Slam FM: batalla poética multiplataforma

Estuario Editora recolectó los poemas del certamen de Todo Pasa en Océano FM, tanto en texto como en video

Por Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

Lo de Slam FM es una interconexión de formatos digna del 2017. Un certamen de poesía, específicamente un slam, en el programa de radio Todo Pasa; una recolección de dichos poemas en libro, editado por Estuario; la posibilidad de leer un código QR con el teléfono y ser dirigido a YouTube, donde los recitados están en video. Una obra multimedia disfrazada de papel.

¿Qué es el slam? Para eso mejor leer el prólogo de Luis Bravo en Slam FM, que repasa la historia de estas competencias desde su origen en Chicago hasta este espacio en Océano FM. Una cita suya: “Slam… ring de voces poéticas previamente entrenadas o payada improvisada de versos sin instrumento; pelea de gallos subidos al escenario o voz encarnada al micrófono aéreo de una radio; poema ardiendo en tiempo limitado sobre un escenario o lectura puntual que seguirá sonando en ondas satelitales”. Como las batallas de rap de hoy, o, como dice el propio Bravo, las payadas de contrapunto mucho antes. Los ganadores aquí eran determinados por el voto del público.

La fugacidad inherente a estas competencias, eso de que ardan en tiempo limitado, hace dudar si los poemas siguen funcionando en texto. No siempre, la verdad; los recitados del ganador del evento Agustín Lucas cobran otra intensidad, en la hoja se sienten breves y estáticos. Quizá en video su trabajo sea hasta más potente que en audio, porque se nota un lenguaje corporal trabajado, si bien su voz tiene también personalidad. A otros, lo contrario, al oírlos pierden algo indefinible. Y algunos se complementan en los dos formatos.

Ese último es el caso de Guillermina Sartor, de Isabel Retamoso, de Andrea Añón, quienes entregan muchos de los poemas más interesantes de Slam FM. Cada una de las tres ganó su “grupo” (está estructurado en cuatro fechas, semifinales y final), con justicia. Los de Añón más oscuros, los de Retamoso más viscerales y cargados de versos, los de Sartor una cadena de imágenes pintadas en el aire. Los de Lucas son más callejeros, empapados de cultura de bar y fútbol.

También hay espacio para la poesía más sucia y embarrada. Aquí el ganador es Hoski, con una camiseta de su banda, La Nelson Olveira, que se despacha con un poema corto y “radical”, como lo describió al aire Mariano López. Titulado “Benedetti es un abuelo bueno”, debe ser leído o, mucho mejor, visto y oído, para comprenderse en su sorpresa, su violencia, su humor, su performance idiosincrática.

Con menos de 100 páginas, se lee de un tirón. Es un baño de poesía.

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