Faltaría que las radios “se la jueguen”: “Que ni siquiera pasen a Pecho E’ Fierro, que pasen a los gurises”

La banda festeja 20 años esta noche en La Trastienda y MOOG aprovechó para conversar con su vocalista Leonardo Carlini sobre influencias, la paternidad y que lo reconozcan cuando se sube a tocar a los ómnibus


Fotos: E.R.A.

Por Pilar Roca

Las definiciones sobre Pecho E’ Fierro parecen infinitas: desde folk hasta aggro metal. Sus integrantes prefieren decir que hacen rock criollo. O, para seguir en la línea del nombre, una aleación. Rock criollo fue también el nombre elegido para el último disco de la banda, grabado en vivo y editado en 2016, como forma de liberarse de cualquier otra etiqueta.

Antes de entrar a grabar a su sucesor, la banda de Leonardo Carlini, Elvis Morales, Michel Fauci y Eduardo Acevedo festeja hoy en La Trastienda sus primeros 20 años de vida. Entre notas y tareas de padre, Leonardo recibió a MOOG en su sala de ensayo para conversar sobre estas dos décadas.

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Siempre hablan de que empezaron a fusionar el rock y el folclore sin pensarlo. ¿Tenían algún referente?

Dino, Divididos, León Gieco, La Tabaré, La Trampa. Hasta los Traidores, que meten tango en algunos discos. De ahí saqué un poco la idea. Tampoco es que me puse a hacer y dije “voy a hacer esto como La Tabaré y los Traidores”. Después de que hacés las cosas, escuchás y te das cuenta más o menos de la influencia. Ninguna banda es dueña del folclore, ni del tango. Eso cada uno lo hace a su manera.

Las bandas que nombraste tienen un mensaje político bastante claro, y Pecho E’ Fierro también. ¿Te parece fundamental en el rock?

Ha sido como la música, no es que nos proponemos ser un mensajero de la salvación ideológica de la gente. Son etapas… Ahora, en los últimos discos, son más historias, y a través de las historias se ven las cosas. Pero tampoco es una banda súper de denuncia, no me gusta que sea panfletario. Hay cosas que se han dado sin pensarlo, por ejemplo “Metalúrgico”. Yo he sido músico callejero muchos años, en los ómnibus, y ahí me dijeron “sacate el tema ‘Metalúrgico’” y lo saqué. Después de laburar fui a ensayar con aquellos, y estaba jodiendo con eso, el batero se puso a tocar arriba, y salió bien.

¿Seguís tocando en los ómnibus?

Sí, esporádicamente porque doy clases de guitarra y con Pecho E’ Fierro también tengo alguna entrada. Cuando eso está flojo, salgo al ómnibus. Mis actividades son esas: el ómnibus, las clases de guitarra, Pecho E’ Fierro y amo de casa. También supe dar clases en la escuela de acá, del Cerro, pero me cansé. Eran muchas cosas y muchos gurises en la escuela. Preparar las clases para ellos, preparar las clases de guitarra… No me quedaba tiempo para hacer mi música, entonces tuve que dejar algo.

Volviendo a “Metalúrgico”, tienen varias versiones destacadas. ¿Cómo es su proceso para hacer suyos esos temas?

El proceso es casi inmediato. Estaba cantando “A Don José”, no me acuerdo si en el ómnibus o en algún acto de la escuela, donde a veces me pedían para tocar alguna canción. Entonces estás todo el día con eso, llegás al ensayo y te ponés a joder. Me puse a hacerle un ritmo tipo cabalgata, tipo hard rock. El batero le pegó y decidimos hacerla un día para chivear, pero a la gente le gustó tanto que siempre en los toques la piden. No podemos zafar de esos temas. Si hubiera empezado de nuevo capaz que no hubiera grabado esas canciones, para no quedar tan esclavizado. Me encanta la canción, lo que pasa es que siempre, siempre hay que hacerla. Se renueva la canción cuando la hacés en vivo, ensayarlo es tedioso después de tantos años. Se renueva porque ves a la gente, eso te da la adrenalina y el tema parece nuevo.

