La Tierra Tiembla: “Lo interesante de los discos es cerrar etapas”

El proyecto de Diego Criado prepara un primer disco de material de estudio y es parte de Radio Clash, nuestro espacio de artistas emergentes


Foto de Natalia Rovira

Por Pilar Roca

El proyecto solista de Diego Criado nació a fines de 2015 cuando el cantautor, acostumbrado a componer para bandas, necesitó un espacio propio para sacar a la luz canciones que no cuadraban con ninguno de esos proyectos. Así se quitó las ganas de mostrar su trabajo, primero a guitarra y voz y luego con diferentes amigos. Creó un proyecto versátil, de influencias varias y formato mutante.

En 2017 presentó su disco Ser yo mismo pero no solitario, grabado en vivo en la sala del Centro Cultural Goes, y ahora prepara su primer material de estudio, Un nido. Mientras tanto, lanzó el mes pasado el videoclip de “Más amor” y alterna con Humo, banda de rock and roll con la que también planea lanzar un disco este año.

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La Tierra Tiembla es un nombre muy fuerte.

Sí. En una primera instancia, iba a ser La Terra Trema, en italiano, no en base a la película [Luchino Visconti, 1948] sino a cómo sonaba. Me gustaba que todo sonaba a trra trra. Después dije “no, capaz que en español mejor”. Va de la mano con lo que siento al tocar.

Yo siento cosas cuando toco, sin dudas amo la música y es de los lugares en los que me siento mejor y más vivo. Aunque también se sufre. Es la vida. No existe vivir sin cosas buenas y cosas malas, es un combo. Tocar es eso, es una mezcla de ambos mundos: pasás bárbaro y también te ponés nervioso y querés que todo salga bien, y podés pasar vergüenza. Más cuando tocás solo, te sentís sumamente vulnerable porque mirás para los costados y no hay nadie. Estás sumamente expuesto. El formato guitarra y voz es algo que no podés meter en cualquier lado, porque si la gente no está con ganas de escuchar eso, se pierde. No es lindo para vos como músico ni para la gente, porque no está entendiendo lo que está pasando, porque hay ruido, quilombo. Tampoco es un centro de meditación, pero sí tiene que haber una predisposición de la gente a escuchar eso.

¿Se toma mucho al formato guitarra y voz como música ambiente, y no como el trabajo de un artista?

Hay encuentros de cantautores donde ya sabés que si vas a ver un cantautor, no te va a poner electrónica, entonces tenés que ir medio con esa predisposición. Lo que pasa es que no vivís solo de los encuentro de cantautores, porque se te abren dos puertitas y nada más. Y vos tenés que salir y difundir, que es una de las cosas más difíciles que yo enfrento y enfrenta cualquier músico independiente. El tema de cómo difundís lo que hacés, por más que tengas un montón de herramientas hoy por hoy: redes sociales, Instagram o lo que sea. No te da, porque esas herramientas están hechas para que una empresa pueda ponerle guita y laburar. Y un músico independiente no tiene a veces esa plata como para invertir en el proyecto. Es jodido.

¿Qué tan autogestionado es el proyecto?

Súper mega autogestionado. Lo trabajo yo con Lucía Rosmarino, que es una persona que está conmigo desde que arrancó y me ayuda en la gestión, pero no es una persona que tenga dos millones de contactos, y yo tampoco. Sí conozco gente, pero no me gusta entrar en esa de estar pidiendo favores. Y, en contraposición a eso, creo que la música está re buena y el proyecto está bueno, pero tenés que hacer que la gente lo vea. Es difícil.

¿El público uruguayo es poco receptivo a la música nueva?

Creo que tiene un rol importantísimo la difusión, cómo presentes lo que hacés. Yo estoy seguro de que si mañana tengo guita y me armo una banda, en vez de con cinco amigos desconocidos, con los Ibarburu y Fattoruso, la gente me va a mirar desde otro lugar, pero la música es la misma. No importa quien la toque, sin desmerecer la interpretación de cualquier músico, que estarán re salados tocando, pero acá hay pila de músicos que están haciendo cosas que están buenísimas y a veces se juzga un poco que no tener reconocimiento es que tu obra no está tan buena. Eso es un error, y un error tremendo, porque desmotivás al músico, porque justamente precisás que el mercado se abra.

Más allá de eso, estás haciendo tu primer disco. Hay algo que te motiva.

Lo que me motiva a hacer un disco es lo mismo que me motiva a levantarme, tocar la guitarra y componer una canción…

Pero el disco tiene un gasto económico y energético atrás.

Todo ese gasto, estoy dispuesto a afrontarlo porque tengo mucho amor por eso. Realmente es así, no hay otra explicación. Es como una pareja, que pasás malos momentos, no es todo color de rosa. Y este es uno de los malos momentos: el tener que afrontar algo que te cuesta pila, que a veces decís de dónde saco un mango para hacer las cosas de la mejor manera posible. Yo tengo un problema, que es que soy perfeccionista con ciertas cosas, y eso me impide hacerlas. Si no las puedo hacer bien, no las hago. Estoy tratando de cortar con eso.

