Luciano Supervielle: “Jugar con tus limitaciones genera nuevas ideas”

Con el objetivo de  fusionar elementos diversos de la música clásica, la electrónica y la tradición sudamericana, el pianista uruguayo Luciano Supervielle y el violonchelista brasilero Jaques Morelenbaum se unieron para crear el espectáculo Classica Nova. Antes de las tres funciones en la sala Hugo Balzo, que comienzan hoy y van hasta el sábado, MOOG charló con Supervielle sobre el origen del proyecto


Foto: Luciano Supervielle. Difusión

Por Rodrigo Guerra

Tu primera colaboración con Jaques Morelenbaum fue en “Cama”, de Marisa Monte, donde participás junto avarios miembros de Bajofondo. ¿Cómo lo conociste?

Hace diez años cuando fuimos a tocar con Bajofondo a Río. Él no pudo ir al show porque tocaba esa noche pero después hizo una fiesta en su casa y nos fuimos todos para ahí. El loco era muy fanático de la cultura rioplatense y del tango, y le gustaba mucho Bajofondo. Además conocía muy bien a Gustavo [Santaolalla] y también escuchó mis discos. Quedó muy buena onda y más adelante hicimos alguna cosa con su mujer, Paula Morelenbaum.Varios años después tuve la idea de hacer una pieza sinfónica y su nombre fue el primero que surgió para hacer la orquestación porque, si bien es un referente en la música brasilera, también tiene una gran conexión con la música clásica. Así que lo contacté y quedó copado.

Leí que la pieza sinfónica va a ser una adaptación de un poema de Jules Supervielle, tu tío bisabuelo.

Exacto. Ese proyecto lo íbamos a hacer con la orquesta del Sodre este año, pero al final no pudimos por distintas razones, entonces lo vamos a hacer en 2019 con más tiempo. Es una pieza mía basada en un poema de Jules [“La Sphère”] y después va a haber una pieza de Jaques. Es como llevar el laburo que hice en mi último disco, Suite para piano y pulso velado, con los elementos sutilmente sugeridos de la música electrónica llevados al mundo orquestal.

Desde que saqué el disco he tocado mucho en este plan medio clásico y medio electrónico, y poco a poco me he ido metiendo en un circuito europeo de un montón de músicos que tienen un interés por esa unión. En Europa también estuve tocando con varias orquestas, trasladando varios temas de Suite para piano y pulso velado orquestados para esos ensambles. Basado en esa experiencia estoy construyendo este nuevo proyecto.

¿Qué otros artistas se dedican en la actualidad a mezclar música clásica con música electrónica?

Hay muchos. En Europa toqué en varios festivales donde conocí a gente como Chilly Gonzales, Franceso Tristano, el dúo Grand Brothers, Nils FrahmÓlafur Arnalds, y Poppy Ackroyd. Estuve en un festival llamado Classical Beat, donde una orquesta juvenil de personas que pertenecían al mundo de conservatorio hacían música electrónica; hay una nueva corriente en la que yo caí sin querer. Mi intención con Jaques es seguir con esa corriente pero con un lado más sudamericano, de ahí el título del concierto, Classica Nova. Hacemos un guiño a la bossa-nova,pero también a la nueva clásica y tratamos de utilizar elementos que vengan de la música popular.

Además de su formación en música clásica, Morelenbaum es uno de los referentes en la inclusión del violonchelo en la bossa-nova y en el samba, dos de los ritmos más populares de Brasil…

Claro, por eso creí desde el principio que era ideal para este proyecto: maneja muy bien los dos mundos. Este encuentro no deja de tener un cierto componente de experimentación y estamos en el plan de mezclar música clásica con música popular. La idea es tratar de encontrar un lenguaje contemporáneo sudamericano y por eso en Classica Nova vamos a tocar algunos temas míos, algunos de él y además canciones [populares] de otros artistas.

El otro día estuve escuchando el disco Casa, que Jaques y Paula Morelenbaum grabaron junto con el pianista japonés Ryuichi Sakamoto. En agosto participaste en el programa El programador invitado, de Radio Babel, y allí pasaste música de Sakamoto. ¿Qué importancia le das a su obra?

Sakamoto es uno de mis músicos contemporáneos favoritos. Él es un total precursor en la mezcla entre música clásica y música electrónica. Desde hace varios años tiene un proyecto con Alva Noto, que es un mojón dentro de la unión de estos dos mundos. A lo largo de la historia ha habido muchísimos experimentos de tratar de cruzar música clásica con música popular, pero siempre vienen de tipos que pertenecen a un mundo y que sólo se asoman al otro; nunca pertenecen realmente a lo que están visitando. Creo que Sakamoto y Noto son dos precursores enla búsqueda de un nuevo estilo que realmente pueda hacer un cruce de dos mundos.

¿Quiénes considerás que hansido los referentes en Uruguay en el cruce entre música popular y música clásica?

Hubo varios, pero uno de los más importantes es Jaurés Lamarque Pons, que tiene unas piezas divinas para piano. Lo que el tipo hacía era muy similar a lo que hacía Béla Bártok, que se inspiraba en cosas folclóricas dentro de un lenguaje de música clásica, o como [Heitor] Villa-Lobos en Brasil. Ese un recurso artístico con el que me identifico mucho y con el que también nos identificamos desde años con Bajofondo: utilizar nuestros lenguajes musicales y tratar de aprovechar el bagaje cultural que tenemos por el hecho de haber crecido en esta zona del mundo; dentro de esas influencias están el tango, el candombe y la música clásica. El fin de esto es hacer una música nueva que haga referencia a esas influencias pero tratando de resignificarlas para darles un sentido más personal.

