“No es solo rock and roll” inaugura una colección necesaria

Fiel a la costumbre de MOOG, la crítica de un libro publicado en setiembre llega en febrero. Poco importa: No es solo rock and roll es una noticia lo suficientemente buena como para aguantar

Por Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

Uruguay ha sabido ser un pésimo guardián de su propia cultura. Lo de que “nadie es profeta en su tierra” es exponencial en este retazo de pradera. Por nuestra condición provinciana -cuando no de Argentina, de Brasil- y colonial -cuando no española, del mundo anglo- miramos para afuera como si lo de acá nunca fuera a compararse. A lo que se suma la condición portuaria de Montevideo, siempre atenta al mar. Cuesta mirar adentro, y cuesta mirar atrás. Por eso son bienvenidas las reediciones, los repasos generalistas aunque a veces parciales. Los periodistas que notan que se cumplen 35 años de un disco y convencen a sus creadoras de reunirse después de años. Y un proyecto como la serie Discos que está publicando Estuario Editora desde setiembre pasado.

La colección la dirige Gustavo Verdesio, académico radicado en Michigan, donde es profesor universitario. Es él también quien firma la apertura de Discos, titulada No es solo rock and roll e introductoria del concepto de fondo. Discos busca emular la colección anglo 33 1/3: esos son libros que se centran en álbumes seminales de la historia de la música, estos adaptarán la idea a la música rioplatense. Circunscripta más que nada al rock, pero no atada de pies y manos a él, como establece el título del libro de Verdesio.

El autor dio una andanada de entrevistas en las que explicó cómo se le ocurrió la idea. El cuento no será repetido acá. Basta googlear. Sí se ensalzarán las aptitudes de Verdesio como investigador. En no es solo rock and roll resume y procesa la tradición literario-periodístico-rockera de ambas márgenes del río de La Plata. Sirve como repaso histórico; además, se manda unos análisis que lo hacen a uno replantearse de todo un poco.

Su academicismo puede chocar un poco (¡esa cantidad de citas!). No así su cintura para exponer visiones que en otras manos quizá necesitarían de bastante más contexto. Ya sea de índole más espeso, como por qué Verdesio rechaza la noción de “culturas híbridas” de Néstor García Canclini; o más de revisionismo histórico, como por qué los grupos del rock postdictadura no eran tan parricidas como se los recuerda; o más rioplatensemente contradictorio, como el rechazo del sector cultureta hacia los intentos tempranos de apropiarse del género, por considerarlos vendepatria, y su posterior rechazo al rock “chabón” -que de este lado serían las bandas de la generación Pilsen- por considerarlo de bajo nivel intelectual… por más que se había vuelto al fin nacionalista.

Puede criticársele a Verdesio algún debe en el plano estilístico. A No es solo rock and roll le hace falta un leve podado editorial. Abundan los lugares comunes (“lo cierto es que”, “sea como fuere”) y las repeticiones (“los rockeros de la primera hora”). Lo compensa con el contenido antedicho, pero también con la impresión de un ritmo de lectura ágil. Es para leerlo en una tarde.

Abierta en setiembre de 2017, Discos lleva publicados tres volúmenes además de No es solo rock and roll. Uno sobre Tango que me hiciste mal de Los Estómagos, firmado por Gabriel Peveroni; otro que se adentra en el Caída libre de La Trampa, escrito por Ramiro Sanchiz; y un último salido en noviembre, dedicado a Otra Navidad en las trincheras de El Cuarteto de Nos, con autoría del periodista de la diaria Ignacio Martínez. Quien esto escribe no ha tenido oportunidad todavía de leer los de Los Estómagos y La Trampa -Peveroni dio esta entrevista a PiiiLA que por ahora basta-.

Sí se puede reseñar el de Martínez. Pero para eso, hasta la semana próxima.

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