Prócer Zombie II: Líbranos del mal, Artigas

Los hermanos Andrés y Leonardo Silva continúan la trama del Artigas no-muerto y dejan el terreno sembrado para una trilogía

Por Gastón González Napoli

Figura rara la de José Artigas. Contrabandista, héroe militar, argamasa de la orientalidad, viejo amargo que se niega a volver a la patria para celebrar la independencia. Y eso solo basado en los hechos. El mito a su alrededor es tan maleable que se lo ha llevado para un lado y para el otro. Artigas es contradictorio como el Uruguay todo, un país inviable que sin embargo vive y lucha. Desde 2016, a esa maleabilidad hay que sumar la etiqueta de zombi.

Los Silva Bros, estudio de ilustración de Andrés y Leonardo Silva, publicaron en 2016 Prócer Zombie, cómic en el que Artigas vuelve a la vida en versión cadavérica. Sale desnudo del mausoleo, le roba el uniforme a un blandengue desmayado y se pregunta si todavía está en Paraguay. Pero no, está en una Montevideo noir, de pobreza económica e intelectual. “Son tiempos oscuros, de delincuencia, corrupción y Tinelli”, dice uno de los primeros globos de texto.

Se enfrenta con libros de Historia donde no se reconoce -menos todavía en los tatuajes en brazos anónimos-, y este Artigas entiende que si despertó de la larga noche es porque el mundo precisa que finalmente sea un héroe. Se amiga con un indigente, Escoria, y se muda a la vieja estación de AFE, que lleva su nombre; se enamora de una prostituta, Solange; choca con otro revivido, Fructuoso Rivera, figura más cambiante y compleja quizá que la de Artigas, a quien los autores del cómic toman como un villano a secas.

El arte de los Silva, expresionista, termina de dar forma a un universo tétrico. Si no lo recargaran de humor, con personajes como Juan y los 32 Orientales (sí, ese Juan, el Libertador), Prócer Zombie bien podría funcionar como una historia de terror.

Estuario acaba de editar la segunda parte de la saga, en donde se suma otro antagonista y Prócer Zombie se sumerge en un “realismo acalambrante si uno pasa la puerta de la fantasía”, al decir del semiólogo Fernando Andacht, que escribió el prólogo de este tomo 2. El nuevo villano es un político joven, fachero, con un eslogan de esos que parecen decir mucho y no dicen nada (“Algo en que creer”). Su campaña se basa en el combate a la inseguridad y la justicia por mano propia, personificadas en ese no-muerto al que la gente tiene una enorme desconfianza todavía. Pero Mikael Landowski esconde un secreto: es la reencarnación de Napoleón Bonaparte, sediento de venganza. Convierte con velocidad a Montevideo en una ciudad policial proto-fascista. Y Artigas tiene ahora sí a un villano más poderoso que él.

Los Silva Bros agregan tuits y otros posteos en redes sociales que van comentando la trama como un coro griego ultra moderno.

En esta segunda vuelta, los autores se divierten un montón con las facetas múltiples de Artigas. Repasan punto por punto sus distintas leyendas: de mujeriego borracho que se durmió y se perdió la Batalla de Las Piedras a vándalo olvidado, a centro de un culto a la personalidad casi maoísta, al ensalce de sus dotes militares en dictadura. Y tienen tal mano para la narrativa -tanta como para el humor- que lo hacen sin perder de vista el hilo principal. También dedican un capítulo homenaje a Ansina, revelado como inmortal en el primer tomo de Prócer Zombie.

O sea, lo que bien pudo ser una meta-pavada paródica, de historia alternativa, un mash-up de biografía, terror y humor a lo Abraham Lincoln: cazador de vampiros, toma una vía de crítica social inesperada. La Montevideo de hoy no es tan lúgubre como la de este cómic, pero la inseguridad y la violencia inusitadas que la manchan hoy tienen demasiados puntos de contacto con esta otra. La retórica de Landowski, este político que se nutre del miedo, no está tan alejada de la realidad. Prócer Zombie se alza como una luz de esperanza. Quién lo hubiese pronosticado.

Prócer Zombie II from Silva Bros on Vimeo.

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