El video de “Juego con fuego” es nuestro favorito del 2017: “Somos muchos más de lo que nos permitimos ser”

“Juego con fuego” de Alfonsina fue nuestro videoclip uruguayo favorito del 2017, y por eso para el Fin de Año Atrasado conversamos con ella y con su directora, Flavia Quartino

Por Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

Estaba en Brasil trabajando como continuista en su tercera película del año. Pero la charla de Flavia Quartino por Skype con MOOG -con una conexión pésima de parte de ambos- tenía otro foco. Fue la directora de nuestro videoclip nacional favorito del año: el de Alfonsina y “Juego con fuego”.

Alfonsina llegó a ella por el tan sencillo y tan memorable video que Quartino filmó para “Sí barre” de Buenos Muchachos, en el que un hombre camuflado aparece en mitad de un paisaje terroso que parece todo menos uruguayo. “Piré con ese video”, contó Alfonsina a MOOG. La califica de “poeta”: “La capacidad que tiene Flavia de ser tan alegórica en un mundo que hoy es tan literal y tan de uso, es lo que a mí me vuela la cabeza”. Y agrega que lo que ella le propuso es lo que todo su disco, Pactos, estaba necesitando: “Volver a reconocernos como símbolos y no como objetos”. 

Pero volvemos a una computadora con mala conexión.

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El video de “Juego con fuego” me hizo acordar a Persona, de Bergman.

Algo podría haber, obviamente Persona la había visto. La idea de que tuviera como una doble, medio parecida, viniera de ahí. Pero no lo pensé muy conscientemente. Viene de tantos lados…

¿Cómo es tu proceso?

Súper conceptual. Antes eso me molestaba, porque sentía que le estaba sacando vida a ideas que tienen que ser muy concretas. Son superficie, después es cine. No pueden quedarse en algo muy de concepto, explicable. Pero me di cuenta de que lo mío es pensar un concepto y de ahí ver qué puede salir hacia una imagen.

Tenía ideas muy concretas en relación con el camino hacia el otro, el otro que somos nosotros, y hacia el otro en una relación amorosa, y por eso me fui hacia un duelo. Empezó con eso. Lo sumé a las ganas que tenía Alfonsina de alguna lucha, de meter algún arma. Yo tenía una imagen que era un plano fijo y dos personas que se iban acercando, las quería atadas a una cuerda, que tiraran hacia el centro, y cuando llegaran ahí iba a ver una especie de enfrentamiento. Pero los movimientos se iban a confundir con caricias y abrazos.

¿Lo conversaron?

La idea fue evolucionando al hablar con ella. Me pareció genial a nivel estético un duelo con algo samurái, y me acordé de la chica que no es Alfonsina, que la había conocido hacía poco y se me había hecho parecida a ella. No son muy parecidas, tienen algo. No sé por qué me fui a la idea de mujeres, me pareció súper natural. Creo que Alfonsina me había planteado un hombre y una mujer. Me gustaba la idea de un encuentro con una misma. Las dificultades que ello implica, que una lucha y se resiste, y en realidad encontrarse con una es algo necesario.

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De vuelta en el apartamento de Alfonsina, ella explica lo que veía en ese doppelgänger de “Juego con fuego”:

“Hay una disociación. Son dos que son una, que son ligeramente distintas. Conviven en un mismo espacio”, dice. “Y así adentro de la cabeza. Creo que somos muchos más de lo que nos permitimos ser”.

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¿Quedaste conforme?

Me queda siempre la duda de si no quedan demasiado despegados… Si estoy realmente trabajando el género bien. Fundir la imagen con la música, tiene que haber una comunión. En el de Alfonsina, por la edición que es picada y va cayendo con el ritmo, puede que haya calzado un poco más. En el de los Buenos, me quedó mucho la duda… De hecho nunca más lo pude ver. Me genera mucha ansiedad. Es una locura, ¿de dónde salió eso? Me da miedo. Pero bueno, tuvo buena repercusión… más o menos. Alguien dijo que es espantoso [risa]. Que es una palabra que me encanta.