Así es como me puedo jugar a hacer un videoclip con cero mango, como el que hice. No puse un peso. Fue buena voluntad de parte de Germán [Sandín] y Camila [Sosa], una amiga que estudia teatro que se ofreció a hacer un papel, pero sin una productora por detrás, sin mega cámaras, con cosas que un estudiante de cine se puede comprar. Para no quedarte en la nada, porque si no te quedás en un vacío de querer hacer, por querer que todo sea perfecto. Lo interesante de los discos también es cerrar etapas, es lo que intento hacer.

Yo tengo una opinión fuerte con el mercado uruguayo y con los músicos. ¿Qué bandas grandes apadrinan bandas del under? Eso no existe acá. Eso es un problema: una banda tendría que llegar a un nivel de popularidad grande, no olvidarse de lo que le costó, y en vez de decir “a mí me costó tanto, que le cueste a los demás”, decir “ahora doy una mano”. También terminan armándose nichos y ahí es donde está el problema.

Hace poco lanzaron el video de “Más amor”, que es bastante particular por mostrar imágenes de pobreza.

Es un tema que grabé hace dos años, más o menos, para presentarlo en los Premios Nacionales de Música. La letra habla en forma metafórica sobre el amor. A mí me gusta mucho escribir con metáforas, que cada uno le encuentre un sentido. Para no caer en lo clásico de retratar lo que dice la letra en específico, y mostrar escenas más bien de amor, quise mostrar la contraposición. Tampoco es una innovación lo que estoy haciendo, pero me pareció mejor entrar por ese lado de mostrar la contracara. Salí con Germán, que es la persona que lo dirigió y lo filmó conmigo, a buscar gente en situación de calle y preguntarles si querían participar en el video, explicándoles la idea. No son actores, son personas reales, y creo que eso se nota y está re interesante.

La idea del video era simplemente que nos dejen filmarlos en ese contexto, para mostrar eso. Estuvo buenísima la experiencia, porque no sabés con qué te vas a topar. En un principio fue simplemente pedirles si nos dejaban filmarlos, y después ya fue quedarnos un rato a hablar y charlar sobre cuál era su situación, qué era lo que estaban haciendo. A mí fue una experiencia que me movió bastante, me sensibilizó pila. Y eso no significa que haya cambiado mi forma de actuar frente a determinadas situaciones, pero sí en específico en esas charlas era muy difícil que no te mueva algo. Quizás fue un poco jugado, sé que podría haber optado por una idea un poco más estéticamente linda. Capaz que si hubiese puesto a dos chicas besándose en escenas blanco y negro y algo sensual, seductor, tenía diez mil reproducciones a esta altura. Pero quise optar por algo más artístico.

¿En qué etapa estás del próximo disco?

En realidad yo empecé a grabar un disco solo, iba a hacer un EP, iban a ser cinco temas. En un momento que no tuve tiempo de avanzar, lo dejé en stand by. En todo ese ínterin salió el toque del Goes y grabé ese disco en vivo, entonces proyecté como primer disco ese. No lo saqué en formato físico, solo lo puse en internet. Hice cinco copias y las regalé ahí nomás, en la cortita. Para este año quería retomar ese proyecto del disco y tengo esos cinco temas y tengo que seleccionar cinco más de los que tengo, no es que tengo que componerlos. Ya tengo más o menos pensado cómo lo quiero encarar, tengo el título del disco. Estoy en ese proceso, sería el maquetado.

¿Lo vas a grabar con banda?

En primera instancia lo voy a grabar con un amigo, y capaz que invitamos a alguien, pero la idea es intentar encargarnos nosotros del disco. Se llama Felipe Ortiz y es una persona que toca conmigo casi que desde el comienzo. Él toca varios instrumentos y yo me revuelvo también.

El disco en vivo es bastante rockero, pero “Más amor” es más tranquilo, más Spinetta. ¿El disco va por alguna de esas líneas?

Va a tocar ambas cosas. Tiene algunas canciones un poco más polenteadas, que no llegan a ser rock pero que pegan medio en el palo, y tiene otras más spinettosas, por así decirlo. De hecho me encanta Spinetta y cada vez me estoy sumergiendo más en la obra del loco, me parece un terrible referente.

¿Es tu referente máximo?

Hoy por hoy, sí. No tengo ídolos y no soy fanático de nada; lo que más me interesa de Spinetta es que siempre que me gusta un artista intento investigarlo, escuchar alguna que otra nota, y nunca me defrauda. Cada vez que escucho una nota y lo escucho hablar, lo subo dos escalones más. Eso es interesantísimo: está bueno, como artista, no hacerse el pelotudo ante las cosas.

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