Eruca Sativa: “Podemos ser una voz, pero a la vez tres voces”

El trío argentino toca esta noche en la Sala del Museo y MOOG conversó con dos de sus integrantes

Por Pilar Roca

Fotos: E.R.A.

Historias de grupos de amigos convertidos en bandas existen muchas, pero la de Eruca Sativa fue al revés. Lula Bertoldi, Brenda Martin y Gabriel Pedernera se encontraron en el escenario de una jam en Córdoba y supieron que algo pasaba. Sus primeros shows fueron como grupo soporte de Florencia Villagra, que los convocó para una gira, y casi sin conocerse los tres salieron de ese proyecto para grabar su primer demo.

Diez años y cinco discos después, la formación se mantiene intacta y la música y la amistad crecieron. En 2017, además de presentar su disco Barro y Fauna (2016) en varias provincias y países y en el Luna Park, ganar dos premios Gardel y dos nominaciones a los Grammy Latino, coronaron su primera década con un show en el Estadio Obras.

Hoy traen una pequeña versión de ese show a la Sala del Museo y MOOG habló con Brenda (bajo) y Gabriel (batería) sobre los viajes, la convivencia y Fito Páez.

***

Viajan permanentemente. ¿Cuándo empezaron a vivir de gira?

Gabriel Pedernera: Cuando uno hace realmente lo que le gusta, las cosas que te deberían pesar, de alguna manera, no te pesan. Entonces es muy difícil establecer una línea, salvo que el cuerpo realmente diga “pará, necesito dormir”.

¿Les ha pasado?

GP: A veces sí, pero nunca nos pasa en un momento en el que digamos “uh, no vamos a poder dormir en 36 días, qué pena”. La verdad es que nos llevamos muy bien y tratamos de ser muy cuidadosos, creo que parte consciente  y parte inconscientemente, de los espacios de cada uno, de los espacios del grupo, de preservar también lo que pasa entre nosotros tres. Y eso hace que todo fluya de una manera más natural. Pienso que uno se puede ver envuelto en todas las actividades y la vorágine del día a día y eso puede hacer que haya roces en las relaciones. Tratamos de que eso no suceda y de que nosotros sigamos disfrutando como el primer día.

Brenda Martin: La música te lleva a viajar, porque esa necesidad de comunicarse con las personas hace que vos no puedas contarle todos los fines de semana lo mismo a la misma gente. Entonces hay que salir a la ruta, y desde muy chica lo hago. Me puse a hacer memoria y por lo menos desde el 98, cuando empecé a tocar con bandas, terminé el colegio y empecé a viajar, viajar, viajar. Y ahí estamos, seguimos viajando. Con Eruca nos dedicamos cien por cien a Eruca desde el 2012, más o menos. Podemos dejar de hacer otras cosas, si queremos las podemos hacer por gusto, pero con el disco Blanco (2012) hubo un quiebre en ese sentido.

¿En qué trabajaban antes?

BM: Yo siempre estuve con la música, pero estudié Diseño Gráfico, me recibí e hice unos año eso. De más chica hice de todo: animé fiestas infantiles disfrazada de payaso, trabajé para tarjetas de crédito, negocios de autos. De todo. Pero siempre la música en paralelo, hasta que me permitió tener mis ingresos dando clases de música, o lo que fuera, y ahí ya dejé de hacer todo lo otro. Lula estudió Relaciones Públicas y también trabajó un tiempo en eso, hasta que con Eruca ya pudimos solamente dedicarnos a tocar.

GP: Yo trabajé en un cyber seis meses, eso es todo lo que hice, en el año 2003. Iba a la escuela todavía. Doy clases desde que soy muy chico, y es como dice Brenda, al viajar desde chico y verlo como una cosa tan real y tan necesaria, un poco te acostumbrás y no sabés desde qué punto te empieza a gustar por eso o ya te gustaba.

BM: Después se extraña, no se puede no viajar.

GP: Es algo súper natural. El otro día escuchaba una canción de Calamaro [“Te quiero igual”] que dice: “Sé que te quiero y que me esperan más aeropuertos”. ¡Es  buenísimo! A mí me parece maravilloso. Siempre, de chico, me gustaron las estaciones de servicio, por ejemplo. Y eso es maravilloso.

¿Hay algún país que destaquen? Por tener una relación especial, por haber tocado en algún escenario…

BM: Siento que el público en Colombia es súper especial, muy amoroso. También nos pasó en Colombia que la vez que fuimos pasamos por un anfiteatro espectacular, a cielo abierto, en la parte de la ciudad y es muy pintoresco. Dijimos “ahí queremos tocar alguna vez”. Se llama La Media Torta. Y el año pasado estuvimos ahí, así que esa sensación la tuve con Bogotá.