Depende de qué concepto tengas del videoclip como género.

Cada uno lo va a recibir de una manera. Y los fanáticos de una banda esperan algo determinado. No va a encantar a todo el mundo.

Desde afuera me resulta muy complejo lo que lográs: llegar a esas ideas, llevarlo a imágenes y que tenga coherencia temática.

Lleva tiempo. Tiene un costo mayor. Lleva a enfrentarte con ideas ya vistas. Por eso siento que quedan cosas raras que me chocan un poco. Intento no ver nada, no buscar referencias, y ver las imágenes en mi cabeza. Eso es raro, porque después explicarlo o pedirlo a un fotógrafo o ver si lo lográs, es mucho más difícil. Me genera mucho miedo. Pero me casé con esa idea, hace poco, de para proponer, intentar proponer de verdad algo nuevo. ¿Cómo llegar a eso? Pila de esfuerzo. Mucho tiempo de maduración. Ahora estoy escribiendo un guion, y por más que quiero terminar en determinada fecha, no puedo. A veces pasa un período largo hasta que volvés a leer lo que escribiste y lo seguís trabajando.

¿Tenés alguna referencia en tu trabajo?

Te voy a decir una cosa que a mí me salvó la cabeza. Yo pensaba cosas muy obvias. A un grado de infertilidad total. Y un tipo, Mariano Llinás, que es un genio y fue tutor de un curso mío, además de decirme que mi guion era una mierda y cachetearme por todos lados, me dijo el mejor consejo que me dieron. Yo estaba muy en una nube conceptual. Me dijo una boludez, que a mí me pareció la cosa más necesaria: “Mirá lo que hay adentro del cuadro”. No es tan obvio. El cine trabaja con superficie. Y a veces eso ya está contando. No hay que escribir la biografía del personaje.

Así fue que empezó el video de los Buenos Muchachos. Estaba repitiendo la frase que me dijo Mariano. Me quedé mirando el cuadro y vi que no había nada, pensé: “¿Cómo que no hay nada? Tiene que haber algo”. Había un tipo camuflado. Como no le presté atención suficiente al plano, no estaba viendo que había algo. Desde una frase conceptual llegué a una imagen.

¿Cómo fue laburar con Alfonsina?

Asustadoramente libre. Demasiado. Me dio tanta libertad que me daba miedo. En el rodaje casi ni siquiera miraba el monitor. Se colgó con el video de los Buenos y es muy abierta. Confió desde el inicio. Tuvimos un par de encuentros antes del rodaje, estaba súper alineada con lo que yo quería. Le pareció que estaba acorde a nivel estético y conceptual con el disco y con la canción. Me gusta mucho trabajar con mujeres, el medio audiovisual es uno en el que se trabaja mucho con hombres. Como continuista trabajo mucho con hombres. Los ocho directores con que trabajé son todos hombres. Y ella la tiene clara sobre lo que quiere. Fue un proceso largo, porque todo lo que es a pulmón y con bajo presupuesto es así. Ella tuvo paciencia, que yo en el medio tuve películas y tuvo que esperar.

Dato curioso: lo edité con otitis en un oído, no escuchaba, con fiebre… Fue horrible. Me lo cargué al hombro y dije “tengo que cerrar esto ya”.

 

¿Te gustaría seguir con videoclips o hacer una película como directora o guionista?

La música es lo que más me gusta. Me gusta más que el cine. Sin embargo, me gustaría hacer proyectos míos. No tener la responsabilidad de tener que hacer algo bien para otro. O de acercarme tanto al otro. Está bueno como proceso, se aprende mucho. A veces se da un encuentro lindo. A veces es necesario para llegar a ideas que de mi lado no llegaría. Pero definitivamente tengo ganas de hacer un largo mío de ficción. Es el máximo desafío. Espero que en 2018 nadie me diga para hacer un video [risas]. Siempre digo que sí y terminan odiándome por cómo demoro. Quiero dedicarme a hacer películas. O a probar. Si no anda… capaz que me tengo que dedicar a cocinar galletitas.

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