“Rouge es un monstruo medio deforme pero con un gran corazón”

Este 12 de mayo, Rouge presenta su disco Hermanos y hermanas en la Sala Zitarrosa, la  primera vez que el trío rockero llega a una de las principales salas de Montevideo.

Y eso que los Rouge están en la vuelta desde la salida de su primer disco, Guacha Life, en 2004. Desde entonces, el grupo permaneció en un estado más bien under, pero con la participación por primera vez en su carrera de un productor en su álbum, su sonido atravesó un emprolijamiento.

Moog conversó largamente con su guitarrista y cantante Yamandú Gallo y con el bajista Santiago Lema sobre el proceso de grabación, el disco, el show, el punk y todo el rock uruguayo

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Primero quería felicitarlos porque me parece que Hermanos y hermanas es un discazo.

Yamandú Gallo: ¡Muchas gracias!

En la gacetilla de prensa del recital dicen que defienden un espíritu punk de canciones de tres acordes, pero me parece que su disco es bastante más que eso. ¿Tenían esa concepción antes y fueron construyendo sobre esa base?

Y: No, lo del espíritu punk viene  por un modo de pensar y de escribir las canciones; no de sonar como los Ramones. Porque en definitiva después se podría catalogar White Light/White Heat de Velvet Underground dentro de la música punk.

Daniel Yaffé: Todo el rock anterior, que no tenía el nombre de “punk”, pero todo lo que fue esa movida era mucho mayor que los Ramones. Que nos encantan, eh, con todo respeto.

Y: ¡Sí, claro! Y ahí hablamos de eso sobre todo, de ese espíritu punk que se puede encontrar también dentro del tango, o en algo que haga Capussotto, o en una película o una literatura. Bukowski de repente te puede parecer literatura punk. Y nosotros defendemos ese modo de hablar, de contar historias, de responderle al sistema, a la sociedad y a las cosas que nos rodean.

D: Maradona fue punk, sin tener la más puta idea de quién era Iggy Pop.

Y: Saliendo más allá de los cánones y los estándares de imagen. No tiene que ver con eso, eso tiene más que ver con un gesto cultural, una moda o una edad. Vos a los diecisiete capaz que querés tener una cresta, pero a los 40 la llevás igual pero por dentro o por otro lado. En las canciones hay un poco más porque el disco este tiene muchas influencias, además de cosas que nos gustan hacer, un sonido que nosotros lo identificamos como nuestro, tiene también miles de influencias variadas, de todas las cosas que nos gustan que son un montón.

D: Y de cierto modo hay en la historia de la música una continuidad. De repente se hablaba de la Velvet Underground, y los Stooges y los New York Dolls como esa cosa anterior a la semilla del punk, pero después fueron citados y referenciados por otros artistas como Belle and Sebastian o como Johnny Cash, que no tienen nada que ver a primera escucha pero viene todo de un mismo árbol genealógico. Y eran artistas que se permitían hacer una balada chiquita que te pudiera conmover. No todo era “hey ho let’s go”. En lo musical hay una cosa como mucho más grande, que puede entrar el folk, que puede entrar todos estos cantautores que hay ahora.

Mismo The Clash.

Y: Ahí tenés un buen ejemplo. Los Clash por la época están bien dentro de los cánones de lo que es el estereotipo del punk, pero tienen discos que si es por lo que escuchás los pondrías en otra góndola. Nosotros hacemos referencia a eso: un modo de concebir las canciones más que las canciones en sí. Por suerte quedó más que claro que se puede hacer música punk y hacer baladas. No tiene nada que ver una cosa con la otra.

D: Tiene que ver con los orígenes también. Nuestro primer disco capaz que te era más fácil entender esa referencia. Doce años después vas cambiando, queriendo experimentar con cosas nuevas. Hay cosas que ya las tocaste, que querés investigar para otro lado de la música que también te gusta. Seguimos siendo los mismos y teniendo nuestra misma impronta y nuestra misma cabeza, pero hay una evolución. La continuidad es evolución.

¡Qué frase esa!

D: Etimológicamente es indiscutible (se ríe).

Y: A no ser que haya algún fucking hijo de puta que tenga una máquina del tiempo. Por eso la gran fantasía, que el viaje en el tiempo casi siempre es para atrás.

D: Todo el mundo quiere ir para atrás. ¡Qué habrás hecho! O con qué te habrás quedado con ganas de hacer.

Y: O qué habrías hecho en tal época. Es raro que alguien diga “Quiero ir al 2060”.

En Volver al futuro venían al 2015.

D: Sí, ¿no? La puta que lo parió.

Y: Cualquier cosa que dijera “2000” era futurista. Ahí lo ves: estamos en el 2015 de Volver al futuro con Lucía y el Pepe (se ríe). Es una cosa tan rara, el Uruguay es muy raro. Yo creo que Uruguay es Springfield a full. El otro día nos preguntaban dónde nos hubiera gustado armar la banda y desarrollarla y tocar. Y no sé, creo que acá, porque no conocemos otra realidad, y estar realidad es re psicodélica. Montevideo es surreal.

D: El otro día me mostraba un compañero de trabajo, me quería recomendar dos chelistas que arman un show con orquesta, coro, un show tan cool, tan sofisticado, tan bueno, y yo terminé de verlo y le digo: “Mientras tanto en Uruguay los Zíngaros llenan el Teatro de Verano”. Es así, no hay cabida para determinadas propuestas culturales. Y hemos avanzado muchísimo.

Dicen que se mejoró mucho. Creo la mayor parte de las bandas diría lo contrario. Desde la época en que arrancaron ustedes hasta ahora bajó la movida.

Y: Pasa que en la época en que arrancamos nosotros, 2003 o 2004, hubo como una explosión. Pero ahora es innegable que hay apertura, hay fondos concursables; desde la parte institucional: los músicos se pueden jubilar. Hay millones de bandas. Antes tocar en una banda era ser un raro. La gente iba a los ensayos, el dueño de la sala nos decía “no vengan tantos” porque era una rareza.

D: Y después ibas a tocar en boliches en que no había mucha diferencia con el ensayo. Básicamente amplificabas la voz y nada más. Eran lugares chicos, al piso.

Y: Ahora grabarse es accesible, grabar un video es accesible, difundir el video. Hay bandas que no tienen un año de formadas y ya tienen una difusión de imagen en las redes como si fueran una banda de toda la vida. En primer lugar, los músicos siempre lloran. Son unos llorones que dicen que todo está peor. A muchos les ha ido muy bien y van envejeciendo y aburguesándose cómodamente dentro del rock, quejándose y “que revienten los artistas” y no sé de qué te quejás porque a vos te va bien. Te sacan el disco que quieras, tenés venta, el público te ha seguido, tocás en festivales.

D: Te pasan en todos los canales.

Y: El músico es llorón, pero hay una apertura. Se pueden comprar instrumentos, los músicos de hace 20 años somos generaciones de padres músicos y transmitimos diferente las cosas. Yo cuando le dije a mi padre cuando tenía quince años que me quería comprar un guitarra que salía U$S 300 me dijo “ni en pedo”. Él no lo veía como que tuviera un vínculo artístico que llegara a ser importante; no porque no confiara, sino porque era una rareza. Había dos lugares donde comprarlo, ahora hay montones de lugares, te lo podés traer por internet y lo podés ver. Veo padres copados regalando a sus hijos chicos para que hagan clases.

D: Hay un tema generacional también. Por un tema de edad empezaron a tener acceso en los medios de comunicación gente que era culturalmente de la era del rock. Ahora en Canal 12 en el informativo está Aldo Silva que era mánager de los Buitres. Después de ese fenómeno del Pilsen, que sí, después de la cresta de la ola todo lo que sube baja; igual, hay un posicionamiento distinto. Hoy cuando una banda saca un disco es noticia. Aunque haya pasado el fenómeno y haya bajado un poco. Cuando La Vela saca un disco, cuando Buitres saca un disco…

Y: O cuando los Rouge sacan un disco es noticia. Desde ese lado creemos que está mejor. Fijate nomás escuchando la radio, la cantidad de discos uruguayos que salieron.

Un disparate.

Y: Desde bandas consagradas a Rouge o Eté y los Problemes, además de que pasó el carnaval y se editaron discos de carnaval. Es un buen momento.

D: Por más que la gente se descargue los discos.

Y: Nosotros venimos de un época en que tenías un demo y tenías que patear y conseguir que te dieran bola. Se tenían que alinear los planetas para que tu material se transformara en un disco. Ahora hay sistemas independientes: Los Hermanos Láser sacaron un disco que te venden una remera con un código y con eso te lo descargás. Todo eso hace que sea una situación mejor. Qué pasa con la creatividad es otro mambo.

D: Y qué respuesta tiene el público es otra pata de la realidad.

Y: Y también fijándote en la grilla de shows extranjeros. Toda la vida para ver un show internacional te tenías que ir a Buenos Aires, olvidate de ver acá a Yo La Tengo, a los Pixies y bandas como los Black Keys, que están girando en este momento, o que viniera Bob Dylan. Hay un cambio que es más grande que lo que pasa en Montevideo. Sudamérica se posicionó desde otro lado. El producto música y la gente cómo lo escucha, sale beneficiada. Hay medios que creen que es importante que se haga una nota. Además en algún momento la escena se empieza a abrir, porque se satura de que estén siempre las mismas bandas tantos años. Se empieza a fisurar y empiezan a entrar otras cosas. Como Buenos Muchachos, que durante muchos años los iban a ver 50 personas y ahora llenaron dos Trastiendas, que es una sala cara.

Tocaron en el Solís también.

Y: También. Para que una banda de rock tocara en el Solís tenían que meter violines, chelos, invitar a media Filarmónica para colarte.

D: Cuando en la presentación del Aire rico -yo toqué con los Buenos en el primer disco- fue cuando se iba a inaugurar la Sala Zitarrosa. Y el que estaba armando la presentación al primer lugar que llamó fue a la Zitarrosa. Me acuerdo patente: le dijeron “no, bandas de rock no, le tenemos miedo al público, que rompa las butacas”. “No, pero mirá que es una banda que la gente es tranquila” e igual nos decían “rock no”.

Y: Y estamos hablando de hace quince años. Ese cambio es para bien. Ahora todas las bandas están tocando en salas de teatro.

D: Ganado el espacio por las bandas y por el público.

Y: Las bandas insistiendo, metiendo guita de su bolsillo y la gente respondiendo. Y llegamos al día de hoy, que una banda pide un sala y toca. Yo siento que pasó un poco el afán de “me descargo discos”, que todo el mundo tenía cartucheras con CDs que no tenían ni tapa. Está empezando a bajar y se está empezando a valorar de a poco el arte de tapa. Me dijeron hace poco con el arte del disco de La Vela, una persona que no lo había terminado de entender hasta que consiguió el disco original. El arte contaba un montón de cosas más.

¿Ustedes en todo este cambio notaron un crecimiento de su público?

Y: Nosotros por alguna razón ese dedo mágico, que de repente toca un lugar y salís a tocar y está lleno hasta las bolas, no lo tuvimos. Esa suerte nunca la hemos tenido, aunque los que nos siguen y nos conocen saben que hemos laburado en la banda y en las canciones muchísimo. Vamos a todos lados y no le tenemos miedo a nada. Por alguna razón no pasó esa cosa, de repente es cuestión, como todo en Montevideo, de esperar; y antes de morirte de viejo se da un clic y la pegaste.

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¿Eso de poner un productor para emprolijar el sonido va por ese lado?

D: No, eso fue para este disco.

Y: Fue para nosotros descubrir cómo era trabajar así. No lo hicimos para que nos pasen en tal radio, no lo hicimos pensando en eso. Queríamos probar un formato que se usa hace muchos años y que nosotros no habíamos probado en los discos anteriores. Los hicimos independientes, nosotros fuimos un poco todo. Queríamos probar el formato a ver qué sucedía y cuál era el resultado final. No el resultado comercial, el resultado artístico. No quiere decir que en el próximo disco trabajemos con el mismo productor, o sin productor o que aparezca otro.

¿Quedaron conformes?

Y: Sí. Pero en un momento lo tenés que abandonar.

D: Las canciones pueden ser de mil maneras distintas. No hay una forma correcta, todas puedan ser válidas. Entonces cuando tenés algo en la cabeza y el resultado final es distinto puede ser raro, pero después aparece alguien que lo escucha sin todo ese prejuicio y le parte la cabeza. Nosotros quedamos conformes, hay un trabajo del sonido.

Y: Sentimos que nos hizo bien como músicos y que dejó las canciones de un modo. Si vos buscás para atrás, hay un disco medio inencontrable que es el Guacha Life. Si te encontrás con las canciones de ese disco -que las subimos a Bandcamp- y encontrás el Baja fidelidad (de 2011), te das cuenta de que hay un cambio. Y esa era la idea.

D: Somos las mismas personas que han ido evolucionando.

Y: Buscar. Ese es el dínamo que tenemos para la banda. Hace rato que no esperamos que nos llamen de un festival o que nos golpeen la puerta de una discográfica mundial; y no sé si nos interesa irnos de gira a México y al otro día a Argentina y al otro día a Brasil. Lo que buscamos es seguir buceando en lo que es tocar.

El disco está grabado en un garage, ¿verdad? Porque no suena a eso para nada.

D: Por eso mismo lo grabamos ahí.

Y: Íbamos a hacer la maqueta en el garage y nos dimos cuenta de que lográbamos un sonido que estaba buenísimo. Fue parte de la cabeza del productor.

D: Invertimos lo que íbamos a invertir en un estudio en equipamiento.

Y: Tiene como esa ambigüedad que está buena. No está grabado en un garage para sonar desprolijo o sucio; está grabado en un garage buscando una alternativa económica.

D: Y libre.

Y: Y casual.

Punk, digamos.

Y: Y sí. Nos encontramos con tomas que estaban buenas, no fue un gesto, no fue una cosa presideñada. Tampoco lo queremos vender diciendo “fue hecho en un garage”. Fue un tema de encontrarnos con el disco. No es que seamos fanáticos, no tendríamos problema en grabar en un megaestudio mañana.

D: Claro, estaría buenísimo.

Y: No trabajamos con ningún tipo de fundamentalismo. No estamos presos ni atados a  nada. Ni a ninguna corriente filosófica ni cultura, ninguna moda ni nada. A lo único que estamos atados es a nosotros. Que lo que tocamos lo sintamos, que creamos en eso. Mientras eso suceda, todo lo demás es una casualidad.

¿Tienen una visión en común entre todos los miembros? Eso en lo que sienten, en lo que creen. Hay mucho de crítica en el disco.

Y: Tenemos una visión de lo que nos gusta y lo que nos emociona…

D: Compartida.

Y: Sí, de muchas cosas. De la política, del fútbol, del Uruguay, de la sociedad uruguaya. La banda no es una empresa, no es que exista Rouge con una cabeza y atrás podés poner tres muñecos inflables. Somos Santiago Lema, Daniel Yaffé y Yamandú Gallo y somos amigos además. Tenemos una visión de la vida en general. Por eso el modo de decir las cosas y lo que pensamos de esas cosas.

D: Parte de la búsqueda artista está en decir algo de un modo diferente. De hecho, básicamente es eso. Hay temas generales a la humanidad -el amor, la muerte, la vida- que están presentes en todo, hace 500 años que se componen discos y se escriben libros sobre eso. ¿En dónde está el arte? En cómo decirlo. Está bien que haya bandas de crítica, la música es un estado de ánimo y cada uno ocupa su lugar. Está muy bueno que exista una Polla Records para que cuando sos adolescente escuches una dosis de rebeldía…

Y: Y de crítica lineal.

D: Pero como artista prefiero decir determinadas cosas de un modo determinado que tenga que ver con cómo somos nosotros. Podemos ser frontales, pero a su vez buscar la inteligencia o la ironía o el humor.

Y: También con los años vas cambiando el modo de contar. En esta época básicamente seguimos hablando de lo mismo: la ruptura, el desamor, el dolor, los temas se repiten en todos los discos de todos los géneros.

En este hay bastante de dolor.

Y: Capaz que sí, porque hay una etapa muy dolorosa que atravesamos todos como banda y que dejó una secuela que recién con este disco podemos empezar a abandonar.

D: Además de que somos tipos sensibles, somos tipos que se emocionan. Y que no lo esconden y no nos hacemos los rudos ni nos mentimos entre nosotros y lloramos a escondidas.

Y: Vos te parás del lado del que te querés parar. Capaz que es el de “hago canciones de rima graciosas” y después “hago todas canciones de amor”; cada uno canta desde el lado que ve la vida. Nosotros somos bastante oscuros en eso, como personas: por eso es lo que reflejamos. El que quiera escuchar canciones alegres y festivas capaz que no es con nosotros. Tenemos momentos de diversión, de chiste, de guarangada y de amigables, pero en realidad…

D: A la hora de elegir componer prima otra cosa. Somos re festivos, y más cuando estamos juntos. Pero cuando elegís cómo mostrarte, de todas las formas que podés elegir, yo me identifico con un tipo de camisa y chaqueta que dice las cosas con determinada oscuridad que con un loco de ojotas y bermuda y rastas y playa y daiquiri. Que también vamos a la playa, ojo…

Y: Y también tomamos daiquiri (se ríe).

D: Pero podés elegir una forma de mostrarte y no todas al mismo tiempo. La que nos define es esa: un poco más elegante, un poco más intelectual. Nos gusta leer, nos gusta ir al cine, nos gusta la música.

Y: Una forma más sombría. Somos muy críticos también.

D: Viste el arte del disco. Tiene esa alusión a la obra tipo Tim Burton que una de las cosas que tiene es la melancolía detrás de la inocencia. Aparecen niños, aparecen cosas como re luminosas.

Y: Monstruos buenos. Eso existe mucho: los estereotipos de la belleza te engañan porque esos son los verdaderos monstruos. Y de repente los feos y desaliñados tienen un gran corazón y hay una gran bondad en ellos. Con eso nos sentimos muy identificados.

D: Lo de monstruos buenos es tal cual.

Y: Rouge tiene un poco de eso. Es un monstruo medio deforme pero con un gran corazón. La banda tiene como un fama, entre comillas, medio calamitosa, medio de destroyer, de ir colocados todo el tiempo a todos lados, y capaz que hay un poco de eso. Pero en el fondo hay tres personas que se lo toman muy en serio y tratan de ser fieles a ese trabajo y creen en las canciones. Eso hay que descubrirlo rascando un poco más.

En ese sentido está la dedicatoria que le ponen en el disco a Lou Reed también, lo asocio un poco con lo de los monstruos buenos. ¿No?

Y: Sí, pasó justo que murió.

D: Fue un referente grande y era como de rigor mencionarlo.

Y: Pasó lo de Marcelo Jelen también en esos días, otro al que está dedicado también. Era muy amigo nuestro.

D: Había llegado a escuchar incluso las maquetas.

Y: A las dos o tres personas que se lo mostramos, él fue uno de ellos. Y nos dio, como siempre, aliento. Era muy amigo de la banda, creía muchísimo en lo que hacíamos. Cuando lo estábamos terminando falleció. Por eso están las dedicatorias.

Otra cosa que aparece bastante en el disco es una crítica la hipocresía. Hace rato hablábamos de algunos músicos que se quejan cuando en realidad les va bien, lo que va un poco por ese mismo lado. ¿Les parece que la montevideana es una sociedad hipócrita?

Y: Sí, la uruguaya toda.

D: Probablemente la mundial. Todo se reduce a escala.

Y: Acá hay un gran complejo de sentirse mejor o distanciado de otros pueblos de Latinoamérica, como que nos sentimos más europeos y no somos absolutamente nada de eso. Somos muy clasistas.

D: Nos jactamos de ser una sociedad solidaria el día de la Teletón. El resto del año nos importa un huevo todo.

Y: Porque es mentira, no somos una sociedad solidaria. Hubo un auge en los últimos años de la violencia doméstica. ¿Se dispararon los casos? No, se empezó a hablar en la prensa. Siempre hubo mujeres maltratadas, hombres maltratados, niños maltratados, y gente que no se mete, y no denuncia, y no dice nada, y mujeres muriendo a manos de uno que volvió borracho. Forma parte de la matriz violenta que tiene el Uruguay, de los dos grandes partidos políticos abrazándose después de los actos de campaña, con un historial de duelos y de cortarse la garganta en batallas violentísimas.

D: Hace 100 años. Nuestros abuelos lo vivieron.

Y: Esos gestos políticos que sabés que en el fondo son totalmente falsos. La sociedad lo sabe. Toda la vida nos hicimos los boludos con la violencia doméstica. Hay una hipocresía. Los clubes que no saben quiénes son los violentos, la Policía que no se mete y sigue pasando que vas a la cancha y hay lío.

D: O la hinchada de fútbol que se burla de la hinchada que está enfrente porque la Policía le está pegando, y no se da cuenta de que ese hincha es su colega, no el enemigo. En cualquier caso el enemigo común podría ser el milico. Lejos de haber cabeza de eso.

Y: O las puteadas de “negro”, “puto”. Eso sigue existiendo.

D: ¿Ves? Eso es hipócrita. “Afrodescendiente”. Yo si fuera negro me re calentaría si me dijeran “afrodescendiente”. No pasa por ahí lo despectivo. Eso es una pavada.

Y: Yo creo que como dice Daniel todo funciona a escala. Se repite y se da en todos lados. No creo que exista la sociedad donde todos sean honestos y sean solidarios con el prójimo.

Volviendo al disco, a “Muchacha tonta”, el segundo corte de difusión, nuestra crítica la describió de una forma que me pareció buenísima: como “una suerte de rocanrol rudo con aroma a los pops de Sandro, Leonardo Favio y su generación”. ¿Qué piensan?

Y: Esa crítica nos encantó.

D: Es raro, pero hay artistas de un género que uno sí y uno no, y de repente no hacen cosas tan distintas. Leonardo Favio y Sandro los defiendo a morir. No me parece para nada despectivo. Gabriel Peluffo tiene un costado Sandro, que a mi gusto es el que mejor le queda. Y en esa canción, que tiene una cosa de flamenco, de rumba, nos esperábamos una referencia así o a Calamaro. También nos cabe esa música o esa cosa melódica que de repente la escuchábamos de chicos en la casa de nuestros padres.

Y: También hay una actitud punk en esos artistas, en esas definiciones y en ese modo de encarar. Y no es una referencia a otro cantante de ese género que nos podría embolar más.

D: A Raphael ponele.

Y: Sí, o al rock lavado de Alejandro Lerner, que lo detesto, no lo puedo ni ver (se ríe).

Para terminar, ¿qué me pueden adelantar del show en la Zitarrosa?

Y: Lo re preparamos, lo súper ensayamos, lo amuramos con más instrumentos, con músicos invitados para darle la textura que tiene el disco. Nosotros somos un trío, pero en la presentación vamos a tocar a tres guitarras, con teclados…

D: Tratando de reproducir el disco de la manera más fiel.

Y: Y después no tenemos nada preparado mucho más osado que no sea lo de tocar. Tocar a morir, que es lo que nos gusta. Dejarlo todo. No tenemos término medio, no jugamos amistosos. Cada vez que tocamos, sea un ensayo o un show para mil personas, tocamos a morir. Por eso tratamos siempre las fechas no pegarlas mucho a un ensayo; para nosotros un ensayo es una fecha en Woodstock. Nos matamos. Nos tocamos todo y nos matamos, nos fajamos y podemos durar tres días en ese mambo. Lo vivimos de verdad, y eso va a suceder en la sala. Va a ser un show único e irrepetible (se ríe).

¿Habían tocado ya en la Zitarrosa?

D: No, es la primera vez.

Bueno, después de aquella vez con los Buenos, llegaste por fin.

D: Cuántos años después, ¿no?

Y: Igual hace años que bajaron la guardia. Los músicos te dicen que en otra época mejor, pero en otra época inauguraban una sala con butacas, con buen sonido, buenos baños, buen escenario, pero el rock no podía ir. Ahora vamos a todos lados, si nos sigue alguien.

D: Habrá que cuestionarse qué pasó con el rock. Habrá que salir a romper alguna butaca.

Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

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