Lo clásico, lo nuevo y lo marketinero

Lego copó la pantalla grande con una película que le cuesta arrancar, pero que termina dando cátedra de cómo transformar lo común en raro
Lego
Puntaje: 8
En cierto sentido es una vieja fantasía hecha realidad; un encuentro entre pasado y presente. La gran aventura Lego logra darle vida, con lo bueno de estos tiempos, a lo mejor de ayer –aunque de hoy también, claro. Una estética llamativa, fiel a los orígenes, y una historia típica de heroísmo y salvación tratada de forma especial,y compuesta, valga la redundancia, de Lego, Lego y más Lego.
Llevar estos personajes y escenarios a la pantalla grande es otro importante paso de adaptación, actualidad y rejuvenecimiento. Y está bien logrado sobre todo porque, dentro de un escenario totalmente caracterizado por una atmósfera futurista, la esencia del juego aun se sigue manteniendo: los movimientos casi robóticos, la precariedad, lo elemental, incluso todos los diferentes paisajes.
El filme dirigido por Phil Lord y Chris Miller tiene como protagonista a Emmet, al inicio un personaje de lo más normal, que vive y actúa según una guía de comportamiento, pero que termina transformándose proféticamente en “El Elegido” para salvar a un mundo acorralado por un arma de destrucción masiva a base de pegamento. Emmet está acompañado de Lucy, también llamada SuperCool, y un viejo sabio de nombre Vitruvius; juntos emprenden un viaje heroico, cambiando de escenarios y sumando nuevos camaradas, con el fin de detener al malvado villano de la ciudad Lego que mientras tanto inmoviliza a todos con la monstruosa máquina dotada de brazos de acero. Más allá de todo eso, el inicio de la película se hace un poco cuesta arriba. Con un primer cuarto de hora no muy claro, con un pequeño flashback a partir del minuto cero, y con chistes que no son del todo efectivos. Probablemente de forma intencional, el puntapié está lejos de parecerse a los primeros minutos de las clásicas películas animadas infantiles.
Desde el punto de vista cronológico, principalmente los extremos tienen momentos bastante complejos. O maduros, si se quiere. Y quizá ahí la lógica de lo mencionado en el primer párrafo y el porqué de la importante captación de público adulto que ha tenido hasta el momento La gran aventura Lego. Ese repecho culmina con la aparición de otros personajes con caras súper conocidas: entre ellos Batman, Superman y La mujer maravilla. Y si bien, es cierto, acompañan nada más en algún momento a Emmet, la trama comienza a rendir mucho más con ellos en escena.
Desde un plano general, no hay duda de que se trata de una entretenida aventura con complicaciones y persecuciones constantes. Sin embargo, perfectamente se puedan trazar un par de cortes y distinguir momentos más rendidores que otros, o bien partes con más contenido y partes más despreocupadas. A fin de cuentas, sobre la historia y la estética, incluso sobre la vuelta de tuerca interesante que ocurre en el tramo final, en La gran aventura Lego triunfa el riesgo. Una fuerte convicción a la hora modificar muchos de los códigos que utilizan las películas animadas más clásicas. De innovación, de sortear con precisión algún que otro lugar común, y por si fuera poco, también, de agregar a una pieza fílmica una gran dosis de marketing puro y duro.
Franco Serra (@francoaserra)

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