Eso supongo que pasa con todos los temas, también con los suyos.

Sí, pero más con los clásicos que hacemos siempre. También hay algunos nuestros que son clásicos: “El cantor de la calle”, “Pal traidor”, “La milonga del vampiro”, “Guitarrita oscura”. Hay varios temas que no podemos dejar de hacer porque la gente los quiere escuchar. Está bueno en vivo porque nosotros disfrutamos mirando a la gente.

Su primer disco de estudio, Pecho E’ Fierro, salió en 2007, cuando llevaban casi diez años de banda.

En esos diez años hubo dos demos de seis temas cada uno, Mordiendo el tiempo y Alma criolla, sangre y acero. Después hubo un disco pirata, de trece canciones, que se llamó Por ser pocos. En todo eso que estábamos haciendo nos conoció Ángel, de Perro Andaluz, por un amigo de Santa Lucía, el “Gaucho” Torres, artista plástico y amigo de otro que es un gran diseñador, Rodolfo Fuentes, que ha hecho más de mil discos en Uruguay. Le gustó la banda, le pareció original y, como trabajan con Ángel, se la presentó. Con él sacamos el primer disco homónimo, el segundo, Alma criolla, y a los dos años un DVD, Para seguir andando.

Creo que Pecho E’ Fierro tiene un concepto claro, que se ve desde el nombre hasta los temas y el arte de los discos. Puede que no sea premeditado, como la música, pero ¿qué importancia le dan al diseño?

Lo que no fue premeditado fue conocer a quien no hace los dibujos [Marcelo Petitó], pero después sí porque queremos mantener siempre a la misma persona. Si vos escuchás los discos, son los mismos músicos. Yo tenía otro grupo antes, Globos del sur, y él me hacía los afiches con dibujos buenísimos, con estilo cómic. Él nos ha hecho las tapas de casi todos los discos.

Ya es parte de la banda.

Es parte de la banda, aunque le fuimos infieles por algunos discos. En Negra milonga solo hizo el diseño Rodolfo Fuentes, y en Silencio bagual participó en las letras de la canciones, que las hizo todas a mano, y la tapa la hizo Julio Mancebo, que es un pintor de acá, del Cerro. Fue alumno de Torres García, tiene casi cien años y sigue hasta el día de hoy. Lo veo caminando en el Cerro. En el disco en vivo [Rock criollo] volvimos a hacer con Petitó todo el diseño, y la fotografía es de Aníbal Curbelo. Hizo un dibujo de un árbol. En la tapa del primer disco había hecho otro árbol, yo lo tenía guardado y me gustaba que resumiera todos los trabajos ese árbol distinto, que se asociaba con el primero.

Silencio bagual salió en 2014. ¿Estuvieron componiendo después de eso?

Sí, de hecho en octubre entramos a grabar otro disco de estudio. No lo hicimos antes por el Mundial, por los 20 años de Pecho E’ Fierro que no los podíamos dejar pasar. Yo dije que lo grabáramos igual, pero lo corrimos para octubre porque ahora hay un montón de invitados, nos estamos jugando todo en la cancha, en la organización y en todo.

Este año fueron al festival de folclore de Durazno.

Hicimos una alianza con “Cacho” Labandera, que lo conocemos hace años. La música de “Metalúrgico” es de él, la letra es de Gerardo Lagos, un folclorista olvidado de Libertad, tiene muchos temas conocidos por otros cantantes. Le propusimos a Cacho hacer una mixtura, para que la gente no se asuste con la distorsión. Igual le pusimos distorsión a lo temas de él. Hicimos un espectáculo que estuvo muy bueno.

¿Se asustaron igual con la distorsión?

No, ya hemos estado en otros festivales de folclore. A veces tienen más prejuicios los productores que los escuchas, siempre se van contentos. Para el que no conoce la banda, el nombre es muy grotesco.

