“Piel” por Piel: pop montevideano

La banda montevideana refresca el ambiente independiente con su pop para bailar

cover

Puntaje: 7/10

A veces el límite que separa al pop comercial del pop más independiente no es muy claro. Hay pequeñas señales que pueden dar una idea y, aunque esto no signifique que uno sea mejor que el otro, pueden ayudar a distinguir un pop totalmente prefabricado del otro, del bueno, del que lo hace a uno movernse al compás del sintetizador.

Y en el disco debut homónimo de la banda Piel, los hermanos Gastón y Gonzalo Vivas utilizan esta base pop movida, que roza la prolijidad de una boy-band, y la mezclan con los sonidos oscuros y por momentos hipnotizantes que tienen el noise. Los sintes dan paso a guitarras pesadas que podrían pasar por un buen viaje stoner. Sin embargo, no caen de manera completa en ninguno de estos géneros y más bien se balancean con un pie en cada uno y van creando sus canciones tomando lo que más les sirva.

Como suele suceder en el pop en general, la voz es armoniosa y sirve, de momentos, como un instrumento más, un sample que sigue la melodía de la canción. Y en la escena indie en general, donde se aprecia más una voz deficiente y lo feo es lindo, escuchar a Piel puede ser una experiencia extraña pero, en cierta manera, placentera.

Piel, el álbum, va desde el synthpop de Depeche Mode, pasando por momentos por la bossanova y la música ambiente, aunque las canciones evolucionan en cuelgues típicos del shoegaze. Cuando suena la primera canción (“Anaxunamoon”), el ambiente playero contagia (como cualquier hit veraniego) y luego va llevando a otros ritmos, otros estribillos (que están bien escritos y logran su cometido de quedar en el inconsciente, como son el caso de “Juguemos”, “I Espejo” o “III Vida“). Con ritmos movidos, líneas de bajo fuertes y riffs pegadizos de guitarra, el disco desemboca en un cierre, más acústico, más tranquilo, la tristeza de cuando la fiesta se termina (“Chau a Todos”, “Salto”).

De la mano del sello La Órbita Irresistible salió entonces este disco para bailar como el cuerpo de cada uno lo pida (lento, rápido, para descargar la ira) y como si nadie nos estuviera mirando.

Rodrigo Pais

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