Ese recurso fue utilizado por Felisberto Hernández, que era pianista y escritor, y tiene candombes. Hay compositores como [Eduardo] Fabini y [Héctor] Tosar, que eran muy conscientes del lugar donde vivían. Yo trato de ser muy cuidadoso con el concepto del nacionalismo musical porque la identidad musical es una cosa dinámica. Cuando empezamos con Bajofondo hace quince años, nuestro sonido era novedoso pero hoy en día ya forma parte de la identidad musical porquela identidad se está construyendo todo el tiempo y se conforma por muchos elementos, entre ellos del lugar donde uno vive. Ademáshay cosas que vienen de afuera y que uno va resignificando en cuestión de su sensibilidad personal.

La mezcla de géneros es algo que venís manejando desde el hip-hop de Plátano Macho.

Sin duda. Yo creo que Plátano Macho pertenece a una primera generación del hip-hop en Latinoamérica que todavía estaba muy agarrada de sus influencias. Hoy en día existe una tradición de hip-hop latinoamericano con una literatura más extensa. Hay un hip-hop uruguayo y una cierta evolución que genera una tradición que antes nosotros no teníamos. Eso no significa que lo que hacíamos con Plátano Macho era mejor o peor, simplemente estábamos dando unos primeros pasos para tratar de encontrar una identidad musical. Viéndolo en retrospectiva, lo que hago hoy en día tiene una fuerte conexión con esa época.

¿Cómo analizás tu evolución musical desde ese momento?

Yo me conecto con esa época en muchos aspectos, porque todavía hay elementos del hip-hop en mi música y ha sido una línea que siempre estuvo presente en mi vida artística. Plátano Macho estuvo en una época en la que yo estaba estudiando música clásica, cosa que dejé de hacer durante años, pero ahora me estoy volviendo a conectar con esa época de mi vida en la que me dedicaba todos los días a estudiar y a leer música para piano para estar más entrenado.

¿Qué elementos sentís que te aporta la música clásica?

Obviamente creo que todas las herramientas que uno puede ir adquiriendo cuando empieza son una limitación; tenés que apropiarte de eso y olvidarte de la técnica en algún punto para hacer la tuya. Es común que cuando uno empieza a tocar el piano esté muy restringido por sus limitaciones técnicas, pero hay que llegar al punto en que tus limitaciones pasen a ser tus atributos. Yo juego mucho con eso de las limitaciones: no soy un concertista de piano y nunca pretendí serlo; para mí la música clásica siempre fue una manera de ver cómo poder adquirir elementos para aplicar a mi música, que es una cosa abstracta. No es ni música clásica ni hip-hop, sino que es una mezcla de muchas cosas. Yo no soy un experto en nada, pero lo más interesante que tengo es la mezcla de muchos elementos diversos.

¿Qué importancia le das a la improvisación?

No me considero un experto en la improvisación pero creo que en mi modo de concebir la música es esencial. Es un motor y un lugar donde se generan muchas ideas, por eso en mi proceso creativo siempre está muy presente. Aunque en vivo me muevo con cosas más pautadas, siempre hay un porcentaje que está librado a la improvisación, porque ahí es donde aparecen nuevas ideas. Me gusta mucho jugar con la música, equivocarme y darle lugar al error. No hay que tenerle miedo al error. Jugar con tus limitaciones genera nuevas ideas.

Volviendo al recital con Morelenbaum, ¿tenés pensado grabar un disco basado en el espectáculo?

Vamos a grabar y a filmar los conciertos en la sala Hugo Balzo pero no con idea de editarlos. La idea es poder generar un disco después con todo este proyecto que estamos arrancando. Queremos que sea un trabajo de búsqueda y de experimentación. Seguramente vayamos a grabar el proyecto del año que viene con la orquesta; este es un puntapié inicial para comenzar a desarrollar un concepto musical para luego llevarlo de gira por Argentina y Brasil.

¿Qué riquezas encontrás al momento de tocar a dúo con un violochelista?

Es divino, es un instrumento que me encanta. He escrito bastante para cuarteto de cuerdas y el chelo es el instrumento que más me gusta. Ese tipo de frecuencias medio graves, medio agudas, me genera una sensibilidad personal muy grande. Jaques es un virtuoso, es un tipo con un gusto musical exquisito y para mí es todo un desafío confrontarme a un tipo que tiene una gran trayectoria musical. Es un concierto muy difícil, me estoy extralimitando en muchos aspectos y voy a hacer cosas que nunca hice en vivo. Eso me obliga a autoexigirme mucho pero es un desafío re lindo.

¿Qué esperás de la serie de recitales en la sala Hugo Balzo?

Siento que va a ser como elpuntapié de un concepto musical que queremos desarrollar con Morelenbaum, que es un músico excepcional y es una pieza muy fundamental de la historia de la música popular brasilera. Soy muy idealista en el sentido de pensar que puede ser algo trascendente, aunque después es muy difícil entender realmente cuáles de las experimentaciones que hacés son las que realmente van a trascender en el tiempo. A veces uno se sorprende de estar tocando música que compuso hace muchos años y que cuando las compuso nunca pensó que te iban a acompañar durante tanto tiempo. Como todo trabajo de experimentación de esto se trata: probar cosas para ver qué es lo que funciona.

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