Keith Richards se saca las ganas

Luego de 23 años, Keith Richards reactiva su carrera solista con Crosseyed Heart, un álbum que rinde homenaje a sus géneros preferidos y muestra al guitarrista de los Rolling Stones en su mejor momento
Keith Richards
Puntaje: 8/10
En 2012 los Rolling Stones se presentaron en una serie de conciertos para celebrar su 50° aniversario, y debido a su éxito se embarcaron en una gira por todo el mundo que en febrero los traerá a Uruguay. A pesar de la intensa actividad con la banda, Keith Richards encontró un tiempo para sí mismo y se involucró en dos grandes proyectos: el primero es Under the Influence, un documental estrenado en Netflix donde Richards habla de los géneros que formaron su identidad musical, y el segundo es Crosseyed Heart,  un álbum que los homenajea a través de canciones.
Gracias a la mezcla de estos sonidos es que su trabajo se vuelve tan llamativo. Se puede escuchar rock en “Heartstopper”, “Trouble” y “Blues In The Morning”; blues en “Crosseyed Heart”;  reggae en “Love Overdue”; funk en “Sustancial Damage”;  tiernas baladas en “Robbed Blind” e “Illusion” (a dúo con Norah Jones); y hasta folk en el standard “Goodnight Irene”.
El álbum abre con “Crosseyed Heart”, un blues donde Keith canta acompañado de su guitarra acústica para rendirle tributo a Robert Johnson (uno de los bluseros más importantes de la historia) y a su sonido del Delta de Chicago. En esta canción, Richards muestra su talento con las seis cuerdas mientras le canta a un amor compartido (“I love my sugar, but i love my honey too (…) I’ve got a crosseyed heart”, es decir “amo mi azúcar pero amo mi miel también… tengo un corazón bizco”).  “Blues In the Morning” se puede considerar otro tributo, aunque esta vez a Chuck Berry. Aquí las frases de guitarra complementadas con el saxo del recientemente fallecido Bobby Keys remiten al rey del rock and roll, pero con un sonido más sucio (como si Berry hubiera tocado en una banda de garaje).
En este álbum también hay canciones que perfectamente pudieron haber formado parte los últimos discos de los Rolling Stones: “Heartstopper”, donde Keith muestra que aunque hayan diferencias en la pareja (“She’s a vegetarian, and me, I like my meat”, es decir “ella es vegetariana y yo, me gusta la carne”) al final del día todo queda de lado (“But when she holds me something starts anew/She forgives me and I forgive her too”, “cuando me abraza algo comienza de nuevo/Me perdona y yo la perdono también”). También está “Trouble”, que abre con un poderoso riff de guitarra para darle paso a una canción dedicada a una chica problemática que recién salió de la cárcel (“Trouble is your middle name/the trouble is that that’s your game”, “problema es tu segundo nombre/El problema es que ese es tu juego”).
Otras canciones destacadas son “Amnesia”, un rock cuya letra parece haberse inspirado en el accidente que el artista sufrió en 2006, cuando cayó de una palmera en sus vacaciones en Fiji (“Knocked on my head/everything went blank/I didn’t even know the Titanic sank”, “me pegué en la cabeza/Todo quedó en blanco/Ni siquiera sabía que el Titanic se había hundido”); “Substancial Damage” con un estilo funky en el que se destaca la guitarra, la batería y el bajo; y el reggae “Love Overdue”, que originalmente fue grabado por Gregory Isaacs pero que aquí encuentra su mejor versión gracias a los arreglos de trompetas, los coros y la tierna voz de Richards.
Puede parecer sorprendente que lo más llamativo del álbum se encuentre en las baladas donde Richards susurra al cantar, con lo que crea un sonido más íntimo, aunque es algo en lo que se ha venido especializando al menos desde el disco stone Voodoo Lounge. En “Robbed Blind”, en el que se destaca el slide guitar (inspirado en el country), el artista le dedica la letra a una mujer que trató de traicionarlo (“The heart you stole was mine/The cops, I can’t involve them/God knows what they can find”, “el corazón que te robaste era mío/Los policías, no los puedo involucrar/Solo Dios sabe lo que podrían encontrar”). “Suspicious” está dedicada al dolor que causa el final de una relación, e“Illusion”, el dúo con Norah Jones, tiene influencias del jazz y merece escuchar la conversación entre la voz masculina y femenina.
En Crosseyed Heart, Keith Richards demuestra que a pesar de sus 71 años no perdió la capacidad de sorprender y de experimentar con distintos sonidos. Inspirado en sus raíces musicales, el artista ofrece una colección de quince canciones que muestran que todavía le queda mucho para dar.
El tráiler para el documental Under The Influence:
Rodrigo Guerra (@Rodriguerra96)

One comment

  • Paty Smith  

    Muy bueeeeeeeeenaaa! Sabe cosita este rodri! bestea! el y keith.. un genio infinito !!

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