Father John Misty predica el amor

El exbaterista de Fleet Foxes editó su segundo disco con su extraño y sugerente seudónimo y, debemos decirlo desde ahora, ya es uno de los mejores discos del año

father john misty

Puntaje: 9

Josh Tillman, al que ahora habrá que acostumbrarse a llamar por su rimbombante seudónimo Father John Misty, fue hasta el 2012 el baterista de los celebrados Fleet Foxes. Pero ese sitio lo aburrió al punto de que, ese mismo año, peló un disco (Fear Fun) en el que se alejaba físicamente de la banda que lo tuvo atrás de los parches, pero no demasiado en lo musical. Fue un lindo disco igual, pero ese folk que ya parecía de manual en su banda anterior se repetía en cierta forma.

Sin embargo, con I Love You, Honeybear, el barbudo se despega por completo de lo hecho en lo previo. No es que no haya ni una guitarra acústica en el disco, ni que no sobrevuelen los nombres de Bob Dylan, Neil Young o Will Oldham (AKA Bonnie “Prince” Billy), sino que su música se alimenta y ve reforzada de otras que quizá en otros momentos le resultaron ajenas. Su disco está embebido en soul, tanto en lo musical como en su costado meloso y romanticón. Hay notoria influencia del clásico muro de sonido del productor Phil Spector, así como de Brian Wilson -la mente maestra de los Beach Boys- y la psicodelia más amable (o sea, una influencia netamente californiana y no tan de “tierra adentro” como en su primera banda).

Por otra parte el disco tiene un hilo conceptual que es el de la relación del barba (no el de arriba sino el que nos ocupa) con su pareja, la fotógrafa Emma Elizabeth Tillman. Por lo tanto, el tono es autorreferencial y casi cronológico. Como si de un diario de viaje (pero del amor) se tratase, Father John Misty va llevando de la mano por todo lo que esta dulce y copada pareja ha atravesado. Así, se ubica en el nacimiento de ese amor, en el romance, el afianzarse en una relación y todas las dudas y amarguras inherentes al amor. Están tanto las aristas positivas como las negativas representadas, contadas desde lo más íntimo y sin descuidar cierto humor. Merece un comentario aparte la notable “Bored in the USA”, en la cual se sale del idilio romántico para hacer una personalísima visión del estado de las cosas en su país, el del norte, de la cual el propio Bruce Springsteen podría sentirse orgulloso.

Pero volviendo a la música hay que decir que, de no tener letras, las bellas canciones de Father John Misty se sostendrían por sí mismas. No sólo de los grandes autores de EE.UU. se vale el hombre. El desapego con respecto al folk de antaño también va por lo musical, desde los coqueteos electrónicos de “True Affection” pasando por el aire a George Harrison que desprende “When You’re Smiling and Astride Me”, todo el disco es una sucesión de puntos altos, de canciones que escapan a la comodidad de lo que ya es sabido y que dejan un tufillo a clásico flotando en el ambiente luego de escuchadas.

Julio Pérez (@JotaPerezJulio)

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