora, y va a estar grabado con el teléfono de una manera muy lo-fi.

¿Incluye a músicos de toda Latinoamérica?

Son casi todos solistas y solo hay tres duetos: uno de México, uno de Perú y otro de Argentina; son músicos que son pareja y es como si fueran uno. De Argentina está Loli Molina, Ezequiel Borra, Lucio Mantel y Ainda Dúo. Luego hay gente de Perú, como La-Lá, Alejandro y María Laura, Pamela Rodríguez; de Guatemala está Gaby Moreno; de Colombia está Andrés Correa; en Chile está Andrés Landon, y de México hay un montón de músicos. Lo que queremos es tener un corredor y un núcleo, por eso el nombre, para poder hacer cosas juntos y que los músicos que vayamos a otros países podamos tener embajadores en cada lugar. Es simplemente una manera de hacer una unión.

Al recopilar estos 22 proyectos, ¿podrías decir que nos encontramos frente a una nueva Canción Latinoamericana? 

Creo que este proyecto intenta crear una unificación que permita dejar un precedente. Si bien no es un tipo de canción que sea parecida entre todos, hay algo en lo que sí todos tenemos que ver y es que finalmente todos estos proyectos, de alguna u otra manera, componen y cantan canciones en función de una misma música consumida por todos. Estamos unidos por haber coexistido en una misma época porque todos los proyectos son de la misma generación.

En tu música puedo encontrar las influencias de Silvio Rodríguez y de Jorge Drexler.

Sí, es total. Silvio Rodríguez fue mi primera inspiración para hacer canciones; Drexler y Kevin Johansen también son muy importantes. Yo soy muy fan de la obra de Sabina, de Leonard Cohen y de Tom Waits…

Creo que lo que une a todos esos artistas es la importancia que le dan a la palabra…

Exacto, esa es la característica que los une. También soy muy fan de Chico Buarque. Fíjate que ahora estoy nominado en los Grammy junto con él y a Drexler, que son dos de mis ídolos.

Con Drexler co compusiste “Abracadabras”, que canta con Julieta Venegas y que está incluido en Salvavidas de hielo. ¿Cómo lo conociste y cómo comenzaste a trabajar con él?

Conocía a Daniel [Drexler] y él se llevó mi disco a Uruguay y se lo mostró a Jorge. Años más tarde, Jorge recordó que hacía cinco años le habían puesto algunas canciones mías -te estoy hablando del 2014 y eso había sido en 2009-. Cuando él vino a México para presentar Bailar en la cueva me llamó y me invitó a cantar, prácticamente sin conocerme. Nos hicimos amigos inmediatamente y ahora mantengo una amistad con él. Ahora que fueron las nominaciones me habló y me felicitó mucho, le dio mucho gusto que no me fuera ajeno el mundo de la difusión. Nos vamos a encontrar en Miami y mi intención es hacer otra colaboración con él.

Tu último álbum, Siguiente, incluye “Desacreditación del poderoso”, cuya letra se podría ambientar en cualquier país de Latinoamérica. ¿Cómo surge esta canción?

Constantemente estoy en la búsqueda de una canción social que sea general. No sé qué tienen las canciones sociales muy particulares que me desencantan, aunque sé que son necesarias. Yo fantaseo con canciones que puedan quedar en todos lados. “Desacreditación del poderoso” es un intento de eso, porque su búsqueda es desacreditar a esos que tienen el poder en un momento dado y que no hacen nada por miedo a perder su posición. Es como una especie de chantaje emocional hacia los poderosos y quería hacerles ver que podrían ser casi unos héroes si realmente hicieran cosas. Si te pones a pensar es una canción emocional, más que social, aunque se intuye de golpe que es una canción política. Me interesa mucho ese tipo de composición y para hacerla estuve muy inspirado en Chico Buarque…

¿Una de las influencias puede ser “Construção”?

Claro. Esa canción describe con una cotidianidad la vida miserable de un obrero y cómo se muere, pero eso puede pasar en el Brasil de los setentas y en la China de hoy. La letra es muy universal y mi búsqueda va por ese lugar.

Uno de los temas que más me gustaron del disco es “Era mi abuelo”. ¿La canción nace de las historias que te contaba cuando eras niño?

Está basada en sus recuerdos. Él nos contaba un montón de historias y es medio Big Fish [La película de 2003, dirigida por Tim Burton], porque nos contaba historias fantásticas. Luego, cuando fui creciendo me di cuenta de que estaban basadas en cosas que realmente sucedieron; por ejemplo un día me encontré con la hélice de una avioneta y comprobé que realmente había sido piloto, luego encontré fotos donde estaba jugando al fútbol. La canción tiene tintes de fantasía, como cuando habla de los marcianos. La compuse cuando mi abuelo murió y la hice como un homenaje pero a la vez como un regalo para mi familia.

¿Cómo surge “Embrujo”,que está nominada a “Canción del año” en los Grammy Latinos?

Es una oda al baile. Es muy curioso porque hay una contradicción relativa en que está en 5/4, que es un compás que es muy ajeno al baile. Yo la compuse como para tocarla en la playa, es muy hippie: para disfrutar en la arena, en la calle, mientras bailas. Tiene algo muy elemental dentro de su núcleo emocional.

¿Cómo va a ser el recital de hoy?

Como Mon Laferte me invitó a abrir sus conciertos en Sudamérica, estoy aprovechando algunos de los lugares por donde voy pasando para hacer tocadas propias. En el Museo Zorrilla mi plan es tocar como lo estoy haciendo ahorita en estos shows, que es a guitarra y voz. Es un recital muy sencillo, muy íntimo de canción. Voy solo con mi guitarra y es muy austero.

¿Cómo te tomaste la noticia de las nominaciones a los Grammy?

Me lo tomé con mucha sorpresa. Yo pensé que quizás me podían nominar en alguna cosa pero realmente nunca que fuera algo así. Lo tomo como algo misterioso y me da gusto pensar en que esto puede ser una bifurcación y que de esto puedan salir muchos caminos distintos. Eso me emociona mucho.

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *