¿Por qué mataron a Jonathan Núñez?: un policial futbolero demasiado posible

Gonzalo Cammarota continúa la saga del detective Francisco Perrone con el caso de un futbolista asesinado
img-20151022-wa0011
Puntaje: 8/10
El año pasado, Gonzalo Cammarota editó su primera novela policial, En carnaval todo se sabe, un libro de lectura rápida, que enganchaba aunque tenía algunos problemas al final. Este año, el conductor de Justicia infinita continuó esa senda con la edición de ¿Por qué mataron a Jonathan Núñez?, que toma al protagonista Francisco Perrone y lo pone en una nueva aventura. Al igual que su predecesora, es una novela graciosa y divertida. A diferencia de aquella, la conclusión está mejor armada y deja todo listo para una tercera entrada en la saga. Pero también tiene algunos detalles problemáticos.
Primero lo positivo. Quizá sea el desconocimiento que este crítico tiene del mundo del carnaval, pero salvo algún comentario al pasar, algún episodio más público como el reciente con Enrique Espert o algunos puntos de la tremenda investigación periodística Narcos en el Uruguay de Antonio Ladra -que el propio Cammarota cita como una fuente de la que se nutrió ¿Por qué mataron a Jonathan Núñez?-, lo oscuro de ese universo me es ajeno, y En carnaval todo se sabe me parecía una ficción total. Ahora, cualquier hincha de un cuadro de fútbol conoce sus manejos políticos y económicos, además de la violencia en las tribunas y los alrededores del estadio. Y basta con estar más o menos atento a las noticias diarias para ser consciente del nivel de violencia que se vive en los barrios de Montevideo en que las bandas de narcotráfico están en lucha territorial. En ese sentido, ¿Por qué mataron a Jonathan Núñez? es terrible y escalofriantemente realista. Por momentos un frío recorre la espalda al pensar en que no sería tan complicado que unos dementes vinculados con los dos mundos -el de la pelota y el de la droga, más cercanos de lo que parecen- asesinen a un futbolista.
Ese es el disparador de esta novela: Jonathan Núñez -por cierto, un nombre muy de jugador de fútbol-, promesa juvenil de Nacional, sale del vestuario en dirección al ómnibus del plantel y es frenado por un hombre que le pide un autógrafo, momento en que empiezan a volar los disparos entre gritos en pro de Peñarol. Cuando el caos se disipa, Núñez está en el suelo, y de un modo que no parece tampoco demasiado alejado de la realidad, la hinchada tricolor se enferma de sed de venganza. En medio del desastre creciente, el detective Perrone y su compañero Julio Hermida comienzan a investigar por qué mataron al joven, y la maraña de posibilidades los va metiendo en un lío cada vez mayor.
Ese es el gran gancho de la novela. Cammarota construye una historia que se inserta perfectamente en la Montevideo de hoy, donde el tema de la violencia en el fútbol sigue presente en la agenda, y el del narcotráfico lo está cada vez más. Más allá de los devenires de la trama de ¿Por qué mataron a Jonathan Núñez?, su punto de partida hace que sea en sí difícil de soltar. Por supuesto que no viene mal que los giros que va dando la investigación de Perrone y Hermida se demuestren cada vez más densos y complejos, además de atarse con la novela predecesora y dejar servida la secuela.
Del lado negativo, lo que hacía funcionar a En carnaval todo se sabe era el humor de Cammarota, no solo en los diálogos, sino también en los momentos en que aparecía como narrador. Es decir, nunca aclaraba “soy Cammarota”, pero cualquiera que lo escuche al mediodía en Océano podía adivinar su voz en esas descripciones que nada tenían de objetivas y apartadas de la trama, sino que suponían casi un personaje más. Lo mismo sucede en esta segunda parte, y al igual que en aquella ocasión, a veces las intervenciones se tornan un poco extensas de más. Pero lo verdaderamente problemático es que los diálogos sufren por la repetición con la anterior aparición novelística de Perrone, un personaje tan querible como desagradable. Sus chistes ácidos y en general homofóbicos, en contraste con las respuestas cansadas de sus compañeros, van funcionando cada vez menos y se vuelven algo rutinarios, casi como un intento forzado de generar humor. Cuando se aleja de eso es cuando causa gracia, y todavía arranca una buena cantidad de carcajadas. También hay que entender que de por sí ¿Por qué mataron a Jonathan Núñez? es menos graciosa que la anterior, porque Perrone está cada vez más sumergido en un pozo. Hay que reconocerle al autor que construyó un personaje que no será lo más original del mundo pero que sí tiene multitud de aristas.
Otra cosa que se repite para mal es la sensación de que al libro le falta edición. Pasa alguna falta de ortografía, pero lo que molesta más es la sintaxis. Frases como: “Trataban de consolar a su madre, que lloraba desconsolada”. Es decir, errores que saltan enseguida a la vista y que empañan el en general fluido escribir de Cammarota.
El balance es positivo; sin embargo, lo que el autor haga en la tercera entrega será vital. Tiene entre manos una historia cruda, brutal, horriblemente realista, que de a ratos deja con una bola en el estómago. En ese mar de complicaciones, tiene la capacidad para encontrarle la vuelta humorística. Tiene, también, tendencia a repetirse. Si logra escapar de eso, la saga de Francisco Perrone saldrá adelante. Toda esta especulación se debe a que, como entrega en el medio, es difícil juzgar a ¿Por qué mataron a Jonathan Núñez? por separado. Es más bien un escalón desde un primer paso y hacia algo que se anticipa más grande. Pero si se deja de lado la futurología, esta novela que por fragmentos frustra, en general funciona bien, y cuando todos los elementos se conjugan es un gol. Como esos que Jonathan Núñez ya no convertirá.
Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *