Maestra y alumna, amigas y cantautoras: Carmen Pi y Ximena Bedó

Conversamos con Carmen Pi y Ximena Bedó antes de su show de este viernes en la Sala Zitarrosa
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Como parte del ciclo EllaZ de la Sala Zitarrosa, enmarcado en el Mes de la Mujer, Carmen Pi y Ximena Bedó se presentarán este viernes con dos shows por separado, si bien cada una tendrá una participación en el de la otra; un combo que lleva el título de “Yo te conozco de antes”. Ambas recibieron a MOOG en el apartamento de Bedó para hablar del recital, aunque la charla rápidamente se volvió mucho más dispersa, divagante y variada, desde lo que significa la actual generación de cantautoras mujeres que Ximena integra y Carmen vio crecer hasta los procesos de composición y creatividad.
Sucede que Carmen fue maestra de Ximena cuando era una niña, directora del coro del colegio al que ella iba. Luego seleccionó un coro juvenil nuevo en paralelo al que Ximena se sumó, y desde entonces fueron coincidiendo en otros proyectos y lugares, mientras Ximena crecía y las dos forjaban una amistad más allá de la relación entre maestra y alumna. De ahí que cada tanto la charla se alejara mucho de la pregunta original y cobrara un cariz mucho más natural.
¿Después de haber sido su maestra, cómo la ves ahora a ella, Carmen?
C: Para mí es muy lindo. Me da como un orgullo… Un poco de atrevida, pero me siento parte, porque la vi crecer. Recuerdo su cara de niña, el pelo que tenía. Siempre fue chispeante, siempre fue creativa, alegre. Son cualidades que sigue teniendo y las sigue desarrollando. Siempre tuvo un poco de esa locura muy linda que ella tiene. Es muy luminosa. Tengo ese recuerdo y la fui siguiendo.
X: Son momentos un poco desconectados pero que hacen un paralelismo entre dos vidas. Porque somos de generaciones distintas, pero no tanto. Lo suficientemente distanciadas como para que ella me haya dado clase cuando yo era nena, pero no lo suficientemente cerca como para tener muchas cosas en común al día de hoy en nuestras vidas.
C: Cuando ella me contaba cómo le iba en la Escuela Universitaria de Música, yo que estuve muchos años ahí, ¡me parecía insólito que le pasaban las mismas cosas!
X: Tuvimos profesores en común.
C: Conversábamos muchas cosas sobre la realidad, sobre la música… La vi crecer y la sigo viendo crecer. Algunos crecemos para el costado… [risas]
X: Yo también te vi crecer.
C: No digas que me puse vieja, decí que me puse más experiente.
X: Es que te pusiste más experiente. Ahora es madre. Yo cuando la conocí era una chiquilina que arrancaba a trabajar. Que tenía su mundo de miles de lenguajes musicales y nos tiraba con todo su mundo interior, y estaba buenísimo, nosotros lo recontra absorbíamos.
C: Ximena es parte también parte de una generación de chiquilines a los cuales yo vi crecer y veo que muchos en ese coro que hicimos aledaño al coro de la escuela la mayoría se dedican a la música: uno fue el director del coro de los Rolling, otra es directora de coro, otra es cantante lírica, otra es cantante pop. Entonces una dice: tan mal no estuvimos. Sembramos la pasión por la música y ellos la tomaron, se embanderaron y siguieron cada uno con su camino. Siento el orgullo que puede tener una madre con un hijo. Con Ximena tengo, como con muchas de las Coralinas, una cosa muy fraternal, muy de familia. Es muy lindo poder congeniar como colegas con ese conocimiento previo. Por eso el título de “Yo te conozco de antes”.
Las voces de ustedes suenan muy bien juntas, se nota en el disco de Ximena [en que Carmen estuvo invitada].
C: Sin duda. Tenemos algo en común. También yo me mimetizo mucho con el artista que me llama para cantar. Ximena tenía muy claro lo que quería y yo le hago caso a lo que me estaba pidiendo.
X: Además eso de la similitud de las voces es que yo hay muchas músicas que antes de conocerlas por el autor las conocí a través de ella. Conocía las versiones que me enseñaba ella. Y eso te va forjando en la forma de cantar. Un lenguaje a través de una persona que te lo está enseñando de una manera determinada. Puede tener que ver en la similitud a la hora de decir una frase, de decir una letra. También tenemos un registro parecido.
