Martín Rivero: “A veces hay que callarse un poco y buscar hacia adentro”

Antes de que Martín Rivero presente su nuevo disco, La espuma de las horas, en Inmigrantes, MOOG charló con él sobre las influencias de la literatura, un proyecto de fotolibro basado en diferentes artistas visuales, la temática del mar en su nuevo trabajo y el deseo de llevar su música al interior del país


Foto: Difusión. Crédito: Tali Kimelman

Por Rodrigo Guerra

La espuma de las horas está producido `por Ino Guridi, Guillermo Berta, Luis Angelero y Mariano Esaín. ¿Qué elementos sentís que le aportó cada uno al sonido del disco?

Para mí fue muy difícil darme cuenta de que tenía que trabajar con diferentes personas. Lo pensé con Mariano Esaín, con él hicimos varias cosas con Astroboy y Estas cosas no son mías, mi primer disco solista. Cuando tenés un amigo que es productor se facilitan un montón de cosas gracias a las referencias y a la música que escuchamos. Soy bastante bicho porque me cuesta relacionarme con la gente y ser más social. Me cuesta entrar en confianza con gente que no conozco, pero fue una especie de ejercicio personal ver con quién me gustaría hacer un disco y quiénes, en la actualidad, tienen un sonido que realmente me gusta.

Otra cosa que me cuesta es mostrarle mis canciones a alguien que no conozco porque son algo súper íntimo. Es algo que me da miedo porque capaz no les gusta mucho. Por suerte di con una gente increíble y, además de admirar su trabajo, son alucinantes como personas. Por eso pudimos hacer un disco de esta manera: lo íbamos trabajando de a poco y a distancia. Tuve mucha confianza en ellos porque les dejé mis canciones en sus manos. En muchos casos no había muchas directrices, pero en algunos sí.

¿Comenzaste con demos de guitarra y voz?

Sí, algunas eran con batería y otras con banda e instrumentación. Luego cambiaron muchísimo cuando las grabamos.

¿Por ejemplo?

“Shanghai Kid”. Si te muestro el demo vas a ver que una maqueta re linda, pero al final era muy aburrida. La canción es emocionante pero a nivel de producción no pasaba nada: hay un beat y una guitarra acústica, mi voz va sobre eso y lo acompañan guitarras eléctricas. Cuando Ino Guridi me devolvió la primera maqueta que estaba trabajando para producir el tema me voló la cabeza. Era una especie de fiesta triste que había elaborado con beats y teclados. Me sorprendió. Ino es una productora muy talentosa y tiene mucho camino por delante. “Náufrago” es otro ejemplo. Era una canción muy acústica, muy simple, y Luis [Angelero] la transformó en una cosa nueva con un sonido que no suena a nada; es como un jazz-pop al estilo de Frank Ocean, que es uno de mis ídolos…

Su disco Blonde es increíble.

Sí, zarpado disco, al igual que Channel Orange.

¿Te manejaste con la música de Frank Ocean como referencia?

Sí, igual, más allá del sonido, como artista me parece un groso: él se propone hacer cosas y hace que suenen y se vean de una manera muy diferente al resto de los raperos…

Es que además de la mezcla de estilos musicales, en su música juega mucho lo visual.

Exacto, y eso me resultó muy inspirador.

¿En La espuma de las horas le diste importancia a lo visual?

Sí, hace poco salió el vídeo de “Faro”, pero además tengo pensado hacer un fotolibro. Convoqué a diferentes artistas visuales uruguayos a los que admiro, la mayoría montevideanos, para que cada uno interpretara visualmente a una canción del disco. Hay artistas y fotógrafos como Matilde Campodónico, Alfredo Ghierra, Tali Kimelman, Alarí Moleri, Glitchdo, Fernanda Montoro, Matías Ferrando y algunos más. Va a ser una edición limitada y está basada en la colaboración y en la idea de tratar de trascender tu propio personaje para saber que te nutrís de otro montón de cosas. Hay que tener en cuenta que te inspirás en una película, en un libro, en un artista y en lo visual; no es solo lo que querés hacer. Hay una búsqueda artística, sónica y de expresión que tiene que ver con un montón de cosas que te rodean, con el contexto, con la gente con la que te rodeás.

Los fotolibros me parecen algo hermoso y puede ser algo súper complementario a la música. Que las canciones cobren una imagen y que sean tangibles me parece alucinante. Supongo que saldrá para fin de año.

Volviendo al tema de los productores, ¿qué otros elementos sentís que te aportaron?