También estuvieron en Durazno Rock y Montevideo Rock, tienen un estilo que les permite pasar por todos estos festivales.

Sí, eso está bueno. En Montevideo Rock nos fue muy bien, fue el toque en el que hubo más gente en ese escenario. Se llenó, y eso que estuvimos en simultáneo con El Peyote y con Rada.

¿Qué te parece el rock nacional en la actualidad?

Me parece que falta difusión a bandas nuevas. Yo escucho mucho la radio del Sodre y algunas comunitarias, para no escuchar siempre las mismas bandas. No tengo problema con escucharlas, pero a veces en el Sodre escucho cada grupo que suena impresionante pero no pasa nada. Después te enterás de que tienen tres discos y suenan mejor que muchos discos de rock nacional conocidos.

¿Te gusta alguna banda joven?

Me gusta escuchar. No soy seguidor de ninguna. En esta etapa de mi vida tampoco tengo mucho tiempo, porque tengo hijos chicos y fui padre un poco grande. Estoy muy consumido por las clases de guitarra, por cantar en la calle, por la banda, las cosas de la casa. Me encantaría tener más tiempo para sentarme y escuchar, pero sí veo que lo que falta es eso. Hay buena música y muy variada. Faltan programas de radio en medios masivos. Programas de rock under hay un montón en radios comunitarias, pero faltaría que se la jueguen y para mí les iría muy bien porque hay una gran audiencia que escucharía. Pero que no pasen a las bandas consagradas. Que ni siquiera pasen a Pecho E’ Fierro, que pasen a los gurises.

Has contado que en algún ómnibus te dijeron que cantás igual al de Pecho E’ Fierro. Eso también va de la mano de la difusión.

Me pasó varias veces. Más bien, tienen en el oído la voz, pero no la imagen. Yo no les digo que soy yo, capaz que después me ven en un video y dicen “ah, mirá, este era”.

También te reconocen, me imagino.

Hay gente que te reconoce y gente que no conoce nada de rock. A veces me subo y cuando termino de cantar me piden para sacarme una foto, y a la gente le parece raro.

¿Qué tocás ahora en el ómnibus? ¿Hacés algún tema tuyo?

Siempre toco folclore. Ya es como una inercia, lo hago sin pensar. Me cansa, pero me hago un bloqueo y estoy ahí pero no estoy. De tanto hacer esa actividad podés estar haciendo un montón de cosas, entonces aprovecho ese momento para pensar y entre ómnibus y ómnibus voy practicando cosas, ejercicios de guitarra, buscando cosas. Tengo ese tiempo y así se me hace más suave todo.

Antes hablabas de que Silencio bagual cuenta más historias. A medida que pasan los discos, su música se hace un poco más personal. Incluso escribiste sobre la paternidad.

Más personal, y también hay historias de otras personas. En Alma criolla le hice un tema a mi hijo, “Itanú”. Cuenta un poco la historia de dónde sale el nombre. Hay que escuchar. Después nació el otro y no lo podía dejar sin canción. Le puse Huatí, está la canción de él en el disco Negra milonga, y en Silencio bagual está “Guidaí”. Es una canción para una hija, porque en la ecografía pensamos que Huatí era nena. De apuro tuve que hacer la otra canción, porque era varón al final. Quedó siempre esa canción guardada, que me encanta. La pusimos como siguiendo una constante: que en todos los discos hay un tema referido a los indígenas. El nuevo es más urbano, de tantos años que vivo acá.

¿Tocan en San José?

Una vez al año siempre estamos. Ahora vamos a estar el 18 de agosto en el Club. El año pasado tocamos en el teatro, que cuando empezamos era inimaginable porque no dejaban tocar bandas de rock. Es un teatro impresionante, estilo ópera. Hemos ido a todos los departamentos, ahora vamos a estar el 16 de junio en el teatro de Rocha, 20 y 21 en Colonia, el 3 de setiembre en el teatro de Fray Bentos y el 14 en Cardona.