Ximena, vos sos hermana del tecladista Andrés Bedó, que supo colaborar con la primera etapa de El Cuarteto de Nos…
X: Sí, tenemos una diferencia de edad importante porque somos medios hermanos. Estuvo metido en la cocina del disco, incluso fue la persona que me incentivó a grabarlo. Yo no tenía ese proyecto. Tenía mis canciones y las estaba tocando a trío o las iba cambiando de instrumentación pero para placer mío. Él me dijo: “¿Por qué no grabás un disco? Presentante al Fonam”. Como me lo dijo él, lo hice.
C: Yo también tuve un gurú que me impulsó, el Dany López. Me impulsó a componer. “Está divino todo lo que estás haciendo, está divino el jazz, las versiones, pero ponete a componer”. A veces lo necesitás.
X: Que venga alguien de afuera. Porque decís: “Capaz que esto es un delirio mío, hasta dónde es real”.
C: Todos necesitamos esa palabra del otro, que venga y te diga “dale”.
Grabaste alguna canción de Dany López, vos Carmen.
C: Sí, él produjo mi segundo disco y grabé una que me encanta. Grabaría todas las canciones de Daniel López, son tremendas.
X: A mí el que me gusta mucho es Canciones cruzadas. Me encanta. Siempre que lo escucho lo pongo dos veces.
C: Gran músico, gran persona.
Volviendo a la pregunta para Ximena, quería preguntarte cómo te influyó tener a Andrés de hermano.
X: En un montón de cosas. No tanto como se podría pensar porque vivió en España mientras yo crecía. Cuando vuelve resulta que tenemos muchas cosas en común, pero no por haber compartido rutina, ni casa, ni nada. Se ve que es genético. Hablamos un idioma bastante parecido; no sé si en la forma de componer, ni a palos, pero en la conexión emotiva con la música sí.
C: Él produjo tu disco un poco, ¿no?
X: Era el supuesto productor. “Demás”, pensé yo. Y no fue así al final porque no había lugar para un productor, lamentablemente yo no dejaba lugar. Él me decía: “¿Y si hacemos esto así?”. Yo escuchaba la idea, me parecía que estaba buenísima, pero yo ya tenía una idea reservada para eso. Empezó a pasar sistemáticamente, y pasó a ser un colaborador, con unos arreglos que te das cuenta de que es él. Y un gurú también, porque yo cada tres veces por semana entraba en crisis, y lo llamaba a él.
C: De repente te fuiste descubriendo que podías hacerlo sola, que tenías las ideas concebidas. Que a veces nos pasa también, en el campo musical tan masculino, que uno a veces también desconfía. En el caso de Ximena y el mío, que tenemos formación y estamos en contacto con el hacer de la composición, desde la letra y desde el instrumento, uno ya tiene concebido lo que quiere más o menos.
X: Fue el proceder para grabar la maqueta, el contar los compases, esas cosas básicas de producción que ni perra idea tenía yo. Con eso no podés. En el estudio aprendés un montón.
Me quedé con algo que dijiste, Carmen: que el campo musical es muy masculino.
C: Estamos en un ambiente mayoritariamente masculino, el ambiente musical popular. Hay cada vez más mujeres cantantes o compositoras, pero instrumentistas son más varones. Como Ximena yo me siento muy cómoda porque crecí así, es habitual. Pero también reconozco que a veces tenemos sensibilidades diferentes, por una cuestión de género a veces. Sin darnos cuenta, como que ellos son los que saben, porque tienen un nivel altísimo acá en Uruguay, y una como que se entrega a eso naturalmente. Pero después te empezás a dar cuenta de que vos también.
X: Cada uno tiene su rol. Si querés cumplir todos los roles terminás meando afuera del tarro; disculpá la expresión.
C: Igual está bueno saber que cuando concebís la canción también concebís todo. Cuando tengo una idea, me junto con los músicos -que son tremendos, los adoro y confío en ellos desde hace años, y a los que admiro-, ellos se ponen a tocar, proponen algo y yo digo: “Wow, sí. ¡Hacelo, por favor!”. O de repente me doy cuenta de que mi idea no, pero la de ellos está buenísima. Eso también está bárbaro. Por suerte cada vez hay cada vez más instrumentistas mujeres.
X: Lo mejor que te puede pasar con un instrumentista es que él haga algo nuevo con la canción. Si no es al santo botón. Ponés más manos a tocar.
C: Yo propongo y tiro como la idea central. Evidentemente uno está mostrando eso porque sabés lo que van a aportar. Muchas veces ya te imaginás lo que van a hacer.
X: Uno tiene que operar, defender su autoridad, porque vos conocés la canción y lo que querés que sea, y ellos no necesariamente. Entonces a veces el arreglo empieza a mutar para un lado y vos tenés que ser lo suficientemente terca como para decir que no.
C: A eso voy. Capaz que lo puse en términos de género y no lo es. Me retracto. Capaz que simplemente son los roles.
X: Nosotras somos líderes en nuestros proyectos. ¿No te encantaría ir a recibir órdenes a algún lado?
C: Es que estuve 18 años y me hizo bárbaro. En el coro De Profundis crecí con directora. Sé cómo es estar de los dos lados y me encanta. Estuve años como pianista o corista de la banda de “Pinocho” Routin. Me hace bien, desaparezco del mapa.
X: Es una gran pianista acompañante. Como es cantante, acompaña bien. Entiende por dónde va.
C: Me gusta mucho y creo que es algo que hago bien.
X: Estamos divagando un poco.
C: A mí me gusta con Ximena esto mismo: tenemos un enrosque musical que podemos estar conversando de cosas súper nutritivas que están buenísimas, y que de repente no lo hago con todo el mundo. Con los instrumentistas tengo un cuelgue musical muy grande, y tengo muchas colegas cantantes, con las que el lenguaje es otro. Con Ximena puedo compartir las dos cosas.
X: Nos juntamos a ensayar y por lo general la charla se come el ensayo. Cosas muy importantes. Tenemos muchas cosas en común.
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Ustedes son parte, más que nada Ximena, de una generación de cantautoras mujeres.
C: No había tantas cuando yo empecé. Crecí en una generación en la que los ídolos eran varones, y yo me reflejaba en ellos. Desde los de afuera -Sting, U2, los Redondos- a los de acá, como los Buitres. Eran varones, y Laura Canoura y Mariana Ingold. Ellas abrieron camino. Estela Magnone también. Después Samantha Navarro vino cuando yo era adolescente más grande, e igual eran pocas y era muy trabajoso. A mí nunca se me ocurrió: yo de joven amaba la música, pero no me sentía cantante. Me parecía que me quedaba grande. Como me pasó también cuando me decían “vos componés”. Para mí componer, componía Bach, Stravinsky.
X: Claro, yo hago canciones. Yo realmente creo que no es lo mismo porque no es la misma dinámica. La de compositor es bastante más compleja. Son un montón de elementos. El compositor de canciones es mucho más intuitivo que un compositor.
C: Y sin embargo hay compositores intuitivos que te detonan la cabeza.
X: No por eso es menos valedero. Pero es distinto. Yo estuve en la cátedra de Composición de la Escuela Universitaria de Música. Y no soy compositora.
C: Las dos tuvimos esa formación…
X: Fuimos unas freaks ahí adentro, unas aliens que teníamos que salir cuanto antes.
C: Cuando aparece el peso de la institución y empezás a ver todo eso, te sentís una pulga.
X: “Soy una tonta”. Yo estaba buscando un estribillo pegadizo, y mirá con lo que me estaba saliendo esta gente. Composiciones preexistentes, cosas que… Igual después te sirven.
C: Sí, y te ponen una autoexigencia innecesaria. Yo hice varias carreras paralelas. Dirección coral, Dirección de orquesta, Canto, y en uno de los exámenes canté once obras de distintas épocas, y me dijeron: “Cantás bárbaro, pero sabemos que también cantás música popular. Y te bajamos la nota”.
X: ¿En serio? ¡Me estás jodiendo! Menos mal que no me metí en esa cátedra.
C: Son profesoras que aprecio muchísimo y de las cuales aprendí un montón… Sé cómo era la escuela, era así. Pretendían determinada cosa. En composición a vos te pasó.
X: Sí, aunque nadie me dijo jamás que no tenía que hacer música popular.
C: A mí tampoco. Fue como: “Sabemos que cantás eso y queremos que te dediques de lleno a esto”.
X: Yo misma me sentí sapo de otro pozo. Nadie me lo hizo sentir. Su forma de ser como catedráticos, aunque son todos muy amables. O casi todos [risas].
C: Hay cosas que no podría hacer si no tuviera esa preparación. Cuando me fui dando cuenta de que quería cantar, una de las cosas que quería era saber, necesitaba poder comunicarme con los músicos. Quería estar formada. Estuve en bandas de covers porque me quería foguear, tirarme al ruedo y enfrentarme al público. Iba a las jams de jazz. Sentía que tenía que nutrirme de todo eso y aprender de los músicos.
X: Se nota, ella tiene un montón de colores distintos, que son de diferentes palos. Eso lo hace tan dúctil. Yo estoy en ese plan ahora, pasa que me cuesta salir de mi casa [se ríe]. Me cuesta llegar a la jam. También te medís. Si no te quedás con la duda. La otra vez fui y no había micro, y aproveché para cantar con volumen. Además tuve más libertades.
C: Probás cosas distintas, interactuás con otros, conocés gente. Yo pasaba unos nervios increíbles. Lo mismo que cuando empecé a estudiar dirección orquestal. También tenía 21 años, estaba loca. Pero todo eso es formación. Yo sabía que amaba la música, me pasaba tocando música popular en mi casa, sacando temas.
X: En la Escuela la interpretación supone que te vas a pasar horas y horas estudiando una misma obra. La composición supone que vas a estar cruzando variables como una científica. Yo reboté en las dos. Entré a interpretación como guitarrista clásica. Estudié un montón para entrar y una vez que entré…
C: Todo eso que uno atravesó, y yo que ahora realmente me siento un dinosaurio, porque cambió tanto el mundo, todo eso que ella vivió en su juventud y yo desde que empecé a estudiar música, todas las etapas que tuve, todo eso decantó. Se nota o está en las canciones, está en vos.
X: Tu síntesis.
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Me encanta escucharlas, pero volviendo a lo de la generación de cantautoras [risas]. Vos, Carmen, la integrás pero también la viste crecer.
C: Me parece alucinante. Siento que las mujeres tenemos una sensibilidad particular, tenemos muchas cosas para decir, y me parece divino que hayamos podido florecer cada una con su impronta, con su estilo. Con su voz, no solo en el sonido sino a nivel lingüístico. Está buenísimo, a mí me ha dado coraje y es lindo para las nuevas generaciones. Cuando yo era joven no me reflejaba en cantantes mujeres, salvo las extranjeras, que no es lo mismo porque está en otro idioma. Por más que fueran Argentinas, es otra onda. Yo trabajo con gurisas jóvenes que capaz que no escuchan esa música; por lo menos saben que existe. Tienen una paleta de cantautoras para escuchar, para ver, para mirarlas en el escenario.
X: Y para corroborar que ellas pudieron. Me acuerdo una vez que yo era muy chiquita; estudiaba guitarra clásica y estaba preocupada porque no sabía si iba a poder vivir de eso. Carmen me dijo que sí y yo me lo quedé pensando. No fue mi primera opción, pero es alguien que te dice que es una vía posible.
C: Tenés que prepararte y estudiar, puede ser tan difícil vivir de la música como de ser médico o arquitecto. Lo que creo es que cuando la vocación es fuerte hay que meterle y dejarla ser y acompañarla. En mi caso lo fue. Yo desde gurisa dije que quería estudiar música, no sabía bien qué pero era lo que amaba. Nunca supe hacer otra cosa, soy bastante inútil.
X: Yo busqué alternativas, porque estaba necia de que no quería.
C: Ximena es una gran chef, estudió cocina.
X: También estudié historia. Me metí en el IPA cuando salí del liceo. Por mucho tiempo no quería dedicarme a la música por probarme a mí misma que con la voluntad yo podía construir algo similar en otro campo. Después me di cuenta, cuando empecé a animarme, que esto corría con una ventaja que era que yo podía dejarlo ser, que tenía una fortaleza por sí mismo. Uno puede construir muchas fortalezas, pero la que tiene de forma intrínseca lo supera. Constantemente. Yo me puse trabas, inseguridades, quedarme muda antes de un toque, y siempre me supera a mí. No lo tenés que construir, ya está. Es una fuerza inconmensurable.