Todos me sorprendieron. Cuando a Guille Berta le pasé la maqueta de “Siddhartha” me devolvió un mantra con pianos minimalistas. Originalmente era una canción re pop con guitarras, nada que ver; él le cambió el rumbo a la canción. El tema está basado en el budismo, porque Siddhartha es quien después se transformó en Buda, por eso tenía todo el sentido del mundo que tuviera la canción tuviera algo de mantra.

Al escuchar el disco pude notar que le das mucha importancia a las intensidades y la creación de diferentes ambientes musicales.

El disco anterior está más basado en lo folkie, en lo acústico. En este disco hay una intención de in crescendo y una narrativa -aunque sea sónica- que no tiene por qué ser conceptual. Todas las atmósferas que son intramusicales: van más allá de los acordes y de la batería. En muchas de las canciones hay diferentes dinámicas. Por ejemplo, en “Al sur de la frontera”, aparece el piano de Supervielle que rescata la saturación que te puede dar una canción pop porque a veces te aburren, son muy repetitivas.

“Dragones” tiene un momento a la mitad de la canción en que frena. Teníamos una especie de sonda espacial que Mariano Esaín había conseguido y con la mezcla de unas cosas se transforma la canción en otra cosa. Está bueno que dentro de una canción haya diferentes dinámicas y movimientos que te vayan llevando porque no te cansa, sino que parás y respirás.

A lo largo del disco hacés varias referencias al mar. ¿El disco va detrás de un concepto?

En realidad no hay nada intencional. La manera en que hago música es muy intuitiva: nunca aprendí guitarra, no sé mucho los nombres de los acordes. Nunca hay nada muy premeditado, pero lo que sí es que tengo una atmósfera artística que me voy nutriendo de películas, libros, actores o personas en la vida real. Justo atravesé un momento en que estaba obsesionado con la temática acuática y varias canciones hablan de eso.

Lo que pasó es que me fui para afuera un tiempo y compuse algunas canciones ahí. No fue premeditado pero una serie de canciones, como “Faro”, que hablan del agua. Además el disco empieza con “Faro” y termina con “Náufrago”, por eso parece que tiene una línea pero en realidad es una linda casualidad. Es lindo que el disco refleje la cuestión acuática porque el agua, las olas y el océano tiene esa dinámica de que nunca es igual: un día hay olas zarpadas, otros días está calma, después está verde y luego pasa a estar revuelto. Creo que eso está un poco presente en el disco, como en “Faro” que tiene esa cosa energética, y después hay otras canciones que te dejan más calmo. No es algo tan entendible, sino que es más de sensaciones.

Además de Frank Ocean, ¿qué otras influencias se incluyen en el álbum?

El nuevo disco de Charlotte Gainsbourg [Rest] me gustó mucho y tenía de referencia su atmósfera. También me pasó que muchas canciones están inspiradas en libros: “Al sur de la frontera” nace de un libro de Haruki Murakami; “Náufrago” está inspirado en Naufragio, de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, que en el 1500 se quedó perdido durante ocho años en Centroamérica viviendo entre indígenas. Además, “Siddharta” está inspirado en el libro de Herman Hesse, que me cambió la manera en que puedo percibir la vida. Me causó un gran efecto para entender las cosas de otra manera. Es un libro de los 60, más relacionado a los hippies, que después quedó como un cliché pero que hoy tiene un lugar en la sociedad atomizada de nosotros mismos,  las redes y esa necesidad de opinar de todo. A veces hay que callarse un poco y buscar hacia adentro.

¿Cómo transmitís el sonido del disco a las presentaciones en vivo?

Logramos ser una banda y tener un sonido contundente. Es algo parecido a la línea de Él Mató A Un Policía Motorizado: la textura de las guitarras, la sonoridad, la intensidad de la batería y el bajo te transmiten emociones. Quiero generar una atmósfera musical intensa basada en esos elementos y no solamente recrear la canción pop, sino que darle un cuelgue sónico.

El sábado vas a estar en Inmigrantes. ¿Va a ser la presentación formal del disco?

No, en realidad va a ser una celebración, un show para ir a ver. Quiero llevar a La espuma de las horas, junto con todas las obras que hicieron los artistas visuales basadas en las canciones, a diferentes espacios culturales y museos en el interior. La idea es poder llevar este show para hacer una muestra de todas las obras de los artistas y después hacer un showcase donde la gente escuche la música en vivo. Quiero sacar un poco la música del circuito montevideano, que está siempre encerrada en sí misma, y llevarla a algunos puntos del interior del país.

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