GP: Yo pensé en Rock al Parque, en Bogotá también. Hace mil años que veía el Rock al Parque y pensaba qué bueno tocar ahí. Pero ahora, puntualmente, me está pasando con un lugar que todavía no fuimos, que es Alemania. Me gustaría tocar en Berlín.

Mantienen la misma formación hace diez años. No todas las bandas pueden.

GP: Ahora, con Eruca, es algo completamente raro y poco natural el hecho de los cambios de integrantes. Pero ahora me parece raro; antes, cuando estaba en otros grupos, me parecía re normal que cambien. Se fue uno, bueno, entra otro. Pero ahora con Eruca me parecería realmente imposible que el grupo siga si uno de los tres no está.

BM: Pero capaz que no lo sería. Lo importante para mí es saber que nos necesitamos, pero no sentirnos imprescindibles. Respetar lo que hacen los demás, pero en el futuro no se sabe lo que puede pasar. Cuidar el lugar, no es que yo hago lo que quiero. Yo valoro mucho que todo lo que logramos, lo logramos juntos. Yo lo fui viendo porque una vez alguien me hizo un comentario de afuera de que no tiene que ver de quién es la canción, sino que es porque es juntos. Tal vez las mismas canciones que son mías, si las escribía sola no servían para nada. O Lula, sus canciones están buenísimas y ella es la que las interpreta, pero capaz que si se hubiera juntado con otra gente no hubiera pasado nada. Eso hace que permanezcamos en el tiempo. Hay una química muy particular.

GP: A mí me pasaba antes que lo veía como muy factible. Lo vas viendo, un flaco que decís: “Uh, este se va a cansar, la mujer no lo va a dejar viajar la semana que viene, va a pasar algo”, y termina pasando.

BM: Me parece que puede ser que funcionamos tan bien por un equilibrio que tiene que ver con el género, además de la personalidades. Yo he estado en bandas de mujeres solas casi toda la vida y es distinta la dinámica, hay algo que hace que sea distinto. Creo que con él se equilibra porque, independientemente de quién sea el líder para adentro o afuera de la banda -que es bastante parejo-, que esté Gabi hace que nos podamos ordenar pero nunca nos ponemos uno por sobre el otro. Vos sos en personalidad el más tranquilo, si nosotras dos nos ponemos re eufóricas está Gabi para bajarnos. Si Gabi fuera otra mina más que se pone adrenalínica como nosotras y que va para adelante… Él nivela la energía.

GP: O si yo igual fuera hombre, pero estuviera recontra sacado.

BM: No sé si es el género o las personalidades, pero la personalidad de Gabi asienta mucho al grupo, me parece.

GP: Puede ser que justo son tres personalidades que tienen algo que hace que de una manera funcione. Porque nunca uno de los tres dijo “yo estoy pensando en irme de la banda” y tratar de convencerlo de que nos está yendo bien. O pensar si Brenda se va a quién llamamos. Lo veo imposible.

¿Cómo influyó no haber sido amigos desde el principio?

BM: En vez de ir desgastándose con el tiempo, la relación fue creciendo. Tenemos una relación mucho más profunda que la que teníamos al principio. Tampoco sé cómo hubiera sido si era distinto, pero lo que sé es que lo musical es lo que nos unió y eso es muy importante. Me ha pasado de estar en otras bandas donde la amistad estaba por encima de lo musical, y estaba buenísimo cómo la pasábamos, pero hacia el público salía una música que no estaba tan bien. Acá pasa que lo musical está por sobre todas las cosas.

GP: Hay algo muy orgánico en cómo se forma la banda, que es que nos buscamos para hacer música y después nos hicimos amigos. Eso pone a la música en un lugar muy importante, más allá de pasarla bien. Por ahí las bandas la pasan bárbaro, pero la gente que va y paga la entrada no la pasa tan bien. Está bueno conceptualmente, con respecto a dónde está puesta la música.

Se escaparon del proyecto musical de una amiga para grabar su primer demo.

