Federico Anastasiadis: “Esta va a ser la fecha más importante en la historia de Oro”

Antes del recital del jueves en la Zavala Muniz, donde grabarán un disco en vivo, MOOG charló con el baterista de Oro sobre los doce años del trío de blues pesado


Foto: Difusión / Santiago Rovella

Por Rodrigo Guerra

Oro dará un recital este jueves en la sala Zavala Muniz del Teatro Solís, con lo que el trío formado por Santiago Bondoni (guitarra y voz), Guillermo Madeiro (bajo) y Federico Anastasiadis(batería y voz) procura alejar su música del circuito de bares que frecuentan. Esta vez quieren que su blues pesado sea protagonista.

“Este show noes como un bar, que te comprás una cerveza, te ponés a hablar con alguien, mirás el celular o salís a fumar un pucho”, comenta el baterista de la banda. “La Zavala es un lugar particular porque la banda está en el medio y el foco está en la música. Queremos que la gente deje el celular para colgarse”, agrega.

Antes de este recital, MOOG habló con Anastasiadis sobre la madurez de Oro, la escena del blues uruguayo actual, su experiencia con Mandrake y Los Druidas, la dificultad de escribir letras de blues en español y cómo la dictadura detuvo el desarrollo del género.

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Mientras, en el tocadiscos suena el vinilo de Zuma, de Neil Young y Crazy Horse…

Hace unos días publicaron el tema “¿A dónde ibas?” como un adelanto de su recital en la Zavala Muniz. ¿Cómo va a ser el espectáculo?

Tenemos pensado hacer  un disco en vivo, lo vamos a grabar y a filmar. Hacía mucho tiempo que queríamos generar un material en vivo que sea representativo del sonido actual de la banda. Cuando planificamos el año pensamos en hacer una fecha que sacara a Oro de los bares donde tocamos habitualmente y nos presentamos al Fonam para conseguir fondos para poder grabarlo. Como parte de la difusión para el show surgió esta canción para generar expectativa.

El tema muestra un cambio en el sonido del trío, en especial en la voz, que tiene menos de grito y pasa a hacer foco en el canto.

Sí, elegimos ese tema porque la melodía de la voz muestra un terreno donde no habíamos estado y muestra una maduración en nuestro sonido. Es algo lógico por todo el tiempo que tocamos y por el crecimiento de los músicos. Aunque también tenemos cosas pesadas como antes, estamos trabajando en otras formas de cantar, todo sin perder la visceralidad en la interpretación, que es la esencia de Oro. Este tema nos gustaba porque era de un tiempo medio y era bailable.

¿Cómo se formó el grupo? Ustedes son un power trío de blues, una formación igual a la de varias bandas fundamentales del género, como Cream y Manal. 

Es algo que se dio naturalmente. Yo tenía una banda con el guitarrista de Oro [Santiago Bondoni], donde veníamos del punk y del hard-rock. Cuando nos separamos quisimos seguir y nos dimos cuenta de que precisábamos un bajo. Ahí nos juntamos con Guillermo Madeiro y el estilo de la banda se fue definiendo en la marcha.

Cuando empezamos a tocar justo descubrimos el rock con influencia de blues de finales de los 60, como Black Sabbath, Led Zeppelin, [Jimi] Hendrix y Cream. Además justo en esa época nos enfermamos con el blues por el simple hecho de ir hacia atrás a partir de las bandas que nos gustaban. Así llegamos al blues tradicional y a la vez descubrimos a grupos de la región que tenían el sonido que nos gustaba pero cantado en español: Pappo’s Blues, Manal, Vox Dei, Pescado Rabioso, Días de Blues y Opus Alfa. Justo se da la casualidad de que la mayoría de esas bandas son un trío, por eso es un sonido con el que nos sentimos identificados.

¿Qué tan difícil es cantar blues en español?

Es difícil porque el inglés es más musical y el blues fue pensado para cantarse en inglés. Es como si componés un tango cantado en inglés,va quedar un lenguaje raro. En inglés hay letras que suenan súper musicales pero en realidad hablan de algo muy simple, mientras que en español es complicado escribir algo simple y que a la vez suene musical. Nosotros queremos cantar en español y con personalidad, que es un desafío, pero de a poco lo hemos ido agarrando y encontramos una forma de escribir letras en español.