C: Volviendo a la pregunta, que haya tantas cantautoras me parece alentador. Te sentís en una comunidad. Es un país de gente muy creativa musicalmente, de muchos compositores, algunos que se dan a luz y otros que no.
X: Mucha gente que se graba a sí mismo y está demás.
C: Antes eran muy críticos y no había tantos espacios. Soy de una generación post dictadura en la que todavía había miedos, restricciones, un poco reprimidos. Que después eso haya florecido, y ser parte de ese movimiento… Mismo de mi generación, que salimos de grandes, no de jóvenes como Ximena, porque creo que no estaba pronto todavía el campo. No es que yo no tuviera mis canciones, pero era incapaz de mostrarlas. Está bueno que haya un montón de voces de mujeres, con miradas distintas; la música no tiene género, la palabra no tiene género, pero el decir desde una masculinidad o desde una feminidad puede ser distinto. No opuestos, complementarios, pero distintos. Yo a veces me siento identificada con una y a veces con otra.
X: Tener una comunidad, una posibilidad de llamar a alguien a decirle “me pasa esto”. Si no tenés pares… Es fundamental.
C: Yo en lo que tengo pares es en mujeres músicas en actividad con hijos. Va en el día a día. Conozco muchos músicos varones que tienen hijos y los dejan con la mamá para salir a tocar. Inevitablemente tu vida y tu mundo musical cambian. Mi mamá es música, pero es música clásica y tiene un trabajo distinto; no es esa cosa del músico popular, que un día tocás y otro no, un día tenés un ensayo y otro no.
X: Es de las cosas más desafiantes a la hora de decidirse. Me acuerdo perfecto cuando Carmen me dijo que había quedado embarazada. Yo pensé una vez más: ¡menos mal! Porque eso significa que es una vida posible. No es un asunto menor a la hora de elegir una profesión.
Hay una cantidad increíble de música uruguaya, surgen cosas todo el tiempo, y creo que las que más están destacando son esta generación de cantautoras.
C: No sé si el cantautor varón se pasó más a las bandas o son más instrumentistas.
X: Hay mucho cantautor también, pero viste cómo son los movimientos. Se retroalimentan.
C: Capaz que no son tan notorios ahora como nosotras no lo éramos antes, y sin embargo las mujeres siempre compusieron, pintaron y todo. ¿Qué nos enseña la historia? Bach, Mozart… Te vas más para atrás. ¿No había mujeres? ¿Me vas a decir que no había mujeres?
X: No leías mujeres, no escuchabas mujeres, las mujeres no diseñaban casas. Eso solo puede generar lo mismo. Si una niña crece viendo que todo lo hacen los hombres, lo único que va a pensar es que es lo normal.
C: Yo pensaba eso.
X: Cuando crecés viendo mujeres que están haciendo de todo, ahí empezás a pensar que puede llegar a ser una posibilidad.
Para cerrar hablando del show, ¿van a presentar canciones nuevas?
X: Sí, a mí me robaron la computadora con un montón de cosas que no tenía respaldadas, pero tengo un montón de canciones nuevas igual. Ya las venía tocando antes de que me robaran.
C: Eso es muy doloroso para un creador.
X: Claro, capaz que era una frase de tres palabras que todavía no la transformaste en nada pero sabés que está.
C: Varias de las canciones que hice fueron revisando esas cosas que de repente se te vienen y las grabás. Yo lo hago en el teléfono, de repente manejando. Después cuando me voy a sentar, a veces he trabajado a partir de esas ideas. Terminan siendo canciones, es material súper valioso y valedero.
X: Me pasa con música y también con palabras que son llave. Yo tengo muchos archivos de word. De repente tengo dos frases y las guardo, y capaz que en un momento lo abro y digo “ah, mirá”. De todas maneras, tengo muchas canciones nuevas y ganas de cambiar muchos aspectos. Mi disco salió en 2014, pero yo soy muy impaciente y apenas salió quería un disco completamente distinto, ya estaba muy disconforme.
C: Yo también ya las vengo tocando mis canciones nuevas. Las toqué en la presentación del disco del año pasado. Y voy a hacer algunas cosas más creativas con la voz y pedales de loop. Cosas más experimentales. No voy a ir con la banda completa, voy a ir en formato acotado. Guitarra, bajo, batería; yo toco la segunda guitarra o el piano, y muchas cosas sola. Ir variando de colores.
Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

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