Un pequeño favor: Riéndose con o del thriller

El thriller estilizado se apoya exitosamente en la comedia, con la mano firme del director Paul Feig y el protagonismo estelar de dos actrices hechas a medida de sus papeles: Anna Kendrick y Blake Lively

Por Juan José Torres Negreira

Con Un pequeño favor, Paul Feig, director de comedias como Bridesmaids (Damas en guerra, 2011) y Spy (Una espía despistada, 2015), se adentra en el género de suspenso con un misterio encabezado por dos potencias: Anna Kendrick y Blake Lively. El resultado es una película inesperable.

La protagonista es Stephanie (Kendrick), una madre soltera que vive de su video blog para otras madres. Su vida parece patéticamente mediocre hasta conocer a la enigmática Emily (Lively), quien tiene un hijo en la misma clase que ella. A raíz de la amistad de los niños se ven forzadas a compartir más de una tarde en las que Stephanie comienza a sentirse más y más cercana a Emily. Hasta que el personaje de Lively la llama para pedirle el pequeño favor de que cuide a su hijo después de la escuela. Y desaparece sin dejar rastro.

Es casi automático compararla con otras adaptaciones de libros de suspenso, principalmente Perdida (la de Ben Affleck, no la de Luisana Lopilato) y La chica del tren, y estas comparaciones están bien fundadas. Pero si algo distingue a Un pequeño favor del thriller promedio, es la confianza con la que se abraza a lo absurdo de su trama y personajes.

Muchos thrillers están empecinados en arrojar decenas de giros, momentos oscuros y planes demasiado elaborados. Un pequeño favor también lo hace, pero a través del lente de Feig, intercala tensión con un sentido del humor retorcido. Es una forma única de contar esta historia, aunque a veces puede pecar de exceso, y desviar el thriller- con-comedia hacia una parodia de thriller. Los momentos y personajes cómicos son tantos, que a veces uno no puede llegar a tensionarse ante la siguiente escena de misterio, porque sigue riéndose del chiste anterior.

Pero si hay algo que hace funcionar este experimento tan extraño que realiza Feig, son sus protagonistas, excelentemente elegidas. Kendrick nació para interpretar personajes de este tipo, con un encanto peculiar y ternura inherente. Mientras que Lively se divierte mucho en su rol de femme fatale, para el que tiene presencia de sobra. El contraste entre estas dos hace que la película, sobre todo en su comienzo, sea una mina de oro de comedia.

Si uno se para más del lado noir, hay que juzgar una historia de este estilo por su resolución y capacidad de atar todos los cabos. Y no se puede justificar a la película por enredarse sobre el final; eso sería juzgarla como una parodia. Sí puede decirse que el cierre es correcto, si bien algo exagerado.

Pero lo que no podría reprochársele jamás a Un pequeño favor es su valor en entretenimiento. Por comedia o por thriller, la película no se detiene y siempre tiene una escena para enganchar. La combinación no es un éxito completo, pero siempre es preferible este experimento caótico a otro thriller del montón sin nada para aportar, como Perdida. La de Luisana Lopilato, no la de Ben Affleck.

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