El último de Noel Gallagher es su mejor disco en una década

El tercer álbum post Oasis del mancuniano, Who Built The Moon?, es su obra solista más sólida y aunque no suene a nuevo sí suena a distinto

Por Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

Puntaje: 7.5/10

¿Es la obra post Oasis de sus ex integrantes mejor que la del grupo británico? Este año que se fue permite hacer la pregunta. Beady Eye había editado dos discos más que potables, y Liam Gallagher se estrenó como solista en 2017 con el celebrado As You Were. Mientras, su hermano mayor Noel llevaba dos álbumes con sus High Flying Birds, en los que acabó por reconciliarse con su historia y le puso groove a su estilo de composición. A esta altura, ¿para qué querer que se junten? Si funcionan mejor separados.

Así lo indica este Who Built The Moon?, tercer álbum de Noel Gallagher’s High Flying Birds, en un año en el que se le sumaron dos ex miembros de su vieja banda -el guitarrista Gem Archer y el batero Chris Sharrock-. Si Oasis tropezó con su tercer disco, el Be Here Now, Noel evita el traspié con una expansión de su sonido. Who Built The Moon? es un trabajo parejo, con un color similar que sobrevuela todos los temas. El paisaje rocoso de enorme cielo abierto de la tapa simboliza bien el álbum, ideal para poner en la carretera aunque no caiga en el casillero típico de “rutero”.

Que Noel expanda su sonido no significa que esté en territorio enteramente inexplorado. Con él se asocia un tipo de rock “clasicista” y beatlero, propio de los dos primeros discos de Oasis. Por eso puede llamar la atención en una primera escucha que Gallagher se haya mandado en el Who Built The Moon? de cabeza a una onda psicodélica. No psicodélica a lo The Piper At The Gates of Dawn, ni siquiera a lo Sgt. Pepper’s, pero sí a lo Abbey Road y referencias menos obvias como los alemanes de Can. Hasta el funk psicodélico de principios de los setenta, como Sly and The Family Stone.

Pero no es del todo nuevo porque algo de esto podía leerse ya en la segunda etapa de Oasis, en temas como “Go Let It Out!” de Standing On The Shoulder of Giants o en el último Dig Out Your Soul. Aunque nunca con tanta consistencia como en Who Built The Moon?. Mucho del crédito ha de ir para el productor David Holmes, que mantiene a Gallagher en curso hasta cuando los temas parecen alejarse del hilo conductor.

El disco está estructurado con un componente visual, cinematográfico u operático, con una apertura de letra escasa y énfasis musical, y un cierre que de hecho se titula “End Credits”, “créditos finales”, y que el cantautor ha vinculado con la música que suena cuando uno va saliendo del cine. Esa apertura, “Fort Knox”, ya indica el tono y la sonoridad del disco, bien distinto del anterior Chasing Yesterday. Un muro de sonido denso y cautivador cargado de percusión y guitarras oníricas, con destaque para un bajo magistral y una voz femenina con un poco de Clare Torry (la del solo vocal en “The Great Gig In The Sky” de Pink Floyd). “End Credits” es instrumental y da un cierre pacífico a una obra intensa.

La intensidad varía de la ráfaga de alegría de “Holy Mountain” y su extrañamente pegadizo sample de, entre todos los instrumentos posibles, una flauta irlandesa, a la oscuridad de “The Man Who Built The Moon” y sus teclados agudos, que parecen salidos de una banda sonora de James Bond dirigida por Alfred Hitchcock.

Entre medio la psicodelia invade con más obviedad en temas como “It’s a Beauiful World”, su batería programada y su segmento en francés sobre el fin del mundo; lo mismo en “Be Careful What You Wish For”, en que Gallagher canaliza a los Beatles de “Come Together” -la línea de bajo parece en serio robada de la biblioteca de McCartney-. En otras ocasiones es menos evidente, ya sea en los vientos setenteros y el soul de “Keep On Reaching”. O en “If Love Is The Law”, que cuenta con un solo de armónica de Johnny Marr y ostenta la letra más evocativa de Gallagher en un buen tiempo: “Si el amor es la ley/Entonces este es un crimen”.

Sí, los High Flying Birds siempre suenan como alguien. En “She Taught Me How To Fly” suenan a Blondie (Noel dice que la banda de Debbie Harry le pidió que les escribiera un tema, y que de haberlo hecho, habría sido como este). En “Black & White Sunshine” ya suenan a toda la obra compositiva de Noel Gallagher. Pero esto tampoco es malo.

De a poco, sin hacer mucho ruido -aunque en Inglaterra lo entrevisten y pidan su opinión cualquiera sea el evento-, Noel Gallagher ha construido una obra solista sólida, comparable con la de la banda que lo hizo famoso. Who Built The Moon? no es un quiebre total con Oasis, una impresión que da al principio, pero tampoco es necesario que lo sea. Noel Gallagher siempre va a sonar retro. Lo bueno es que a pesar de eso no suene a viejo.

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