BM: Ella la va a tener que escuchar siempre esa historia. Bueno, esa fue una de las primeras cosas que nos unió: el ritmo de trabajo. Los tres somos muy trabajadores, vamos para adelante todo el tiempo, dedicándole mucha energía y mucha pasión, y Flor iba a otro ritmo. Fue natural, la banda decantó a Flor en el camino aunque había sido ella la que nos había convocado. Así que en la primera gira que hicimos, cobramos esa plata de los shows de ella y grabamos nuestro demo. Nació así. Pensamos que a ella le iba a caer mal, pero no tenía nada de malo, es como cuando te enamorás de otra persona. Es más sano hacer lo que sentís que quedarte hasta que la muerte nos separe. Hicimos lo que sentimos.

GP: Coincidió justo el monto, eso es re loco. Sabíamos que en esos shows íbamos a cobrar cien pesos cada uno, y grabar nos salía trescientos pesos. Ninguno de los tres tenía un mango extra. Fuimos al estudio y grabamos cuatro temas, otro lo habíamos grabado de garrón en una universidad. Estuvo bueno. Decimos en chiste que a Flor le pesa escuchar esta historia, pero no creo que le pese porque se dio muy natural, de verdad. Así como pasó con Flor, siempre fuimos escuchando la intuición y la banda va naturalmente trayendo a las personas que tienen que entrar y dejando afuera a las personas que no tienen que estar.

En una entrevista dijiste que alguna gente que trabaja con ustedes se aburre de que no sean tan rotos.

GP: Nos pasa la típica situación de la persona que entra al camarín y ve que hay agua y dice: “¿Eh, y el rock and roll dónde está?”. Si lo buscás ahí, no está. Me parece que hay que buscarlo en otro lado. No es que haya habido alguien que posta se aburrió con nosotros, o capaz que no nos lo dijo. Yo soy de dormirme mucho.

BM: En las giras nos gusta tocar, todo lo hacemos en función de tocar. Entonces no nos entretiene otra cosa que estar concentrados en eso, lo disfrutamos así. No nos interesa hacer otra cosa o salir a romper la noche.

GP: Con otros grupos nos ha pasado que íbamos a tocar a Salta y con los miembros del grupo, el show era una parte de todo lo otro que iba a suceder, que era la joda.

BM: Cuando era más chica sí. Yo empecé a tocar con Eruca cuando tenía 27 años. No era lo mismo que mi banda de los 17, son etapas distintas. Estamos mucho más concentrados en lo que queremos hacer, sin buscar otras cosas.

GP: Cuando yo tenía 17, con Armando Flores salían todos y yo me quedaba solo, chocho, durmiendo.

BM: Lo importante es estar conectado con las situaciones y con la gente. No nos entretiene eso, pero sí nos gusta quedarnos charlando con la gente cuando termina el show. Para mí ese momento es hermoso. El otro día me pasó que fueron cuatro días de gira y el último no tenía ganas. Y cuando bajé dije “no, nunca tengo que evitar este momento”, porque es hermoso, y la gente se pone tan contenta, te cuentan alguna anécdota o algo que sintieron con alguna canción, y es muy lindo ese contacto cercano. Además de que estamos viajando y muchas veces te podés enterar de cosas que hace falta que uno se entere, porque uno puede también hablar por otras personas. Te cuentan problemas de la ciudades, de lo que pasa. Eso no te lo cambio por irme corriendo escondida por un túnel a ningún lado.

En Instagram hay muchas cuentas de fans de Eruca. ¿Cómo se llevan con eso?

BM: Es hermoso saber que trabajan para la banda, porque se ponen contentos por nuestros logros, nos apoyan, nos acompañan. Algunos viajan a todos lados, el otro día hicimos un gira por cuatro provincias y algunos vienen y viajan por el país, hacen toda la gira con nosotros y duermen en la terminal. No podemos más que tratar de hacer shows cada día mejores y de mantenernos juntos para siempre, después de ver todos esos tatuajes que andan dando vueltas. Es muy lindo generar eso en las personas: algo que los inspire, que los motive, que los entusiasme. Algo positivo. Va más allá de las redes: a esas personas que están ahí, por supuesto que las conocemos personalmente y siempre que podemos estamos ahí para darles un abrazo.

GP: De verdad es un trabajo lo que hacen, un seguimiento de todo, es maravilloso.

¿Puede ser que con el paso de los años se hayan vuelto más políticos?

