Los oscars de los innovadores

La ceremonia de los Oscars dejó pocas sorpresas y consolidó a dos grandes películas como Birdman y El Gran Hotel Budapest. Ambos directores se animaron a innovar y dejaron todo en la pantalla
oscar birdman
Finalmente la gran ganadora de los Óscar 2015 fue Birdman. Una película de gran ambición y valentía de parte de un director -el mexicano Alejandro González Iñárritu- que se probó así de intrépido desde que debutó y saltó enseguida al estrellato con Amores perros en el 2000. Pero enfrentada con Boyhood, una obra de una ambición, una visión y una innovación descomunales y revolucionarias, a uno le da lástima que las estatuillas no se hubieran repartido más. La película de Richard Linklater tuvo que conformarse con un único reconocimiento como actriz de reparto para Patricia Arquette.
De cualquier manera, el triunfo de Birdman debería ser un orgullo para Latinoamérica. La relación de México con Estados Unidos tiene muy poco que ver con la que puede tener Uruguay o incluso Argentina, pero que un tipo de apellido González gane Mejor director, que un par de argentinos celebren junto con él la victoria en Mejor guión original y que otro al que le dicen “Chivo” se lleve el Óscar a Mejor fotografía, eso es importante. Además, González Iñárritu es el segundo mexicano al hilo que gana Mejor director, después de otro realizador de gran cabeza como Alfonso Cuarón. Sus películas son muestra de todo lo que se puede hacer con el cine, y de cómo no hay que haber nacido en Los Ángeles para saber hacerlo.
Además, y volviendo a Boyhood, ganar el Óscar no es sinónimo con quedar en la posteridad. Nadie va a olvidarse de la vez que Linklater se animó a más. Proyectos como ese certifican la magia de las películas, de las imágenes en movimiento a las que Neil Patrick Harris dedicó la canción con que abrió la ceremonia.
El triunfo de Gran Hotel Budapest es pasado por alto, porque claro, queda opacado por los logros de Birdman. Ambos ganaron cuatro premios, pero la segunda ganó los más importantes. Sin embargo, hay que reconocer el mérito que tiene ganar en prácticamente todas las categorías estéticas (vestuario, maquillaje y peinado, diseño de producción) y en banda sonora original. Para un director tan esteticista y meticuloso como Anderson estos premios son un reconocimiento muy merecido y una palmada en el hombro por todos los riesgos que corre en estas áreas cuando piensa sus filmes.
Hablando de la ceremonia, una vez más fue groseramente larga y se confirmó como un trabajo imposible de sacar adelante por los anfitriones. Si NPH no puede, es difícil que otros lo logren. A esta altura, a los Óscar no les vendría mal tomar la vía de los Grammy y no televisar todo, sino dejar las categorías más técnicas para la previa. Nadie dice que el maquillaje y el peinado o el diseño de vestuario no sean importantes para una película: son vitales. Pero es importante para la industria del cine, no para el espectador medio. Solo contribuye a que año a año la gente se interese cada vez menos por los premios más importantes del mundo.
Luego de la apertura musical de NPH junto con Anna Kendrick y Jack Black, el exHow I Met Your Mother metió algún que otro chiste -“Edward Snowden no puede estar acá por alguna traición”, dijo después de que el documental sobre el hombre que destapó todo el espionaje de teléfonos a cargo de la NSA-, pero en general no pudo hacer mucho. Por su clase y su talento, sin embargo, no estaría mal darle otra chance. En cuanto a los discursos, las palabras feministas de Patricia Arquette fueron de las más alabadas y tuvieron el apoyo de Meryl Streep y Jennifer López…
meryk
…pero en un análisis un poco más profundo, como señala la revista Slate, dejó un poco que desear al pedir apoyo a los gays y “la gente de color” para que apoyaran a las mujeres en su lucha por salarios equitativos, como si no hubiera mujeres “de color” o mujeres lesbianas que también tuvieran salarios inferiores. Igual, Patricia tuvo buena intención. El otro gran discurso, el del guionista Graham Moore que adaptó el libro de El código enigma a la gran pantalla, recomendó a todos que se mantuvieran raros y diferentes y no sucumbieran ante las exigencias de normalidad. Para él, también aplausos.
En cuanto al resto de los ganadores, no hubo mayores discusiones. La única, tal vez, es la lástima de que Michael Keaton no ganara luego de volver a la relevancia tras años de desaparecer. Pero la actuación de Eddie Redmayne en La teoría del todo es imposible, y por tanto lo merece. Keaton tuvo mala suerte de enfrentarse con él. El triunfo de Birdman es éxito suficiente como para que pueda tener otra chance dentro de poco.

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