¿Cómo ves la escena actual del blues uruguayo?

La verdad es que nosotros estamos totalmente por fuera, nunca encajamos bien porque hay una movida de blues más ortodoxo. Hay un programa de blues en Océano FM -al que fuimos dos veces- y está el festival Amasijando Los Blues, pero nunca nos invitaron a participar. Estamos totalmente por fuera de esa movida porque venimos del punk-rock y del hardcore. Hace un par de años nos escribieron del festival para entrar a un concurso para poder participar, pero se hacía en una pizzería y el resto de las bandas hacían covers y nunca habían tocado en vivo. Todo bien, pero ya tenemos doce años de banda y cuatro discos editados; era más fácil que nos invitaran de una. Es una lástima porque a nosotros nos gustaría tocar con todo el mundo.

Eso significa que la escena del blues uruguayo es bastante conservadora…

Claro, es que nuestra música es un poco pesada y no hacemos blues tradicional. Igual me parece que lo nuestro representa más el espíritu del blues que andar repitiendo los licks de otros guitarristas. Lo nuestro está enraizado con lo que pasaba cuando llegó el blues a la región, más que lo que hacen muchas de estas bandas que tocan versiones del blues de Chicago y cantan en inglés. A nosotros nos mantiene el compromiso por la música; es la bandera que defendemos y en su esencia está relacionado el blues tradicional.

Recién nombraste que la música de Oro está enraizada con la llegada del blues al Río de la Plata. Hay que destacar que a finales de los 60 y principios de los 70 las bandas de blues trataban temas sociales. 

Tenía esa cosa de pintar imágenes cotidianas [va hacia la bandeja de vinilos y pone Chau, de Jorge “Flaco” Barral]. Por ejemplo, la música de la porteñada en Argentina era una boludez, pero después llegaron Manal y Los Gatos -que grabaron con Pappo el disco Rock de la mujer perdida– y empezaron a hacer algo interesante. Igual los que mejor definieron el lenguaje del blues en español es Manal, porque usan el lenguaje arrabalero y pintan escenas del puerto, de la calle sucia y del olor a humedad. En su música conviven lostemas existenciales con una letra dedicada a una mina que ves un día en el subte y que después no la encontrás nunca más.

Luego, en Uruguay, se cortó todo por la dictadura. Por ejemplo, Días de Blues y Psiglo -aunque es más progresivo estaba emparentado al rock pesado- se desarmaron, pero en Argentina el blues siguió por Pappo y Spinetta.

La dictadura barrió con toda la movida del blues y del rock uruguayo.

Sí, y primero entró el canto popular y luego el rock posdictadura era un postpunk  que cortaba totalmente con la tradición blusera. Con la dictadura hay algunos años muertos en los que nadie sabe qué pasó. Después, a partir del 78, la gente se enfocó en el canto popular pero, como dice Jaime Roos, “no tiene swing”. No tiene nada de música negra, es algo súper autóctono y tiene su valor, pero le falta el sabor de la música negra.

En Argentina desaparecieron Almendra y Manal pero siguieron Pescado Rabioso, Vox Dei, Pappo y Spinetta. Esos personajes, que luego se hicieron súper populares, lograron que el sonido se mantenga vigente. Después, en los 80 y 90 aparecieron otras bandas súper populares como Memphis La Blusera y La Mississippi. Acá no pasó.

Tal vez la falta de unión entre bandas es lo que impida un resugimiento del blues en Uruguay…

Sí, pero también hay que tener en cuenta que en ese momento [finales de los 60] el blues era la música que explotaba a nivel mundial, gracias a Cream y a Hendrix. Además las letras hablaban de la guerra de Vientam y de lo que estaba pasando en Sudamérica. Eran más reflexivas y hoy parece que no hay tiempo para eso. [Vuelve a la bandeja de vinilos y esta vez pone El león, de Manal]. Nosotros tenemos una hermandad con bandas como Los Nuevos Creyentes, Hablan Por La Espalda y Revólver aunque no tengan nada que ver con nosotrosen lo musical.