BM: Creo que tiene que ver con que hay realidades que son impostergables. No podemos esperar a componer el próximo disco para decir que apoyamos la legalización del aborto, porque se nos pasa el tiempo. Y con esto de cómo hemos ido profundizando la relación entre nosotros. Quizás hace diez años no pensábamos tan alineados los tres, o no nos poníamos de acuerdo con algunas cuestiones políticas, y eso llevaba a que nos guardáramos un poco la opinión, por querer hablar como banda. Con el tiempo aprendimos que somos tres personas, y podemos estar en esta entrevista y él decir “yo no pienso como Brenda”, y está todo bien. Al principio nos movíamos más en bloque, y no se puede sostener en el tiempo algo así si queremos ser una banda. Los tres pensamos distinto y cada uno va a decir lo que quiera. En la entrevista es donde más nos exponemos, o en nuestras redes personales. Cuando nos empezamos a individualizar fue cuando más nos empezamos a sentir una banda. Nos dimos cuenta de que estábamos de acuerdo en la mayoría de las cosas, o más de lo que pensábamos. Si cada uno desde su vida personal va a defender una causa, salgamos como Eruca a defenderla.

Igualmente siempre fueron directos en sus mensajes.

BM: Algunas personas no lo ven tan así, porque quizás no vamos a nombrar a determinado político o decir alguna cosa muy explícitamente, pero nosotros siempre sentimos que nuestras canciones tienen ese contenido, ese peso, y hablan de cosas que están pasando en nuestro entorno.

GP: Para mí hay muchas cosas que son súper claras, pero entiendo que a una persona acostumbrada a escuchar otro tipo música o recibir los mensajes de otra manera, le puede resultar un poco confuso, sobre todo en los primeros discos. Sumando a cómo hemos ido cambiando a través de los años, hay un porcentaje que tiene que ver con cambios de cada uno. El punto ideal es que podamos ser una voz, pero a la vez tres voces.

¿Cómo fue la experiencia de los Grammy?

GP: Está buenísima. Es indisimulable la cara de perder. Es como que querés hacer un esfuerzo por sonreír igual y aplaudir… Pero el evento está tan bueno.

BM: A mí siempre me parecía un gastadero de plata y que lo mismo pasaba con los Gardel. La realidad es que somos parte de la industria de la música, y vendemos nuestros discos y también trabajamos con eso. Ser elegidos para estar ahí, ser nominados, es muy groso. Tener la posibilidad de ir a Las Vegas es una experiencia muy especial. A mí me sirvió mucho estar en la ceremonia para entender el trabajo de la Fundación y que en la realidad hacen muchas cosas. Ahí le empecé a encontrar más sentido, realmente colaboran. Después de estar ahí empecé a prestar atención a que hacen donaciones a escuelas de música y devuelven ese dinero que yo no sabía bien a dónde iba. Así que me parece que está buenísimo que haya una categoría para una banda de rock de Argentina, que estemos ahí dentro, porque lo que se escucha a nivel Latinoamérica y España, en este momento. Es una gran oportunidad que la categoría siga existiendo para bandas que hacen música como la que hacemos nosotros, que no es reggaetón. Me hizo poner muy orgullosa que estemos nominados varias veces. Ojalá que alguna vez ganemos. Porque después lo importantes es estar, y toda la experiencia de conocer a los otros músicos, y todo lo que se aprende y se vive. Lo mismo que con los premios Gardel en Argentina. Pero ganar está buenísimo. Cuando ganamos nuestro primer Gardel, la sensación fue increíble. Con conciencia de que no quiere decir que seas mejor que la que no salió elegida ese año, es que cada una tiene su momento, y cuando es tu momento está bueno porque abre las orejas a muchas más personas.

GP: Los premios, los Grammy sobre todo, tienen esa cosa legítima en la sociedad. A mí me pasó algo que es muy gracioso. Mi tía -que ni siquiera sé si es consumidora de música activa-, cuando se enteró de que nosotros estábamos nominados a los Latin Grammy, me dijo una frase que es maravillosa: “Ah, ¡deben ser buenos entonces!”. Yo por dentro pensaba “qué bueno”, está bien, si logran que una persona como mi tía abra las orejas y se encuentre con cosas que no conocía y de alguna manera legitime este trabajo para el que realmente ponemos tanto. Recibir eso fue una sensación agridulce: por un lado me dieron ganas de decirle: “Tía, yo vivo de esto hace muchísimo”. Por otro me daban ganas de decirle: “Qué bueno que puedas verlo de esta manera”. Y me imagino que lo mismo pasará con un montón de tías a lo largo de toda Latinoamérica.

El año pasado trajeron a David Lebón a La Trastienda, también grabaron con Fito Páez. ¿Cómo surgió eso?

