Homeshake: cuando las teclas ocupan el lugar de las cuerdas

El 18 de setiembre pasado salió Midnight Snack, el segundo álbum oficial de Peter Sagar bajo el pseudónimo Homeshake
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Puntaje: 7/10
Cuando un músico lanza su proyecto paralelo a la banda a la que pertenece, en un principio es bastante difícil que logre algún tipo de reconocimiento sin ser “el que toca en …”. Más aún si se trata de integrar la banda de gira para un artista solista, lo cual viene al caso: Peter Sagar fue el guitarrista de Mac DeMarco desde sus comienzos (2012) hasta mediados de 2014, momento en que se desvinculó de él para dedicarse por completo a Homeshake, su proyecto en solitario, desde Montreal.
La música que invoca Homeshake es un indie pop fresco, siempre con algún tinte de R&B y toda la moda de grabar en cinta. Con arreglos que van desde el sampleo de diálogos de Dragon Ball Z hasta la creación de atmósferas muy psicodélicas, Peter demuestra gran capacidad creativa, que probablemente haya sido eclipsada por el ascenso de DeMarco en el mundo del indie.
Si bien Midnight Snack no se aleja mucho de su predecesor, In The Shower, hay varios puntos de cambio a tener en cuenta. Casi sin quererlo, el músico canadiense hizo de In The Shower un álbum anecdótico de sus años con Mac DeMarco, donde repasa la angustia y el aislamiento de estar siempre de gira. Un año después, Midnight Snack aparece como un álbum más distante de esos momentos, mucho más cálido y prolijo, que atrapa desde el principio pero que podría destacarse más.
En el sonido también se percibe un cambio algo brusco. Ya habiéndolo anticipado con el primer sencillo, “Heat”, Sagar cambia las guitarras y la batería por un sintetizador, una caja de ritmos y múltiples sampleos, a veces a modo de complemento y en varias ocasiones como sustitutos totales, lo que aporta a su música un poder aún más hipnótico y surrealista. No hay que dejarse engañar: esto no quiere decir que el álbum no esté plagado de riffs reconfortantes y contagiosos, como se puede escuchar en “I Don’t Wanna” o la canción que da nombre al disco.
Si hubiera que describir Midnight Snack en una palabra, sería “tranquilidad”, sin duda. De principio a fin, Sagar transporta a un espiral descendente donde todo ocurre en cámara lenta y cada segundo parece arreglado minuciosamente para el goce de quien escucha en una suerte de atmósfera “pub con humo y poca luz” . Sin embargo, esta calidad se va perdiendo a medida que termina el álbum. Los sintetizadores se hacen repetitivos, las estructuras de los últimos temas (quizás se salvan “Real Love” y “Midnight Snack”) se vuelven demasiado similares.
Es un disco que cumple con las expectativas, donde Sagar se aleja de las cuerdas para sumergirse en los teclados y el constante juego con el pitch y los falsetes pero no deja de regalar notables lineas de bajo y guitarra, suficiente excusa para que el mundo comience a hablar de Homeshake sin mencionar a Mac DeMarco.
Manuel Dalmas

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