Leer para sobrevivir: “Everyone’s an aliebn, when ur an aliebn too”

Un libro incalificable (¿novela gráfica? ¿cómic? ¿libro para colorear?) nacido en Twitter pero con más capas de significado que muchas novelas “serias”. Otro capítulo en Leer para sobrevivir

Por Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

Parece un libro para niños. En parte lo es. En parte es una reflexión sobre la humanidad, la muerte, la tristeza, la predestinación. Visto a través de los ojos de un alien enviado a socializar con los humanos. Funciona como una película de Pixar, en la que el adulto llora en silencio, melancólico, y la niña ríe, entusiasmada por colores y sonidos. Acá no hay colores, aunque muchos eligen colorearlo por sí mismos; pero los dibujos del autor son redondeados, tiernos, infantiles, con una pizca de extrañeza. Y la edición de tapa dura es tan hermosa que califica de coleccionable.

Es, en síntesis, una obra muy 2018. Se titula Everyone’s an aliebn when ur an aliebn too. “Todo el mundo es alien cuando vos también lo sos”, pero con “alien” mal escrito. Es lo primero que hay que explicar: que los errores ortográficos son parte del chiste.  El personaje protagónico, “Jomny”, es una creación previa del (respiración honda) ingeniero, artista, diseñador, dramaturgo, arquitecto, escritor de comedia y estudiante de doctorado en MIT Jonathan Sun. Es su álter ego en Twitter. Allí, su bio explica que es un alien “confundido por el lenguaje humano”. Por eso tuitea con faltas y errores sintácticos. Pasada esa barrera, Sun es un humorista con un manejo experto de los 140 -o 280- caracteres. Lo que lo diferencia de los incontables tuiteros graciosos es su capacidad para imbuir los chistes de sentido y sensibilidad.

Uno de sus tuits más conocidos tiene su versión dibujada en Everyone’s an aliebn, pero se sostiene aún en la red social.

“Mirá. La vida es mala. Todo el mundo está triste. Todos vamos a morir. Pero ya compré este castillo inflable, así que vas a sacarte los zapatos o qué”.

Esos sentimientos encontrados cobran otra dimensión en la historia de Jomny de Everyone’s an aliebn. Es dejado por sus compañeros extraterrestres en el planeta para que conozca y socialice con humanos. A falta de ellos, se va encontrando con animales: un huevo que no sabe todo lo que va a ser “de grande” (“¿¡y no es eso emocionante!?”). Una nutria literata (Sun juega con el parecido sonoro entre “otter”, nutria, y “auteur”, forma top de decir autor). Un búho al que le dicen que los búhos han de ser muy sabios, aunque él no se siente así. Un puercoespín introvertido que tiene miedo de mostrarle su arte al mundo. Un castor que solo piensa en trabajar para construir un dique. Con ellos, Jomny descubre la amistad.

Los chistes fáciles del arranque van creciendo, y el discurso de una abeja que explica por qué a veces aguijonean a otros animales termina siendo una disertación sobre el amor protector y el amor destructivo y no podés creer que te estén emocionando esos dibujitos.

“Un amigo es cualquier persona o cualquier cosa que comparte una vida contigo, que vos nunca serías capaz de experimentar sin ellos”.

Sun te lleva de la risa al lagrimeo de una página a la otra. Te levanta el ánimo y da esperanzas sobre el futuro, o te genera preocupaciones que no sabías que tenías (“¿con cuántos amigos habré tenido ya mi última conversación sin saberlo?”). Te hace reflexionar con garabatos sobre problemas metafísicos (¿qué es la nada?).

El alma de Everyone’s an aliebn es la confrontación de los miedos. Entre risas, Sun mete unos cuantos golpes. También unas cuantas maneras de esquivarlos. O de comprender que son inevitables, así que más vale saltar dentro del castillo inflable. ¿Qué ganás, si no?

La tristeza existencial: “Disfrutá tu tristeza. Un día, incluso ella habrá terminado demasiado pronto”. La inseguridad: “Ya no puedo ni siquiera apreciar otro arte, porque tengo miedo de que siempre sea mejor que cualquier cosa que yo pueda hacer. Si se supone que el arte es inspirador, por qué me hace sentir como un cuarto vacío”. Lo inconmensurable de la vida: “Estoy tratando de ser más sabia, pero cuanto más aprendo del mundo, más grande parece y más pequeña me siento”.

Y su revés:

“Nadie me había preguntado nunca por mí mismo. Supongo que todo el mundo me dice que soy demasiado pequeño y lento para hacer una diferencia en este mundo, pero estoy haciendo una diferencia en mi propio mundo, y espero que eso sea suficiente”.

Se sale de Everyone’s an aliebn con sabiduría insospechada. Con miedos nuevos, con respuestas nuevas. Con fuerza renovada para encarar el planeta. “Leé este libro si querés sentirte más vivo”, dice en la contratapa Lin-Manuel Miranda, el creador del súper hit teatral Hamilton, y compositor de las canciones originales de Moana.

Pensar que arrancó en Twitter. Entre tanto odio y estupidez, las redes sociales son todavía plataforma para lo mejor del ser humano. Lo más bizarro, lo más ridículo, lo más valiente, lo más tonto; detrás de eso quizá se oculte lo más profundo.

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