En otra entrevista dijeron que se sentían un poco en solitario. Si bien muchas bandas hacen rock fusionado, tienen una propuesta bastante única.

Somos distintos que Divididos, distintos que Almafuerte. A veces cuando vamos a Argentina buscamos una banda para hacer un recital con Pecho E’ Fierro, y siempre nos ponen con bandas de metal, a veces con bandas de doble bombo, aunque nosotros no somos tan heavy. Igual nos quieren. Ahora vamos en octubre. Pecho E’ Fierro siempre se asoció con una banda de metal. En nuestra música hay metal, pero a veces nos pasa que para folcloristas somos muy fuertes, y para metal somos muy suaves. Por eso le pusimos a este disco Rock criollo, porque somos una banda de rock, para que no nos encasillen en el metal y tampoco en el folclore. Hay más rock que folclore, el folclore es un ingrediente.

Gabriel Peluffo grabó un tema en Silencio bagual, ¿qué relación tienen con él?

Nos hemos encontrado durante años, desde la época de Globos del Sur. Cuando iban a San José siempre nos llamaban para ser la banda telonera de Buitres, en sus comienzos. Y en otros toques, nos fuimos encontrando. Yo siempre fui fan de Los Estómagos, los primeros temas que saqué en la guitarra eran suyos. Es un ídolo para mí, uno de los cantantes que más me gusta de Uruguay, del rock y de la música popular en general, te diría. Una de las veces que me lo encontré me dijo que había comprado el disco Negra milonga. Y un amigo que es periodista me dijo que había estado con él en un toque y lo estaba escuchando con los auriculares. Eso me dio el ánimo para invitarlo a cantar una canción en un disco, y aceptó.

Él siempre tuvo algo que ver con la música popular, con el tango.

Es bien uruguayo. El otro día miraba una entrevista a Parodi, que contaba cuando lo conocieron, era un loco al que le encantaba la murga y pasaba cantando temas de folclore. Se ve que eso le gusta. Hay rockeros que no están ni ahí con el folclore, les da como una alergia. En su momento, cuando yo era chico, también detestaba el folclore.

¿Cuándo dejaste de detestarlo?

Lo que pasa es que yo empecé escuchando bandas punk. La Polla Records, los Dead Kennedys, bandas de esa época. Mi viejo me regaló una guitarra, allá en San José, que tenía la foto de Gardel. Ahí se arrimó el tango. Yo quería aprender guitarra para tocar rock, y el único veterano que enseñaba en el barrio, enseñaba milonga. Después vas a hacer rock y ya te queda la milonga.

¿Cómo va a ser el show en La Trastienda?

Va a haber muchos invitados: guitarristas, vocalistas, violinistas, saxofonistas, bombo legüero. Todo eso. Varios cantantes. Vamos a tocar de todos los discos.

Están invitando al público a mandar sus propias filmaciones de sus temas preferidos, como parte del registro oficial.

Vamos a hacer un registro oficial, por ahora subido a las redes, no editado en forma física. Hace poco vi un documental de Bruce Springsteen donde hay un recital filmado todo por celulares. Hay videos que han hecho de esa forma. Me pareció una buena idea, en la que puede participar la gente. Tienen que subir el tema entero, porque si no para editar se enloquecen. Va a haber una cámara fija, un muchacho moviéndose cámara en mano, y otro filmando con la cámara desde el público hacia el escenario. A eso le vamos a sumar los celulares de la gente. El sonido va a ser como el de Durazno Rock, lo vamos a poder controlar un poco más, pero no va a ser editado por pista. Sin editar, pero con buen sonido. Me pareció que era una buena idea, y vamos a ver cómo queda. Como me dijo Diego Loza, el saxofonista de La Chancha, que lo va a editar: “Puede quedar bien más o menos, o puede quedar muy bueno”. Va a ser una sorpresa.

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