Además de Oro, ahora estás tocando con Mandrake y Los Druidas. ¿Cómo ha sido la experiencia?

La verdad que Mandrake se jugó la ropa, porque estaba cómodo con Los Terapeutas: sacaba discos, ganaba premios y por primera vez en su vida estaba recibiendo el reconocimiento merecido de la crítica y del público. El loco se la jugó a arrancar de cero con canciones nuevas y es algo que valoro pila porque además Los Druidas funcionan como banda: ensayamos regularmente y musicalmente cada uno aporta lo que quiere. Más allá del respeto por la figura de Mandrake tenemos una relación de amistad con él y el grupo es muy horizontal, nadie lo siente como la banda de Mandrake…

Por más de que el nombre sea Mandrake y Los Druidas…

Pero eso fue porque el sello se la estaba jugando con una banda nueva y con músicos más guachos. Mandrake quería ponerle Los Druidas porque había soñado con la palabra, la buscó en Google y pensó que era alucinante. Lo que sí se decidió era que no sea Mandrake Wolf y Los Druidas, porque ahí ya entra el apellido. Igual lo de Mandrake cierra con el concepto porque el nombre viene de un mago y los druidas son unos magos medio oscuros.

¿Cómo te tomaste la buena respuesta del público y de la crítica? El disco debut del grupo estuvo en la mayoría de las listas de los mejores discos del 2017 y ganaron el Premio Graffiti a Mejor Banda y a Disco del Año.

Eso nos dio tremenda chapa y creo que a Mandrake lo tranquilizó, porque cuando empezamos a tocarestaba con la duda de cuánta gente iba a ir. Empezamos en lugares chicos y por suerte la gente fue muy receptiva; tuvimos un primer recital en el Solitario Juan y otro en la Zavala Muniz y la gente que fue no sabía qué iba a escuchar. Luego los Graffiti le dieron la sensación de que no se equivocó; él hizo el grupo por una corazonada, y que nos hayan dado los premios más importantes de los Graffiti, que nuestro recital en La Trastienda estuviera lleno y que pasen nuestra música por las radios,es algo que está buenísimo. Ahora estamos haciendo temas nuevos y queremos grabar el segundo disco que vaya por otro lado, más por las inquietudes de él. Creo que con Los Druidas Mandrake encontró un lugar donde se siente cómodo y puede investigar musicalmente con un volumen con el que nunca se había metido.

Volviendo a Oro, ¿cómo va a ser el recital del jueves?

Queremos hacer un show distinto y llevarlo a un lugar para que la gente escuche solo la música. Esta va a ser la fecha más importante en la historia de la banda. No queríamos que este recital tuviera un carácter revisionista, al estilo de Doce años de Oro, sino que queríamos mostrar algo nuevo, por eso le pusimos Oro presenta Metido en la corriente. Queremos mostrar cómo suena la banda hoy y por eso vamos a estrenar temas nuevos. Además vamos a tener dos invitados: uno es Zelmar [Borrás], de Los Nuevos Creyentes, tocando una canción nueva que nunca grabamos; y el otro es Mandrake, que va hacer una versión de un tema en inglés que nunca tocamos en vivo y que va a ser una sopresa.

¿Los temas nuevos van a seguircon la línea de “A dónde ibas?”?

Hay más parentesco en la cantada, aunque tenemos blues, que nunca se va a ir. Ahora estamos buscando nuevas cosas en el canto y en la forma de escribir, además adquirimos pedales para pulir nuestro sonido y que cada tema te genere un ambiente. Antes nos gustaba que el sonido de Oro fuera como un bloque que te caga a trompadas de principio a fin, pero ahora entendimos que para meter una buena piña es mejor primero hacerse un poco el zonzo y después meterla. Si en todas las vueltas hacemos lo mismo con la misma intensidad,la cosa no va a explotar. Estamos tratando de aprovechar mejor las dinámicas y esperamos que el público nos acompañe con este sonido.

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