Este tiempo es de Alfonsina

La cantante y guitarrista continúa presentando su segundo disco, Pactos, y deconstruyendo el sonido que la caracterizó primero

Fotos por Bruno Chechi

Texto por Gastón González Napoli

Tal vez el momento definitorio del show que Alfonsina brindó en Inmigrantes el viernes pasado fue cuando invitó a dos mujeres a subirse al escenario con sus respectivos instrumentos de viento. “¡Esto es Montevideo, la puta que lo parió!”, gritó casi en falsete. “¡Salimos a buscar afuera lo que tenemos adentro!”. Y procedió a una versión descollante de “Juego con fuego”. Bajo y batería retumbando en la cueva como con ganas de tirar al suelo a los que allí abajo se apretaban.

El desplazamiento de Alfonsina de su primer álbum, El bien traerá el bien y el mal traerá canciones, a su segundo Pactos, ya es notorio en la grabación. Poco hay que agregar sobre esto (en esta entrevista de MOOG con ella se puede profundizar). Basta con decir que el uno es más accesible, más pop; el segundo, más difícil, más ruidoso, más disonante. Más raro. En vivo, la cantautora siguió, naturalmente, caminos idénticos.

Bajo las luces azules y verdes del exPaullier & Guaná, estaba eléctrica, espástica. Se ha comparado su estilo reciente con el de la británica PJ Harvey; el viernes se pudo sumar otra comparación: recordaba a una Lorde vernácula. Salimos a buscar afuera lo que tenemos adentro.

La diferenció de la neozelandesa el agregado de una Telecaster negra, que se descolgó solo para hacer poses atípicas con sus brazos mientras cantaba, en línea con las de las fotos promocionales de Pactos que le tomó Karin Topolanski. Entre el humo y la oscuridad, se paró alejó más que nunca de cómo le daba vida a su música en los escenarios. No puede imáginarsela saliendo sola con una guitarra acústica como supo hacerlo.

Recorrió todo el rango amplísimo de su voz: más desnuda en el blues de “Rezo al sol”, más aguda en “Star”, más cercana a un aullido en “Abre la puerta”. Siempre afinó.

Destrozó y armó de nuevo “En la estela”, destaque de El bien traerá el bien, irreconocible y furiosa. Aceleró a la ya de por sí rockera “Fuego”. Estiró hasta convertir en un himno a “Casas unidas”, con una tercera voz femenina -la de la argentina Jazmín Esquivel, también telonera del show- que se sumó a la suya y la de la tecladista y corista Victoria Brion.

“Este cuerpo es nuestro”, dijo Alfonsina entre agradecimientos varios. “Este tiempo es nuestro”. Sonaba tan segura. Tan convencida. ¿Cómo no creerle?

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