“Sherlock”: un regreso sobrecargado y un poco extraño

La serie británica estrenó su cuarta temporada en la noche del 1° de enero
sherlock
Puntaje: 6/10
El Sherlock de la BBC funciona mejor cuando se centra en un caso global por episodio y un poco peor cuando se enreda con demasiadas tramas. Ese fue el problema con “The Abominable Bride”, el especial emitido a principios del año pasado que se suponía iba a transcurrir en la Inglaterra victoriana de los cuentos originales de Arthur Conan Doyle, pero que en su recta final se aleja de la novia zombie asesina de la que había partido y se vuelve confuso entre fantasías, líneas temporales y una adicción de Sherlock Holmes a la heroína que no es caída del cielo pero que sí resulta un poco metida con fórceps tras temporadas de apenas algún indicio implícito. Y esta falta de foco es el mismo problema de “The Six Thatchers”, el comienzo de la cuarta temporada emitido en la noche de Año Nuevo.
Más histérica y acelerada que nunca, la última expresión de Sherlock comienza con una reintroducción a toda velocidad al universo del detective y de sus compañeros John Watson y Mary Morstan; esta última muy embarazada. La tercera temporada había culminado con la aparición del rostro del finado James Moriarty en todas las pantallas del Reino Unido, y Sherlock decide esperar que quien sea que está detrás de ese truco haga su aparición, resolviendo casos sencillos a velocidad de la luz mientras Watson y Mary comienzan su vida como padres de la pequeña Rosie. A través de uno de estos casos es que aparece el misterio de un ladrón que va destruyendo un grupo específico de bustos de la exprimer ministra británica Margaret Thatcher, y la rareza y especificidad de la investigación atraen a Sherlock.
En realidad, “The Six Thatchers” es peor que “The Abominable Bride”, porque el caso de la novia regresada de la muerte estaba lleno de suspenso. La destrucción de bustos de Maggie Thatcher… no tanto. Y la forma en que este misterio se encadena con la revelación reciente de que Mary Morstan había sido una agente súper entrenada en el pasado no solo supone una casualidad insólita, sino que resulta ya directamente una idea tonta: alguien escondió algo dentro de un busto en un taller, ¿y el escultor -quien todavía no le había colocado la base a la estatua- no se dio cuenta cuando fue a completarla? ¿Ni tampoco quien la compró sintió que había algo dentro? Mmmm.
Sí, Benedict Cumberbatch sigue siendo perfecto para el papel protagónico, Martin Freeman es igual de querible y empático como Watson, Mark Gatiss sigue suponiendo un Mycroft tan detestable como irresistible, y Amanda Abbington debería conseguir mucho más trabajo luego de su performance como Mary. La dirección, las transiciones, la música, los diálogos disparados cual ametralladora; todo eso no ha perdido una pizca de valor, Sherlock sigue siendo una experiencia enormemente disfrutable, tan divertida como inteligente (sobre todo con la historia del mercader de Bagdad intentando escapar de la muerte que lo espera en Samarra). Sin embargo, Gatiss y Steven Moffat (los creadores y showrunners de la serie) se basaron aquí muy libremente en el cuento “The Adventure of the Six Napoleons”, tan libremente que perdieron el foco. Transcurre cerca de una hora cuando ese misterio está resuelto, y lo que hace es dar pique a otro mucho más enrevesado. Incluso metieron una subtrama de Watson aparentemente engañando a Mary con una chica que conoce en un autobús, algo que no parece pegar con el personaje por ningún lado.
Todos estos huecos provocan que el gran shock del final (SPOILER), la muerte de Mary, no tenga todo el potencial dramático que podría tener. Menos cuando se da de una forma tan cliché, con ella saltando delante de Sherlock para recibir ella la bala por él. Ni que hablar del video póstumo que Mary le deja al detective, en el que le pide que salve a Watson. ¿De qué? De su depresión, puede asumirse. ¿Por qué lo dice de una forma tan confusa? Porque es televisión y queda más lindo. Ahora, ¿por qué Watson se ofende con Sherlock si no tiene la culpa de nada? De hecho, si alguien tiene culpa en ese enredo -además de la asesina- es la propia Mary, a quien su pasado le cobra factura finalmente.
Quizá una serie menor podría salirse con la suya con un episodio así, pero no con los estándares que Sherlock se ha construido a sí misma. Menos cuando la temporada demoró un año más de lo habitual en llegar a la pantalla. Por suerte le quedan dos episodios-película para recomponerse, y ojalá que lo haga.
Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

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