Perdida: Buscando un thriller decente

Luisana Lopilato interpreta a una policía atormentada imposiblemente cliché en esta coproducción argentino-española

 

Por Juan José Torres Negreira

Protagonizada por Luisana Lopilato y con un elenco diseñado para llevar gente a las butacas, Perdida es un nuevo thriller policial argentino-español que busca ser algo en el medio de El Secreto de sus ojos y La chica del dragón tatuado. Adelanto: está muy lejos de acercarse a cualquiera de los dos.

La historia sigue la investigación de la policía Manuela “Pipa” Pelari (Lopilato). Luego de catorce años, decide reabrir el caso de la desaparición de Cornelia, su mejor amiga en la adolescencia que se perdió en un viaje escolar en los bosques de la Patagonia. En su búsqueda por desenterrar la verdad de la noche en que Cornelia se desvaneció, descubre muchos personajes misteriosos que prefieren que lo ocurrido siga oculto.

Perdida tiene mucho jugando a su favor para atraer a una buena audiencia, más que nada por su género –un thriller policial que toca temas tabú como la trata de personas- y su reparto lleno de caras conocidas. Si el nombre de Lopilato en el protagónico no es suficiente, la española Amaia Salamanca (Velvet, Gran Hotel y Tiempos de guerra) se le suma como una especie de antagonista enigmática. Y a esto se le agrega a Nicolás Furtado, llevado a la fama máxima por interpretar a Diosito en El marginal, y a los debutantes cinematográficos Julián Serrano y Oriana Sabatini. De nuevo, todos ellos en un thriller policial donde podrían lucirse por fuera de los papeles con los que se los identifica.

El problema es que Perdida parece el resultado de alguien que consumió una buena dosis del género y se quedó con todo lo superficial y cliché. Es el tipo de película que piensa que para que nos demos cuenta de que un personaje ha tenido una vida complicada hay que mostrarlo fumando en la lluvia usando una capucha y con cara de estreñida. El tipo de película que te inunda con música dramática y cámaras lentas para que no te olvides de que están pasando cosas re jodidas y profundas. El tipo de película que quiere mostrarte lo inteligente que es con sus giros inesperados, y sin embargo estos son tan esperables que cuando finalmente llegan, cualquiera que haya prestado un mínimo de atención ya los tiene resueltos desde hace media hora.

Los diálogos inundan de exposición para que se identifique bien quién es y de donde viene cada personaje, pero nunca hay un verdadero trabajo por hacer que sean más interesantes que el rol que les toca jugar. Policía rebelde que no trabaja bien con otros, mujer misteriosa con pasado oscuro, compañero estructurado que no le gusta la forma de trabajar de la policía rebelde, etcétera, etcétera. ¿Qué se le puede pedir a Lopilato? Si su personaje es tan típico que a la frase “te involucrás demasiado en tus casos” responde “es lo único en lo que me involucro” y pita su cigarro de policía atormentada.

Ese es de los mayores pecados de la película, más allá de su inmensa previsibilidad, que su protagonista es imperdonablemente aburrida. Pasa 90% de la película con cara de “uy, miren qué dura que soy” y no se lo compra ni por un segundo: es simplemente Luisana Lopilato con cara de mala. Amaia Salamanca tiene un poco más con que trabajar, pero no mucho y toda su historia es un gran desperdicio de potencial. Ni hablemos del resto de los personajes secundarios. Todo suma a que, sin importar el tema tratado ni los giros de la trama, cuando llega el final de la película el interés es mínimo. Es simplemente el final de una película mediocre.

No creo que a una gran parte del público que vaya a ver esta película le importen estos detalles, muchos quizá solo quieran una simple historia de misterio protagonizada por una par de caras lindas, pero deberíamos apuntar a más. Hay películas tan parecidas y tanto mejores, que no hay necesidad de perder el tiempo en Perdida.

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