“La casa de papel” es la puta ama de las series españolas

Emitida originalmente por Atresmedia y distribuida en el planeta por Netflix, La casa de papel capturó el discurso del momento y dejó pidiendo más.

Por Josefina Brum

Basta con ojear Twitter. La casa de papel fue el fenómeno de este febrero. La serie de Atresmedia cosechó fanáticos boquiabiertos no solo en España sino en Latinoamérica. Después de todo “el mayor atraco de la historia” tiene todas las herramientas para serlo. Una historia de ocho ladrones con nombres de ciudad y el cabeza de la operación, El Profesor, que la tienen a una prendida a la pantalla.

La trama va del asalto a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de Madrid. Álvaro Morte interpreta al Profesor, un personaje que a primera vista es un tanto tímido, reservado, introvertido e incluso débil, pero con un plan perfecto y sorprendente. Fríamente calculado hasta para las situaciones menos esperadas. Cada capítulo de la serie trae giros nuevos. Va en ascenso hasta el final.

Hablando de capítulos, se generaron confusiones en cuanto al número. Netflix tomó la decisión de cortar y así “internacionalizar” los episodios originales. La razón: las series españolas tienen un largo de 70 minutos que no se ve en ningún otra industria -formato odiado por los propios españoles, pero forzado por la grilla incambiable de las poderosas cadenas de televisión-. La primera temporada emitida por Antena3 tenía nueve capítulos, estirados a trece por el gigante del streaming. La segunda, que todavía no se estrenó fuera de España, tiene otros seis; habrá que ver qué hace Netflix con ellos.

De vuelta a la serie. La casa de papel cuenta con interpretaciones un tanto cuestionables, y con otras memorables. Actores como Úrsula Corberó (Tokio), Miguel Herrán (Río), Itziar Ituño (la inspectora) y Pedro Alonso (Berlín), además del ya nombrado Álvaro Morte. Estos personajes se roban la pantalla y logran una profunda empatía que vive hasta el final. El personaje del Profesor es sumamente complejo y se lo va descubriendo a medida que avanza la trama, capa por capa, hasta el último episodio, y aún con algunas preguntas por responder. El Profesor sin dudas es más de lo que aparenta.

La interpretación de Tokio es otra a ser destacada. Un personaje con mucho trasfondo, problemática, impulsiva y violenta, pero con un costado sincero y sensible, que de la mano de Río, logran una pareja imperfectamente perfecta. Transmiten esa sensación de que deberían estar juntos en el mundo real.

Berlín es de esos villanos que se odian y aman a la vez. El segundo al mando de la operación, un poco desquiciado, siempre calo, que hace temblar de los nervios cuando aparece. Uno de los que parece tener un cambio más significativo.

La casa de papel es más que una historia de acción, romance, y locuras. Hace cuestionar qué es el bien y el mal. ¿Por qué se quiere con tantas ganas que triunfen los atracadores? ¿Por qué que triunfen los ocho “malos” y se salgan con la suya? Tomaron rehenes, hirieron policías, y están robando 2.400 millones de euros.

En la otra cara de la moneda está la inspectora Murillo, el “lado bueno” de la historia. Un personaje de astucia solo comparable con la del Profesor. Ella es quien se comunica con los “héroes” y quien intenta mediar y resolver el caso. La inspectora se encuentra en su propia encrucijada personal, que la obliga a enfrentar la situación a su propio modo.

El galardón principal de esta serie sin embargo, es compartido por otros dos aspectos: el vestuario y la música. El mono rojo y la careta de Dalí se convirtieron en icónicos rápidamente. El look ya se está utilizando hasta de disfraz de despedida de soltero. Por otra parte, “Ciao Bella Ciao” ha quedado grabada en nuestra retina como una de las canciones icónicas del año que no podemos dejar de cantar. Y a pesar de que “Bella Ciao” es la canción estrella de La casa de papel, a la que hasta la hinchada de Peñarol dedicó una versión, hay otras muchas para renovar la playlist de Spotify. Además, la fotografía es armoniosa y a tono con lo que intenta hacer sentir a lo largo de la historia.

Unos planos simétricos y calculados, al igual que un plan maestro, personajes que una se lleva consigo y música para recordar. Una serie de la que se seguirá hablando por muchos meses más que febrero.

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