BM: Con Fito fue muy especial, porque él nos llamó. Al fotógrafo de él lo conocemos, es Guido Adler, y él le hizo escuchar una versión de “Eleanor Rigby” que grabamos en el primer disco. Él no lo molesta siempre para mostrarle bandas, pero cuando la escuchó le gustó y nos llamó. Ya desde ahí te hace ver la grandeza de él de tomarse la molestia de llamar por teléfono. Justo se dio que estábamos ensayando, sonó el teléfono de Lula y era Fito Páez para decirnos que le gustaba lo que hacíamos y que le gustaría que fuéramos a tocar a su casa. Quedó una invitación guardada en la mente. Cuando llegó el momento de grabar el próximo disco, compusimos una canción pensando en él [“Guitarras de cartón”] y lo invitamos. Fue tremendo. Después de ahí nos cruzamos algunas veces, siempre tenemos pendiente hacer algo en vivo, pero nunca nos coinciden las agendas, siempre que lo invitamos está de gira o está ocupado, pero ya se va a dar. Es muy lindo porque sin Fito, claramente, lo que nosotros hacemos sería de otra forma, es una gran influencia. Con David es muy distinto porque lo cruzamos todo el tiempo, hay una especie de amistad, un cariño muy grande. Fuimos a sus shows varias veces y él vino a nuestro show varias veces. Ya podríamos hacer un disco con la cantidad de versiones que hicimos con él. De hecho, Gabi está produciendo su próximo disco.

GP: Grabó en nuestro segundo disco, en un tema que se llama “Para ser”, una voz y un solo de guitarra. Un personaje hermoso y un prócer. Es muy importante poder tener a estos Sanmartines o Bolívares de la música, porque se aprende mucho de ese tipo de actitudes. Como Fito que vino, estuvo en el estudio, hizo una modificación de la letra.

También tocaron con Abel Pintos. Está bueno para romper con un prejuicio.

BM: Siempre nos pareció que el lenguaje es la música, y nos gustan las canciones. También es importante el mensaje, si hay una banda que está diciendo un mensaje que no tiene nada que ver con el nuestro, quizás no logramos sintonizar. Pero no nos interesa de qué estilo sean, sino que nos gusta conectarnos a través de la música. Ya lo habíamos hecho con artistas del folclore en años anteriores, tal vez no tan conocidos como Abel Pintos, pero habíamos estado con el Dúo Coplanacu haciendo una versión de un tema de ellos, y ellos una versión de uno nuestro, cuando todavía vivíamos en Córdoba, como primer acercamiento al folclore. Abel ya es un artista que trasciende el folclore, y fue muy lindo porque nos enteramos de que le gustaba la música nuestra a través de las redes, recomendaba a banda, fue re lindo porque nos empezamos a cruzar en el ambiente personalmente y él se autoinvitó al show en el Luna quince días antes, en la ceremonia de los Premios Gardel. Fue hermoso que él sienta ganas de venir a nuestro show, él sabe lo que eso significa además de la vivencia de compartir la música. Le dedicó mucho tiempo a que preparemos bien la canción. Además de eso, sabe el aporte que es, a nivel público, el estar presente en nuestro show y tener un video con él.

GP: Hizo un montón de cosas re simbólicas de lo que el tipo es como persona. Una de ellas es venir a ensayar, porque a veces te pasa, con otros artistas, que no se prestan a otras cosas o tienen otra forma. Vino a la hora que dijo, ni un minuto más ni un minuto menos, se quedó hasta que estuvimos todos conformes, saludó a todos cuando entró al lugar. Son detalles que parecen re zonzos, pero en una persona así de pública, el hecho que entre a un lugar y salude a todos es algo que por lo menos no es tan común. Cuando estábamos pensando el armado del escenario en el ensayo general, nosotros en ese show siempre estamos en línea, a la misma altura, naturalmente la idea era que él iba a cantar y tenía una pasarela, se ponía adelante. Él dijo: “No, yo no quiero estar adelante, yo quiero estar en línea con ustedes”. Si vos te fijás en el video, está en línea con nosotros todo el tiempo. Eso es algo que a nivel escénico quizás es una opción más, pero a nivel simbólico me parece algo súper groso; no estaría mal que él esté adelante, porque él es Abel y porque él está cantando la voz líder.

Obras es un lugar de consagración en el rock argentino, ¿cómo fue tocar ahí?

GP: Es importante por lo que sabemos que pasó ahí y por lo que significa al género rock en el país. Sobre todo por la fecha, fue muy cerca de exactamente los diez años, y significaba mucho festejar los diez años ahí. Así que la verdad que fue un show súper especial.

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *