Santé Les Amis: “Somos medio obsesivos a la hora de que nos cierren a todos los temas”

La banda estrena su flamante Sueño animal este sábado, pero ¿qué estuvieron haciendo todo este tiempo?

Por Gastón González Napoli

David Stabilito, Nicolás Demczylo, Diego Traverso, Esteban López y Santiago Marrero. Foto: difusión

A cinco años y medio de Sudamericana¸ su último disco de material original, editado por Bizarro en 2012, Santé Les Amis regresa con Sueño animal. Un álbum más melódico y con un subtexto de melancolía que salió en el mundo por el sello estadounidense National y fue auto-publicado por la banda en Uruguay. Contaron con la producción del Socio Fede Lima.

Antes de su show de este sábado en Inmigrantes, que no será la presentación oficial del disco pero sí es su primera puesta en escena, MOOG conversó con los vocalistas Diego Traverso (también guitarrista) y David Stabilito (también bajista).

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¿Por qué tanto espacio entre los dos discos?

David Stabilito: Se fue dando así. Sacamos a finales de 2012 Sudamericana. En noviembre. Lo movimos todo 2013 y ese mismo año empezamos a planificar el disco de remixes, que lo sacamos en 2014. Todo ese proceso nos llevó un año. Después nosotros ese mismo año editamos el disco en Estados Unidos, entonces entre la edición uruguaya y la estadounidense hay un desfasaje. Nos fuimos allá a hacer movida de prensa y a tocar un par de veces. A Nueva York en 2014 y a Los Ángeles en 2016. Después al Negro [Traverso] lo operaron de la boca justo cuando estábamos por grabar voces. Tuvimos un quebranto de salud. Con cuatro tornillos y dos gomas en la boca, cuando teníamos todo preparado para grabar voces. Y eso nos habrá atrasado cuatro o cinco meses, ¿no?

Diego Traverso: Sí.

DS: En el proceso también nos atoramos nosotros, teníamos las canciones muy abiertas. “Como animales” tenía dos líneas melódicas de voz, dos letras, tres estribillos… Por eso llamamos a Fede Lima.

Para decidir.

DS: Claro, una mirada externa que dijera “muchachos, vamos por acá, es esto”. Somos medio obsesivos a la hora de que nos cierren a todos los temas. Esa democracia que hacemos a veces tira para atrás los tiempos.

DT: Tampoco somos una banda profesional, en el sentido de que nos dediquemos 24 horas. La idea era sacarlo antes el disco. No fue algo adrede.

Los tuvo a full Sudamericana.

DS: Le sacamos provecho hasta el año pasado. Pero te atrasa la planificación de los discos siguientes. Es algo de lo que nos dimos cuenta, y se habló de ajustar. Tener las composiciones… En el proceso de mover el disco, empezar a sacar temas nuevos.

¿Acá cómo fue el proceso?

DS: Para el Sueño animal, la primera producción, en la chacra de los padres de Santi [Marrero, el tecladista], se maquetearon quince temas. Para el estudio grabamos trece baterías y trece bajos. Después quedaron diez temas en el disco. Somos conscientes de que no podemos atrasarnos. Más ahora con cómo son los tiempos, cómo mostrás la música.

¿Cuál fue el lugar más particular al que los llevó Sudamericana?

DT: Debe de haber sido un club al lado de la ruta en Ciudad de México [se ríe]. El más bizarro. Pero el más particular fue el Fonda Theater en Los Ángeles. Un teatro muy clásico, tradicional de la ciudad, que en el ambiente musical se conoce mucho. Nos llevaron para abrir el show de Bomba Estéreo, que presentaba el disco ahí. Fue muy loco porque se contactó un productor por Facebook y nos llevó de Uruguay a Los Ángeles. El último recital antes de eso habían sido los Rolling Stones, que habían cerrado el teatro para hacer un show exclusivo. Es un teatro para 1.200 personas.

DS: Podemos decir que tocamos después de los Rolling. Eso fue lo más loco. Todo, el viaje.

DT: Hay giras que nosotros planificamos, ir a tocar a tal lado. Esto vino así…

En paracaídas.

DT: Sí.

¿Y en el bolichito de México?

DT: Esas cosas que se dan cuando hacés giras.

DS: Como que tocáramos en los accesos acá. Aparte nos costó como media hora llegar, porque son autopistas. Sabíamos dónde estaba el boliche, pero pasábamos con la camioneta, decíamos “está ahí”, “bueno, damos la vuelta”, pero no podíamos conectar la que nos llevara hasta ahí. Y el lugar era re pantera. Increíble.

DT: Tocamos nosotros, tocó otra banda y se suspendió por temas de sonido. Esas cosas pasan, la primera vez que vas a un lugar, no sabés dónde tocás… Tuvimos otro show muy lindo en México.

¿No los llegó a cansar Sudamericana?

DS: Tocamos poco igual. Y nos gusta. Cuando hacemos la lista de temas hay alguno que nos aburre, sí.

DT: Hay temas que los vamos a tener que seguir tocando siempre. “Brasil” es uno. Hay que convivir con eso. Está bueno disfrutarlo, hacerle algún arreglo distinto en vivo. Tampoco es que hemos tocado 150 shows por año. Capaz que hay bandas que les llega un punto que las cansa; a nosotros no nos ha pasado.

Lo que me llamó la atención del Sueño animal es que a nivel banda estos años fueron positivos, pero el disco tiene un componente bastante melancólico.

DS: Es más introspectivo. Tiene que ver con que estamos más grandes.

DT: Una energía más controlada. Puede ser “melancólico” la palabra… Que no significa “triste”.

No, no, pero tiene algo…

DT: Tiene un dejo. Las melodías no son tan para arriba.

Por más que son movidas.

DT: Sale lo que te sale, no lo que querés que salga. Está bueno dejar fluir esa energía. De disco a disco pasaron cosas en la vida de cada uno. Por ejemplo, salió Sudamericana y al toque… unos días antes, en realidad, falleció mi padre. El padre de David estaba enfermo, falleció como una semana después. También el padre de Esteban [López], el batero. No sé si eso se representa en el disco, de “bueno, vamos a hablar de las cosas que nos pasaron, que nos marcan”. Pero sin duda debe de haber tenido que ver en ese dejo melancólico. A veces te cuesta, cuando componés la letra, o la melodía, tomar una distancia y saber de qué estás hablando. Seguramente con el tiempo nos demos cuenta más.

En las letras se nota una cosa de estar perdidos, de escapar, “vámonos”…

DS: Más una búsqueda, no sé si de identidad o de saber a dónde vamos, de lo que somos como banda. Las letras en un momento nos cierran a todos, nos gustan, y el mood del disco se fue dando tema a tema para ese lado. Tal vez “El beat” es el más distinto.

O “Mambo”.

DS: También, pero viste que tiene una melancolía ahí al final. “El tiempo está de tu lado”, la reticencia del tiempo.

DT: No nos gusta hacer letras que digan “están hablando de tal cosa”, nos gusta que puedan tener otra interpretación de la que le damos nosotros. Dejar abiertas las letras para que los que escuchen los lleven a donde quieran.

DS: No somos de contar historias. Más de imágenes, de acompañar la música. Esas canciones de cantautor, [canta] “estaba en el bar sentado”, no somos muy de eso.

DT: Estamos aprendiendo a componer y a decir cosas que nos interesen desde el lado de la música.

Hay toda una corriente bailable-melancólica. Cosas de LCD Soundsystem, de Robyn.

DT: La música del Río de la Plata, y la de Montevideo, tiene eso. Le hemos mostrado cosas a gente de afuera y nos dicen “todas tienen un dejo de melancolía”. Capaz que a uno le parece natural.

El laburo con Fede Lima, entonces, ¿fue definir los temas?

DT: Nos ayudó a cerrar los temas que no estaban del todo cerrados. Estaba bastante avanzado el disco, pero nos costaba tomar esas decisiones. Con la parte de la música y con la de las letras. Nos dio una mano. La parte vocal trabajó mucho con David y conmigo. Qué energía ponerle a las canciones. Fede nos decía “vamo’ a hacerlo así”, o “chiquilines, esto ya está bien”, o “hay que trabajar más el estribillo”. Fue re disfrutable, un gusto. Nos juntábamos en casa o en lo de David a tomar mate y maquetear. No se metió tanto en el sonido, porque sabemos lo que queremos. “Este tema lo va a llevar la voz y el sintetizador, este otro va a ser más de bajo y batería”, esas cosas las tenemos claras.

¿En Sudamericana habían trabajado con un productor?

DS: No, los produjimos siempre nosotros los discos. Acá necesitábamos una mirada externa. Una organización. Lo llamamos principalmente para las voces al principio, y como estuvo demás el trabajo le dijimos “quedate hasta el final del disco”. Es amigo, lo conocemos desde antes. A ustedes creo que los grabó la primera vez…

DT: Sí, a mí y a Nico [Demczylo, guitarrista], teníamos una banda que se llamaba Not For Sale. No sé de qué año, 2000, ’99. La primera vez que me grabó alguien fue Fede Lima, que cantó en ese disco. Debe de estar perdido por ahí. Es enriquecedor trabajar con una persona de afuera. Te amplían la perspectiva.

Otra cosa de Sueño animal es que todas las canciones son en español. A mí la pregunta que me surge, en realidad, es por qué antes cantaban en inglés.

DS: Más que por qué, ¿por qué no? La música que escuchamos y la influencia es toda angloparlante.

DT: Era más un divertimento, hacemos la música, tiramos la letra, y era en un inglés improvisado para acordarnos de la melodía. Después terminamos la letra con lo que estábamos diciendo, si nos gustaban esas imágenes las seguíamos en inglés. Ahora decidimos esas imágenes pasarlas al castellano. Es más, algunas no tienen nada que ver con lo que decíamos en inglés.

En el proceso de composición les salían cosas en ese idioma.

DS: Cuando componés, sí. Hacés tipo [balbucea en proto-inglés]. En español es más complicado. Es más complejo y más rico, pero más complicado.

Es más fácil cantar en inglés, ¿no?

DS: Es más musical. Porque vos cantás vocales. No podés entonar consonantes, salvo L, M o N. Y el inglés tiene más vocales que el español. Es una cuestión de cómo se formó el idioma. Vos le entregás a la persona que escucha la imagen entera. El inglés necesita algo del escucha, una inflexión de la persona para entender lo que está diciendo. De cantar en inglés nos gustaba más eso de ver… Vos tenés música y letra. Cantar en español, refrendar el idioma, cuando estás usando un estilo que no es propio del país… es lo mismo. Capaz que cantás en español y viene un loco y te dice “por qué no hacés milonga”. Toda la música que hacemos nosotros es foránea. El idioma tiene que ver.

Igual eso de que la música es de tal lado o de tal otro nunca me convenció mucho.

DS: Más en Uruguay, la música uruguaya es una mezcla de todo. Hasta lo más típico. La murga es española. El candombe, el tango, es africano. Son cosas que se forman así. Pero en español la gente tiene más arriba la voz que la música. Se fue dando así, lo queríamos en español. El Negro empezó a joder que lo quería en español y después ya nos rechinaba meter cosas en inglés. Que a veces teníamos algunas frases.

DT: Yo no le digo español, le digo castellano. Nos parecía importante tener algo de nuestro lugar. Conectás un poco más con quién sos. En inglés a mí me resulta más fácil ponerme en un personaje. Me soltaba más a la hora de escribir. En español soy yo, Diego Traverso, diciendo algo. Hacés un clic. También juega para otro lado, cuando íbamos a otro lugar nos decían “venís de Montevideo y estás cantando en inglés, es raro”. No significa que no vayamos a seguir cantando en inglés, pero cuando lo utilicemos va a ser como una guiñada. Como con cualquier idioma. En Sudamericana hay una frase en francés.

DS: El mismo nombre de la banda es en francés. Al principio era raro: una banda uruguaya con nombre francés que canta en inglés.

DT: Hay algunos temas de Sudamericana que gente de afuera me decía “escucho algo distinto del castellano de México o del castellano de Buenos Aires”.

DS: La ye, capaz. “Llega la lluvia”.

DT: Está interesante porque adquirís una personalidad propia.

DS: Pero es mucho menos musical, un embole. Es imposible de cantar una “sh”. No hay forma: [canta] “estreia, estresha”.

Por eso hay tantos que cantan como latinos.

DS: Te da musicalidad. Pero queda bien de esta latitud. Decís “sh” y ya está.

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